Cincuenta años de las Escuelas Pías de Cuba

Escrito el 09. jun, 2007. Por , en Académicos

(Conferencia dictada en el SEPI el  9 de junio de 2007 y publicada por Diario Las Américas) 

Vista de las Escuelas Pías de Guanabacoa
Agradezco esta invitación de compartir con un panel de tanto prestigio acumulado, y no lo digo por protocolo, lo digo con el corazón abierto, pues todos ellos son merecedores de un respeto hondo y de una admiración profunda. Los quiero mucho.
También agradezco compartir con un público tan querido, que nos brinda tantos rostros cercanos y empozados en nuestras almas por tanta vida compartida.
Y este ágape con la finalidad de rememorar el Aniversario 150 de las Escuelas Pías en Cuba me parece  estupendo porque estamos en tiempos de renovar compromisos.
Se dice fácil 150 años, pero no lo es, pues en ese caudal de vida inagotable que alimenta y riega ese enorme riachuelo humano de tiempo, que es un Siglo y Medio, en las cuales las Escuelas Pías han puesto su cuño de semilla germinadora, en forma indeleble.
Y uniéndome a esa historia ineludible del espíritu de la obra escolapia en Cuba, que hoy revisamos y honramos, debo decir algunas cosas para acentuar lo que ya se ha expuesto con transparencia excepcional.

Nací en un hogar de espíritu escolapio, por lo docente, por el compromiso con los humildes y porque tanto mi Padre, médico, como su hermano Alfredo, posteriormente obispo cubano, huérfanos de madre desde los dos y tres años, fueron alumnos de las aulas escolapias como mi abuelo, y los tres hablaban con un cariño entrañable de sus experiencias colegiales.
 No puedo olvidar a mi abuelo enseñándonos su colección de caracoles, una de las colecciones privadas más admiradas del país; enseñándonos a jugar ajedrez, tenía yo apenas siete años; pero lo más importante de todo, enseñándonos las reglas elementales de la civilidad y la decencia.
Yo recuerdo en mi casa de la Calzada del Cerro, que a primeras horas del día se abría la puerta, se le ponía un ganchito a la misma, y la puerta quedaba abierta todo el día. Lo mismo entraba entonces un paciente a la consulta de mi abuelo y de mi padre, que el lechero, que el carbonero o que unos visitantes ilustres, y recuerdo entre estos últimos, a don Carlos de la Torre, eminente científico cubano y a don Alfredo Zayas, ex-presidente de la República. Se sentaban en la saleta, pero la puerta no se cerraba nunca. Y conversaban largas horas.
Una hogar familiar cuya residencia mantiene sus puertas abiertas es la mejor definición metafórica de ese espíritu escolapio, lleno de purezas y de solidaridad, que yo recuerdo de mi niñez.
Muchos de ustedes recordarán que mi abuelo donó su colección malacóloga a los Escolapios de Guanabacoa.
Claro, después vendrían tiempos de revolturas más convulsos, que tuvimos que afrontar en nuestras vidas, pero siempre tratando de no abandonar esa civilidad humilde con el carisma de Cristo, muy dentro del espíritu escolapio, tratando siempre de mantener las puertas abiertas.
Hay un destino en la historia cubana que no podemos ocultar y que se expresa en el enorme sacrificio que la juventud cubana ha tenido que afrontar durante su corta historia, en aras de la libertad y la independencia.
Y todo ese esfuerzo generacional hecho con creencias muy firmes en el Dios único del universo profético del antiguo testamento y en la misión terrena del mensaje apostólico-redentor del pensamiento cristiano, que bebimos admirablemente de las enseñanzas escolapias y de manera muy personal de muestro inolvidable Pastor González y por ende de nuestra Iglesia, resume esa necesidad de reinventar a la nación cubana.
Somos parte de una generación que tuvo que optar por el riesgo de defender ideas en un medio borracho de triunfalismo que instauraba el autoritarismo inaceptable del totaliarismo comunista obsesionado por cerrar puertas. Y eso nos hizo pioneros de un proceso histórico, porque traíamos esa enseñanza escolapia de que las puertas deben mantenerse abiertas, en los mismos tuétanos de nuestro existir.
Por eso nos parece oportuno sugerir, que este evento aniversario, que tiene mucho de sacrifical, nos sirva para forjar un futuro que queda por construir o reinventar en nuestra sufrida Cuba.

Somos parte del único tejido coherente articulado que ocupa un espacio en la sociedad cubana, que es nuestra Iglesia Católica cubana:
  Con errores, con desaciertos, en ocasiones con pasos temerosos, pero sin olvidar los destellos de heroísmo, nuestra Iglesia Católica, con el carisma de la Gracia de Dios, está en tierra firma, en espera otros tiempos purificadores.
 Y en esas huellas húmedas y frescas, a pesar de las circunstancias adversas que provoca el autoritarismo comunista, está también dentro de esa Iglesia, el espíritu escolapio.
No quisiera que esta mención se interpretara como que desconocemos otros esfuerzos muy meritorios de nuestros hermanos cristianos de otras denominaciones, de nuestros hermanos masones, de nuestros hermanos mayores, que son los judíos. Todos son esfuerzos respetados y entre todos tenemos una tarea común.
Pero por razones de ese misterio infinito por lo sacrifical, a nuestra Iglesia Católica le ha tocado el desafío más tenso y más fuerte. En eso no albergamos grandes dudas y eso no desarticula ni menosprecia los otros esfuerzos Así ha sido por voluntad de Dios.
No fue fácil iniciar la lucha contra el comunismo castrismo en Cuba, pues se acababa de terminar una guerra sangrienta agotadora. Pero la historia no nos presentó alternativas. Hubo que empezar de nuevo, pues el rumbo totalitario no era nuestra opción escolapia de puertas abiertas.
Recuerdo con emoción la Primera Protesta pública en La Habana contra los intentos totalitarios de la mal llamada revolución de 1959 en el Parque Central de la Habana, el cinco de febrero de 1960, que se escenificó por una juventud cristiana, que no quiso quedar callada ante la visita a Cuba del asesino soviético que aplastó el levantamiento libertario de Budapest, Hungría en 1956.
Muchos escolapios nos vimos la cara en aquella cita honrosa, que representó un grito de rebeldía contra la visita a Cuba del Vice Primer Ministro de la Unión Soviética, Anastas Mikoyan.
Permítanme compartir con ustedes algunas experiencias inolvidables de ese tiempo sacrifical que a nuestra generación le tocó vivir en aras de una libertad que aún queda por conquistar.
Recuerdo el fusilamiento de Virgilio Campanería, que ante el paredón de fusilamiento tuvo el coraje de gritar ante los fusileros: Viva Cristo,  Viva Cuba Libre.
Tengamos conciencia que el camino de esta generación escolapia, que somos todos y que hoy se reúne sin arrogancia alguna y con mucha entereza interior, en ocasiones ha sido profundamente lacerante.
Si algunos no hemos muerto, es porque Dios así lo ha determinado con su voluntad misericordiosa, pero hemos tenido que padecer largos aislamientos y las torturas más despreciables que ustedes puedan imaginar.
Designios del destino que debemos aceptar siempre a mayor Gloria de Dios: En esas jornadas, nos encontrábamos con compañeros en todas las provincias de Cuba que se integraban al esfuerzo conspirativo. Y siempre era agradable ver a los escolapios respondiendo en todos los puestos de la clandestinidad y de la guerrilla.
Lamentablemente en la vida no todos los esfuerzos tienen un final exitoso. Y el nuestro terminó en derrota, lo que lo hizo más duro.
Pero sin embargo, no hemos desfallecido. Reconociendo derrotas, pero orgullosos de haber sido los pioneros de una lucha, nos queda fuerza para seguir andando ese camino de la libertad.
Recuerdo mi primera noche de presidio en las montañas de la Sierra Maestra, cuando fui sometido a un simulacro de fusilamiento. Recuerdo que me encomendé a Dios, miré las estrellas, pensé en mis padres queridos, pensé en mis compañeros de lucha, pensé mucho en mi maestro inolvidable Pastor González. Recuerdo que la fuerza interior de entrega a Dios vino del espíritu escolapio.
 Al final todo fue un simulacro para atemorizarme, pero durante la acción simulada, el sufrimiento fue profundo y doloroso.
 Padecí, conjuntamente con otros compañeros, una de las torturas más despreciables que puede pasar por la mente humana, que es la de introducir a un prisionero en una zanja de excrementos.
Introducían a los reclusos en la zanja golpeándolos salvajemente. Se pueden ustedes imaginar introducir a un recluso en una zanja llena de excrementos con el pretexto de que el prisionero tenía que limpiarla.
Jamás podré olvidar esta experiencia que siempre he ofrecido a Dios, como una prueba de fe y de amor infinito por nuestros enemigos, a los cuales estamos obligados a perdonar.
Pero esto que les cuento, como algo padecido y que tiene una connotación muy personal, es un milésima parte de lo que el presidio político cubano tuvo que padecer y sufrir.
Fidel Castro ha repetido como una argucia para neutralizar las condenas en los foros de derechos humanos, que en la Cuba que data desde 1959 hasta la fecha, nunca se ha golpeado ni torturado a nadie, cuando en realidad el abuso y la tortura ha sido sistemáticos y frecuentes.
Yo recuerdo cuando me gradué de bachiller que Pastor nos dijo, que ahora con el fin del bachillerato se terminaba una etapa, pero que con la graduación no se terminaba la vida.
Cuando salí de la prisión, me recordé del comentario del profesor, y me di cuenta que con el presidio se terminaba una etapa, pero que tampoco se terminaba la vida.
Ahora ya con una edad más madura, me percato que nos vamos acercando a la vejez. Y algún día, llegara el adiós.
Pero con el adiós final, tampoco se termina todo, pues comienza la vida más maravillosa, la del encuentro con el Dios misericordioso.
A nosotros escolapios, pertenece una responsabilidad enorme en el futuro. Usemos cada minuto de nuestras vidas, para crecer, para servir, para enseñar y para amar. La vida no tiene otro sentido moral. Y en la reconstrucción democrática de Cuba, en donde se tendrán que abrir todas las puertas, el espíritu escolapio tiene un espacio reservado grande de actuación.
En la reinvención de Cuba, la máxima escolapia metafórica de mantener las puertas abiertas es ontológica, porque el ser cubano del futuro tiene que enterrar el autoritarismo, que es discriminatorio y opresor por sus puertas cerradas.

Artículos relacionados

  • No se encuentran artículos relacionados

3 Comentarios a “Cincuenta años de las Escuelas Pías de Cuba”

  1. Manolo Gomez

    07. ene, 2008

    ?Los ex alumnos se reunen?

  2. Casandra Presagio

    10. feb, 2009

    Por la noche ,un organizmo recien nacido estudiantil, el Frente Estudiantil Universitario Democratico ( FEUD) en manifiesto al estudiantado , tras la denuncia de las irregularidades anteriores exhotra a la FEU ” a que no se aparte un apice de los principios plenamente democraicos y genuinamente cubanos que siempre la carecterizaron y por los que se inmolaron tantos compañeros. Comienzan a sucederse los dias. La prensa oficialista se da a la tarea de difamar a los participantes de los actos . Unicamente en la prensa no controlada aparecen declaraciones como de la FEUD , las de la Seccion Universitaria de la Triple A – movimineto revolucionario no comunista-
    las de Manuel Salvat y las de Alberto Muller. Todas estas declaraciones van seguidas de ” coletillas” aclaracion que los sindicatos controlados de los periodicos se ” ven obligados a poner para evitar confusion al pueblo”
    La declaracion de Muller va seguida de lo siguiente”
    ” El Comite de la Liberad de Prensa de El Crisol estima oportuno calificar de contumaz contrarrevolucionario a este Muller que suscribe la enterior carta . El contenido de la misma pretende ocultar junto con un gastadisimo anticomunismo que ya a nadie engaña.

  3. Casandra Presagio

    10. feb, 2009

    Galeria de Martires Estudiantiles
    Julio Antonio Yebra 6 año de Medicina fusilado 25 marzo 1961
    Porfirio Ramirez Ciencias Comerciales
    Presidente de la FEU de Las Villas 25 años fusilado 17 oct 1960
    Luis Guevara 20 años fusilado 23 dic Central Adela
    Norberto Camacho 21 años fusilado 23 dic 1961 Central Adela
    Alberto Tapia Ruano 23 años fusilado 18 de abril 1961
    Virgilio Campaneria 22 años fusilado 18 de abril 1961
    Juan Pereira Valera 21 años 17 dic 1961
    Antonio Diaz Pou 24 años fusilado 1961
    Hernan Koch Gene 21 años 17 de abril
    Jorge Peña Perez 21 años Pedro Betancour Matazas
    Jose Ramon Rodriguez fusilado
    Jorge Rojas fusilado
    Manuel Puig fusilado
    Abelardo Aguiar Alfonso 21 años fusilado 13 de abril 1961
    Reinaldo Sabatier 21 años fusilado
    Pedro San Martin 22 años fusilado
    Rolando Lopez 24 años fusilado
    Efrain Lopez 21 años fusilado 29 de nov 1961
    Moises Perez fusilado 29 de nov 1961