Conferencia sobre la libertad de prensa

Escrito el 15. ene, 2007. Por , en Académicos

(Dictada en el Koubek Center de la Universidad de Miami)
                       por
                 Alberto Muller

http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Liberty-statue-from-below.jpg 

La libertad de prensa en los Estados Unidos es un ícono inslayable grabado en el corazón de la propia historia del país, que les brinda a sus ciudadanos la garantía de un destino democrático pleno de libertades y de prosperidad económica.
 El primer periódico en la historia de lo que después sería el país que hoy conocemos fue el “Public Occurrence: both Foreign and Domestic”, que tuvo sólo un día de duración el 25 de septiembre de 1690, pues fue prohibido inmediatamente por las autoridades coloniales británicas.
 No obstante, este hecho fue como una chispa contagiosa para que surgieran otros medios informativos y la libertad de expresión sentara sus cimientos en el país con solidez y sensatez.
 

La ventana informática que se ha abierto para que el pueblo de los Estados Unidos se exprese sin limitaciones y conozca el acontecer noticioso, a través de más de 300 años de esfuerzos por la libertad, el desarrollo tecnológico y la protección jurídica a los medios de prensa, tiene dimensiones históricas dignas de ser imitadas.
 Inmersos como están los Estados Unidos, conjuntamente con sus aliados occidentales, en la compleja confrontación en contra del terrorismo en el mundo y en contra de otros peligros acuciantes, como la violencia que genera el narcotráfico, me parece que es hora de que resaltemos una de las grandes virtudes de esta gran nación norteamericana: el respeto a su libertad de expresión.
 Cuando James Madison, cuarto presidente del país y uno de los primeros defensores de la libertad de prensa sentenció: que era potestad del pueblo sobre el gobierno y no del gobierno sobre el pueblo, el decidir lo que constituye una conducta nociva, dejó sentadas las bases para el respeto a la opinión ajena y para que los poderes públicos se supeditaran a la libertad de expresión del pueblo y de la prensa.
 Y esta ecuación de prioridades en el valor moral de la libertad, que parece tan simple, es la fórmula básica para que el sistema democrático en Norteamérica pueda subsistir, a pesar de todos los peligros de agresiones y amenazas.
 Las trece colonias, antes de la ruptura con su metrópoli inglesa, desarrollaron una cultura netamente europea y dieron prioridad al modo de gobernarse, más que al concepto teórico de la independencia.
 Las colonias del norte crearon la moral del trabajo, con la conciencia de que el dinero lo podía todo, aunque en el fondo también estaban convencidas de que pertenecían a un pueblo selecto. Su meta era la creación de riquezas y el crecimiento del mercado exterior, pero con un trasfondo de espíritu romántico amplio y abarcador, que se manifiesta en su música melodiosa e inolvidable y en su expresión artística en general.
 Las fuerza de trabajo contratada en las colonias del norte estimuló una corriente migratoria, integrada por alemanes, escoceses, irlandeses, suizos y franceses que aceleró el desarrollo de toda esa región colonial.
  Las colonias del sur eran realmente distintas, pues al ser los descendientes de la emigración puritana de los Caballeros del Rey, una vez destronado y ejecutado Carlos I, se dedicaron a fomentar grandes extensiones de tierra, a instaurar el sistema de plantación, y a su vez, a enviar sus productos al mercado exterior.
 Aunque en el siglo XVII ya importaban esclavos en algunas colonias, como Cheseapeake y Carolina del Sur, la principal fuerza de trabajo se componía de hombres contratados, incluyendo indigentes y convictos que fueron sentenciados a trabajar en América.
 Estas colonias sureñas que dieron nombres ilustres a la historia de la nación, como, George Washington y Thomas Jefferson, quedaron finalmente organizadas por un grupo élite de hacendados y un sistema de castas basado en el trabajo de los esclavos negros.
 En la armonización de estas diferencias para unificar las colonias, convertirlas en Estados, proclamar la Independencia y crear su Carta Magna, hubo que trabajar arduamente.
 Tres elementos básicos contribuyeron definitivamente al progreso de las colonias británicas, tanto las del norte como las del sur: las tierras, la pujanza de la población y su administración.
 Las condiciones estaban creadas para la separación definitiva cuando la Cámara de los Comunes de la Metrópoli decidió grabar el comercio de pieles, prohibir la emisión de billetes, obligar al alojamiento de las tropas inglesas en territorio colonial, aumentar las contribuciones al azúcar y promulgar la Ley del Timbre, que obligaba a pagar impuestos por documentos, licencias y anuncios.
 La respuesta de las Colonias fue la de no pagar ningún impuesto que no hubiese sido acordado por ellos mismos. Y de esa decisión surgió el acuerdo de no pagar impuesto sin representación.
 La chispa de la independencia había llegado y se venía desarrollando con ímpetu hasta que se hizo la Declaración del 4 de julio de 1776 que culminó en la guerra independentista y en la creación de los Estados Unidos, como nación soberana.
 Las famosas Ordenanzas aprobadas por el Congreso fueron el preámbulo del constitucionalismo en el país. Las primeras disponían que los territorios que componían los Estados Unidos se dividieran en cuadrados de seis millas de costa, los “townships”, y cada uno de estos en treinta y seis secciones, dedicando una de ellas a establecer una escuela.
 Después vinieron otras Ordenanzas precisando el número de habitantes y las facultades administrativas.
 Y finalmente las Ordenanzas de 1787 que establecían los principios de la educación obligatoria y gratuita en las escuelas; la libertad de cultos; y la prohibición de establecer la esclavitud en las tierras del noroeste del país.
 La revolución americana, más que violencia irracional, trajo instituciones para gobernar, exaltó el parlamentarismo, proclamó la soberanía popular y sentó las bases de la autonomía nacional.
 La Convención Constituyente sugirió un gobierno fuerte y finalmente creó una república federal.
 En la instauración de los tres poderes se centró el esfuerzo constitucional de 1787, que estimuló con fuerza de destino el flujo migratorio de los que venían del viejo mundo.
 Y eso explica que en 1770 las colonias británicas tuvieran apenas 200 mil habitantes y un siglo después la cifra se elevara a 2 millones.
 También se decidieron por crear dos cámaras: una el Senado, con dos senadores por cada Estado; y una Cámara de Representantes, elegida de acuerdo al número de habitantes.
 Finalmente la Constitución fue promulgada en la Convención de Filadelfia de 1787. Inmediatamente los Padres Fundadores se percataron de que faltaban las leyes complementarias ante la ausencia de una definición precisa sobre la libertad de expresión y los derechos individuales en la propia Carta Magna.
 La Primera Enmienda de la Constitución promulgó un dictamen decisivo para la historia de los Estados Unidos, cuando sentenció que la libertad de expresión no podía ser coartada por ninguno de los poderes públicos.
 Y se dictan las famosas doce enmiendas en la “Carta de Derechos” que entró en vigor en 1791.
 Se plasmó entonces el dictamen maravilloso de la Primera Enmienda para dar garantía del derecho individual a la expresión y de la libertad de prensa.
 El dictamen se resume en un rezo de valor ontológico que define: el Congreso no promulgará ley alguna que menoscabe la libertad de expresión o la libertad de prensa.
 A partir de ese momento, Estados Unidos se coloca a la vanguardia en la defensa de la libertad de expresión y de prensa en el mundo. Y todos los ciudadanos estadounidenses quedan protegidos por la ley ante cualquier arbitrariedad impositiva del poder político.
 Ya en el siglo XX, el comienzo de la radiodifusión en 1920 y de las imágenes de la televisión en 1948, pusieron fin al monopolio de la prensa escrita y ampliaron masivamente la información rápida a toda la sociedad norteamericana.
 Estos avances han sido el preludio del actual desarrollo de la información electrónica, que coloca la noticia a velocidades supersónicas, nunca antes concebidas en esa dimensión de universalidad.
 En 1994, más del 98 por ciento de los hogares norteamericanos poseían dos o más televisores. Y hoy, en una proporción parecida, poseen dos o más computadoras con acceso a la INTERNET.
 Realmente lo asombroso de toda esta historia, es que no existe una ley de prensa absoluta en los Estados Unidos, pues la autoridad moral de la Primera Enmienda fue capaz de establecer el principio sagrado del respeto insoslayable al valor de la expresión individual y de la libertad de prensa.
 Pero si bien es cierto que no existen leyes referenciales concretas alrededor de la libertad de expresión, sí tenemos una variedad de dictámenes de la Corte Suprema y de legislaciones locales, que han servido para reiterar y consolidar la importancia de la Primera Enmienda, como sostén de la libertad de expresión dentro de un régimen de derecho.
 Y tal vez, el más importante entre esos dictámenes, fue el del juez de la Corte Suprema, Hugo Black, cuando ante el caso de los Documentos del Pentágono en 1971 que el presidente Richard Nixon no quería que se publicaran, sentenció que: el poder del gobierno de censurar a la prensa fue abolido para que la prensa tenga siempre libertad de censurar al gobierno.
 Otros dictámenes de importancia son:
 The New York Times versus Sullivan en 1964, que estableció que la prensa es responsable de falsedad difamatoria contra funcionarios públicos, sólo si esos funcionarios podían probar malicia real en el acto informativo.
 El Freedom of Information Act  de 1966, el cual abre los registros del poder ejecutivo al escrutinio del público y de la prensa.
 El Privacy Act  de 1980 que protege a las salas de redacción de los medios periodísticos contra los allanamientos policiales.
 Definitamente la trayectoria en defensa de la libertad de expresión en los Estados Unidos, debe servir de guía a otras naciones y gobiernos que en ocasiones se debaten ante la tentación maldita de censurar la naturaleza de la libertad y/o de autocensurarla o suprimirla porque le temen a la fuerza de la expresión libre.
 Para las naciones que aún luchan por estabilizar y consolidar el respeto a la opinión ajena, los Estados Unidos deben ser un espejo plano de quien quiera copiar su sistema de libertades.
 Desde 1690, con el primer periódico prohibido por las autoridades coloniales británicas hasta el día de hoy, los Estados Unidos han recorrido un largo camino en defensa de la libertad de expresión, que es sostén de la voluntad soberana de esta nación.
 Y esa libertad de expresión en los Estados Unidos es una virtud esencial para un país que ha devenido en la primera potencia mundial, con un desarrollo tecnológico incomparable y un estándar de vida alto y equilibrado.
 Hay peligros que acechan, como el del terrorismo y la politización de algunos medios de prensa, que hemos visto reflejados en las campañas políticas, pero confiamos en que las reservas morales del país y su principal arma, la libertad de expresión, sean un baluarte de garantía para neutralizar esas amenazas.
        Muchas gracias…

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4 Comentarios a “Conferencia sobre la libertad de prensa”

  1. Carlos Heredia

    28. mar, 2008

    Don Alberto:

    Por favor, es verdaderamente inaudito decir que en Estados Unidos existe libertad de prensa, los único que tienen libertad de expresar son las grandes cadenas noticiosas que transmiten los intereses del gobierno americano. De allí es que ese pueblo es el peor informado del mundo, vive en la ignorancia.

    Un botón para la muestra: El conflicto de Irak, ya van casi 20 años de bombardeos y cinco de la invasión. La causa, armas prohibidas, terrorismo y otros temores $$$$$$$.

    Hoy se sabe la verdad, pero el gobierno americano pretende quedarse 10 años más..???

    Le ruego que se preocupe de escribir sobre el tema de Irak, los negociados en la “reconstrucción”, las armas, las vidas, el petroleo, el deficit fiscal americano y el por que el FMI no le da la consabida receta al gobierno de Bush…?? le creciente deuda americana y el control a los interese bancarios para frenar el problema hipotecaria, el susidio a las familias, es decir todo lo que han hecho los paises latinoamercicanos y que les ha costado el Garrotazo del FMI…

    Cuando usted escriba de esos temas, los publiquen los diariso y se hagan entrevistas en la TV entoces hablaremos de LIBERTAD DE PRENSA….

  2. juan paulo pampa moreno

    30. ago, 2009

    cual es su impor tancia , ose la importancia sobre la libertad si me pudieran responder esa pregunta

  3. juan paulo pampa moreno

    30. ago, 2009

    si es que pueden cme contes ta rapido por favor

  4. Alberto Muller

    31. ago, 2009

    La libertad es un don de Dios y una muestra de la civilizacion.
    En Estados Unidos la libertad de expresión es una realidad.
    En los países totalitarios, como Cuba, sale un hombre humilde, como Pánfilo y dice que tiene hambre, y lo condenan a dos años de cárcel…