Lo sacrifical en el 24 de febrero
Escrito el 18. feb, 2008. Por Alberto Müller, en Cuba
(Ponencia de Alberto Müller sobre el 24 de febrero
en la Peña de la Fundación Padre Félix Varela)
Agradezco la invitación que me hace la Fundación Padre Félix Varela de ser el conferencista en el día de hoy.
El título de esta conferencia es ambicioso, pues incorpora dos momentos con alto contenido emocional en la historia cubana.
Tengamos en cuenta que en la dialéctica de la historia moderna, en cada signo sacrifical, siempre inevitablemente hay un factor de opresión, llámese colonialismo, fascismo, nazismo, dictadura nacional o comunismo.
O sea que el componente sacrifical lo genera un desencadenante opresor.
En nuestro preámbulo histórico, la esclavitud, aunque es cierto que estimuló lo que algunos llaman el Siglo de Oro en el incremento de riquezas y de población, fue un pesado letargo sacrifical en la conciencia moral de una isla, que como Cuba, buscaba rumbos prolegómicos de integración humana. Pienso que todavía estamos en rumbos de superar ese pesado pecado sacrifical.
Lo sacrifical definitivamente ha sido un elemento de quiebra en el crecimiento moral de la nación cubana.
Pero a ese denigrante y violento suceso de LA ESCLAVITUD, se unen otros desvaríos históricos que definitivamente coadyuvan en una pesada carga para el destino de cualquier joven país:
Recordemos que en 1844 la Metrópoli condenó a morir injustamente a PLACIDO (José Valdés de la Concepción) un joven poeta mulato, por un supuesto intento de rebelión: “Sed de inmensa bondad…a vos acudo en mi dolor vehemente”, decían sus lindos versos en su Plegaria a Dios.
Y no pasemos por alto aquel escalofriante fusilamiento a inocentes estudiantes de medicina en 1871, que manchó de ignominia la historia de la colonización española en América.
Lo sacrifical, como un elemento de quiebra en el escenario social, conspiró definitivamente en la madurez del pueblo cubano.
El 24 de Febrero de 1895, con el Grito de Baire, se inicia la última de las Guerras de Independencia cubana o la Guerra de Martí, su inspirador por excelencia, sin restar mérito a los indomables mambises que lo acompañaron en la faena.
Y la Guerra desencadenó en hechos inusitados, como la muerte de Martí en Dos Ríos; la muerte del Titán de Bronce, los sacrificios, el martirologio y el desarrollo heroico de la Guerra, para finalmente desembocar en la Intervención norteamericana, como sostén de una Independencia con interferencia extranjera.
Y se iniciaba la República de Generales y Doctores; las dictaduras de Machado y Batista, el estupendo documento de la Constitución del 40, que guió la civilidad por una década plena de perspectivas, a pesar de sus matices de violencias.
Pero en el cierre del ciclo, que por inesperado no deja de ser doloroso hasta lo ontológico, se instaura la pesadilla comunista, que ha hundido a Cuba en un mar de crímenes y desesperanzas sin fin.
Todo conduce a indicarnos que lo sacrifical ha primado en el decursar de nuestra historia, a pesar de que el Proyecto de la Guerra de Martí, definitivamente era loable y justo, con un acento en lo humano, muy acentuado y puntual; de la misma forma que lo eran los anteriores esfuerzos independentistas.
Y en el transcurso de un siglo aparece el 24 de Febrero de 1966. Un Grito de Dolor y Espanto ante el derribamiento de las dos avionetas indefensas en aguas internacionales de Hermanos al Rescate, uno de los crímenes más groseros del comunismo castrista, conjuntamente con el hundimiento del remolcador 13 de Marzo; los muertos por asfixia de la rastra de Girón, las torturas padecidas en el presidio político cubano, con sus paredones de fusilamiento, sus gavetas, sus zanjas de excrementos y su presidio dinamitado.
Sorprendente que todo un signo sacrifical que atraviesa estas dos fechas, el 24 de Febrero de 1985 con el de 1996, con el antecedente ya mencionado en la esclavitud, más los fusilamientos de Plácido en 1844 y el de los estudiantes de medicina en 1871, recorra el escenario de la República hasta la ruptura del Estado de Derecho en 1952 y la pesadilla comunista de 1959.
Debo mencionar ya expuesto el escenario sacrifical, que la vida del Apóstol de nuestra independencia, estuvo marcada sistemáticamente por una elocuencia misteriosa al sacrificio.
A mí me maravilla aquella frase que pronunció la insigne poetisa chilena Gabriela Mistral sobre José Martí, que captó con genialidad el drama de dolor que padeció El Apóstol y que todavía estamos padeciendo todos por la primacía de los sacrifical.
Cito a la Mistral: “la persona y la obra de Martí fue una vida sin acabamiento”.
Y es que ese karma maravilloso por el dolor intenso que padeció Martí durante toda su vida, se asemeja al dolor infinito que ha padecido la nación cubana en su existencia y en sus prolegómenos. Unimos esta frase visionaria de Gabriela Mistral con una frase íntima de Martí en carta a su madre:
Cito a Martí: “siento que jamás acabarán mis luchas”.
Qué curioso que Martí le confesara a su Madre, el mismo sentido de la observación de la poetisa chilena, en cuanto a una vida marcada por un dolor inacabado.
Y llega Dos Ríos, solitario y evocador, que sugiere una muerte en la encrucijada amorosa más sublime. Por eso la obra, como dijera con acierto la Mistral, quedan sin acabamiento al pie de un altar sacrifical, pleno de misterios.
Pero demos un sentido de enriquecimiento y de utilidad histórica al sacrificio de Martí. Allí, en una rincón de su carta testamento a Gonzalo de Quesada, da Martí respuesta a la inquietud de la Mistral:
“Se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”. Y después concluye: “¿De Cuba que no he escrito? y ni una página me parece digna de ella: sólo lo que vamos a hacer, me parece digno.”
“Sólo lo que vamos a hacer me parece digno”. Es un poco como el signo bíblico de no mirar atrás para no convertirnos en estatuas de sal.
Y cierro el ciclo de esta conferencia con el 24 de Febrero de 1996, cuando dos avionetas civiles de la organización de cubanos exiliados Hermanos al Rescate, fueron vilmente derribadas por aviones de combate MIGS de la Fuerza Aérea del gobierno de Fidel Castro.
Este acontecimiento puso de manifiesto ese rostro solidario de Hermanos al Rescate con los oposicionistas en Cuba que intentaban formar la coalición de Concilio Cubano; desnudó la agresividad asesina del régimen totalitario de Fidel Castro; y mostró la indiferencia pueril del gobierno norteamericano de Bill Clinton, que con sólo autorizar la presencia de aviones norteamericanos en la zona de tensión, hubiese evitado el incidente sangriento.
Las voces groseras de satisfacción de los pilotos castristas, cuando pulverizaron con sus cohetes en aguas internacionales, a las dos avionetas indefensas de Hermanos al Rescate, es una evidencia de la culpabilidad criminal del gobierno castrista.
Resulta trascendente que este signo sacrifical que proclamó Martí admirablemente con su vida y muerte en Dos Ríos; haya quedado latente en los vaivenes de la República, con rasgos de autoritarismo, que dieran al traste con la vida de jóvenes como Rafael Trejo, Antonio Guiteras, José Antonio Echeverría, Menelao Mora, Frank País, Virgilio Campanería y Oswaldo Ramírez, entre tantos.
Y este ciclo doloroso de la historia cubana, con estos dos 24 de febreros de 1895 y 1996, cierra con la pesadilla comunista, que ha hecho de lo sacrifical un modus vivendi sistémico y su razón de ser, hundiendo a Cuba en el peor de los pantanos.
El signo sacrifical une con precisión la Guerra de Martí con el asesinato de los cubanos de los avionetas de Hermanos al Rescate y con todo el cúmulo de sacrificios que el comunismo ha hecho padecer al pueblo cubano.
Pero sé que algunos de ustedes se estarán preguntando, qué hacer frente a este karma sacrifical que nos ha golpeado a todos y por tanto tiempo.
Y no se asusten los anacoretas del pesimismo, el proyecto de Martí lo podríamos resumir en su sentencia de que la Primera Ley de la República fuese el respeto a la dignidad de la persona humana.
Pues acabemos la obra de Martí con la misma pasión amorosa que él nos enseñó en Dos Ríos. Y utilicemos el paradigma de Martí de no mirar atrás, sino mirar al futuro con lo que nos queda por hacer.
Tengamos presente que la única forma para vencer lo sacrifical, es que la participación democrática y la libertad venzan al autoritarismo comunista y cierren el paso a cualquier expresión autoritaria que intente resurgir en el escenario nacional.
Gracias



MANUEL COMELLA
18. feb, 2008
AMIGO:
ME HA GUSTADO MUCHO TODO EL ESCRITO, EL RELATO ES AMENO Y LLENO DE POCOS PERO IMPORTANTES HECHOS HISTORICOS.
CREO QUE VALDRIA LA PENA; PROFUNDIZAR LO QUE EN POCAS PALABRAS ENCIERRA; LO IMPORTANTE DE LA HISTORIA CUBANA.
SOBRE TODO TIENE UNA INFLUENCIA DE LA FORMACION DEL CUBANO
EN SU FORMA DE PENSAR HASTA NUESTROS DIAS.
ES TAN IMPACTANTE EL RELATO Y TAN BUENO QUE EL FINAL ME HA DEJADO UN SABOR A POCO, A PESAR DE QUE ENCIERRA UNA PROFUNDIDAD ENORME USANDO LAS PALABRAS DEMOCRACIA Y LIBERTAD; ANADIENDO EL LAMADO A CERRAR EL PASO A CUALQUIER COSA CONTRARIA. ESTOY TOTLAMENTE DE ACUERDO CON ESA CONCLUSION; PERO SIGO PENSANDO QUE EL LECTOR HUBIESE DESEADO MAS. QUIZAS SERIA MUY LARGO Y ADEMAS ES MOTIVO PARA PLANTEAR UN FUTURO CON PLANES CONCRETOS Y SOBRE TODO CUAL SERIA NUESTRO PAPEL.
m.luisa
18. feb, 2008
FELICITACIONES…… QUERIA QUE SIGUIERA……..
Rene Guerra
18. feb, 2008
Alberto ,saludos ,muy bueno tu articulo
Basulto me llamo para volar al punto de caida de nuestros hermanos este dia 24.
Quieres ir ? te invito a ir conmigo en el avion
llamarme al celular
Alberto Muller
18. feb, 2008
Mis queridos Manolo y María Luisa:
Coincido con ustedes, en cuanto a que la ponencia queda como cortada en el tiempo. Es cierto, le falta desarrollo.
Lamentablemente en ocasiones, el espacio del conferencista es implacable, y hay que ajustarse a él.
Pero les prometo pronto, un ensayo sobre este tema, Lo sacrifical en la historia cubana.
Agradezco vuestro interés.
Afectos sinceros
Alberto
A.BETANCOURT
19. feb, 2008
CUBA EN UN MOMENTO CRITICO SE HA PRODUCIDO UNA TRANSICION DE UNA DICTADURA A LA MISMA DICTADURA.
Jose Garcia
20. feb, 2008
Muy bueno, Alberto,por supuesto que un ensayo seria mucho mas explicitoy abundaria mas en nuestras raices ,aqui hay muchos que necesitan ,conciencietarse historicamente, gracias como Cubano, tu eres de los Cubanos que soño Marti.
Maria Ch
22. feb, 2008
“no mirar atrás, sino mirar al futuro con lo que nos queda por hacer” de acuerdo pero “Las voces groseras de satisfacción de los pilotos castristas, cuando pulverizaron con sus cohetes en aguas internacionales, a las dos avionetas indefensas de Hermanos al Rescate” ….quedarian sin respuesta? no estoy de acuerdo con el odio y el revanchismo pero hay mucha injusticia en Cuba, demasiada para no mirar a tras …saludos y buena suerte
Lidia
29. sep, 2008
Lo publicado en este artículo sobre el derribo de las avionetas el 24 de febrero de 1996 es esencialmente falso. Yo creo, por el contrario que el culpable del derribo de los aviones y de la muerte de los pilotos es precisamente José Basulto que desoyó advertencias reiteradas de las propias autoridades de los EEUU y envió a sus compañeros a la muerte. Hay un inocente que es Gerardo Hernández Nordello pagando por un crimen cometido por José Basulto.Si yo fuera familiar de esos pilotos estaría interesada en que el verdadero culpable pague por ello. He leido atentamente todas las alternativas del juicio y eso es lo que se desprende de todo lo actuado. Atentamente Lidia