Llegó a La Habana la Virgen de la Caridad

Escrito el 07. nov, 2011. Por , en Cuba

La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre llegó este domingo a La Habana en la última etapa del inédito recorrido que realiza por Cuba con énfasis en su simbolismo en favor de “la paz, la unidad familiar y la esperanza” y en el marco de la nueva relación entre la Iglesia católica y el gobierno de Raúl Castro.

El cardenal Jaime Ortega presidió el recibimiento a la Virgen, Patrona de Cuba, en la pequeña comunidad de “Menelao”, donde decenas de personas le dieron la bienvenida bajo una pertinaz llovizna propia de la temporada invernal tras su itinerario por la diócesis de Pinar del Río, la provincia más occidental de la isla.

Ese fue el prólogo del acto de recibimiento oficial celebrado poco después en una plazoleta de la playa de Baracoa, situada a unos 35 kilómetros al oeste de La Habana, al que llegó en su urna de cristal sobre un vehículo blanco en cuyos laterales se leía “La Caridad nos une” y “Virgen de la Caridad del Cobre bendícenos”.

Cientos de personas de todas la edades, sexos y razas, algunas en silla de ruedas, acudieron a esta cita, muchas de ellas vestidas con prendas de color amarillo y ramos de girasoles, populares alegorías a esta Virgen identificada como Ochún -deidad del amor y la salud- para los cultos sincréticos de la santería cubana.

Vítores a la Virgen, a la Iglesia Católica y a Cuba, aplausos y oraciones se escucharon durante la ceremonia.

“Viene a traernos amor, bendiciones a todos, a pesar de la lluvia están aquí, eso significa el amor que el pueblo tiene por su patrona”, manifestó el cardenal Ortega, también arzobispo de La Habana.

La Caridad del Cobre es conocida también como la “Virgen mambisa” por la veneración que le prodigaron los cubanos participantes en las guerras de independencia de España a finales siglo XIX, que la consideraron un símbolo de patriotismo y de identidad.

“Estoy muy emocionada y llorando desde que la vi, soy devota de ella”, declaró a Efe María Herminia González, de 72 años, en la comunidad de Menelao.

Aunque confesó que no asiste a la iglesia, el joven de 17 Pablo Cañete se declaró “fanático” de la Caridad del Cobre a la que le pide “siempre tener mucha salud” para él y su familia.

Roberto, de 35 años y practicante del culto yoruba (santería), mostró a Efe las pulseras y collar que le identifican como hijo de Ochún que, según dice, le protege y le da vida.

Muchos asistentes celebraron el buen momento que atraviesan las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado cubano, después de décadas de tensiones y altibajos durante la revolución que lideró Fidel Castro.

María Elena, farmacéutica retirada, ve “muy positiva” la nueva relación entre iglesia y Gobierno porque “rompe tensiones y unifica a las familias. Eso es muy importante para el bien de todos”

Y María Antonia, una vecina de Baracoa de 61 años, recordó precisamente la tensión que se produjo en Cuba con la Iglesia católica al triunfar la revolución.

“Recuerdo que cuando yo tenía nueve o diez años (los seguidores de la revolución) gritaban a las personas que íbamos a misa, llamaban ladrones a los curas… Pero gracias a Dios ya ha llegado el tiempo en que eso ha mejorado”, apuntó.

Tras recorrer 28,000 kilómetros por pueblos y ciudades de oriente a occidente, la imagen de la Caridad visitará ahora parroquias, hospitales, cementerios, centros universitarios de los quince municipios capitalinos.

El arzobispo de La Habana ha anunciado que la gran misa final de este peregrinaje nacional será el 30 de diciembre en la Avenida del Puerto de La Habana.

La peregrinación comenzó el 8 de agosto del año pasado con motivo de los 400 años del hallazgo de la imagen y el 2012 ha sido declarado “año jubilar”.

Según la leyenda, la imagen de esta Virgen apareció por primera vez en 1612 ante tres pescadores que iban en una barca por la bahía oriental de Nipe.

La Virgen de La Caridad tiene su santuario nacional en El Cobre, pequeño pueblo cercano a Santiago, a unos 900 kilómetros al este de La Habana, fue declarada patrona de Cuba el 10 de mayo de 1916 y coronada personalmente por el papa Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, durante su visita a la isla.

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