Perfume de mujer

Escrito el 27. sep, 2005. Por , en Cuba

(publicado por Diario Las Américas )

http://www.voanews.com/specialenglish/images/celia-cruz-10jun06-se.jpgLa revista HERENCIA que ha demostrado con creces su vocación por divulgar los valores de la cultura de una isla, hoy perseguida y maltratada por un régimen opresor, dedica su última edición a la mujer cubana.
Pronunciar la palabra “mujer” ya deja un eco en el ambiente pleno de brisas frescas, de creación tierna y de sacrificios sorprendentes al pie de esa cruz misteriosa que toda la humanidad tiene que cargar por el simple hecho de vivir.
Pero también decir MUJER es decir sostén, piedad, vientre y soplo amoroso.
La edición extraordinaria con perfume de mujer de la revista HERENCIA inicia sus páginas con una referencia obligada a Casiguaya, aquella inolvidable mujer del cacique taíno Guamá, considerada la primera mujer mártir en la historia cubana.
Después el excelente reportaje del académico Miguel A. Bretos sobre la exposición de Celia Cruz en el Museo Smithsonian es una muestra inequívoca de la importancia cultural de esta cantante, tanto en la historia cubana como en la historia americana.
Seguidamente HERENCIA se detiene en la pintora Amelia Peláez, maestra de generaciones y tal vez la exponente pictórica femenina más impactante y abarcadora de todo el quehacer de la pintura en Cuba.
Todo el intimismo en la pintura de Amelia Peláez ha sido un bálsamo para aliviar los dolores de opresión que ha padecido el pueblo cubano en su última etapa de historia republicana. 
También encantadores los reportajes poéticos-biográficos escritos por Zoé Valdés, Emilio Bernal y Ofelia Hudson sobre la mujer de Martí, sobre la poetisa Emilia Bernal, y sobre la escritora Carmen Navarro de Casero.
Merecido el reportaje de Ena Curnow sobre la obra llena de honduras de Zenaida Bacardí de Argamasilla.
Estupendo y acuciante el reportaje sobre LAS DAMAS DE BLANCO, que representan hoy lo más puro del espíritu y del alma nacional cubana.
Las Damas de Blanco, heroicas y admirables mujeres, siempre con un gladiolo en sus manos, han llamado la atención del mundo civilizado por su reclamo de libertad para los presos políticos cubanos y han obtenido toda la solidaridad del pueblo cubano de intramuros y del destierro.
Pero debo confesar que cuando concluí la lectura de la revista HERENCIA editada en conmemoración de la mujer cubana, me quedé con los deseos de seguir leyendo reportajes de temas femeninos, que son imprescindibles para entender a cabalidad la historia cubana.
Sé, por experiencia periodística, que los espacios son limitados en cualquier publicación, pero por ejemplo me vinieron a la mente los deseos de leer los versos de Serafina Nuñez, esa maravillosa poetisa cubana que gusta escribir de madrugada y que fuera la gran amiga cubana de don Juan Ramón Jimenez, Premio Nobel de Literatura.
También en mi ansiedad con olor a tierra distante, hubiese deseado continuar leyendo algunos reportajes que resaltaran la presencia de la mujer cubana en los sobresaltos de opresión que Cuba ha padecido desde su gesta independendista hasta culminar en su desdichada vida republicana.
Entonces nos hubiésemos deleitado adicionalmente con viñetas sobre Mariana Grajales, Inés Segura Bustamante, Raquel Lavilla, Polita Grau y Zoila Almeida <La Niña del Escambray>, por mencionar las primeras que saltaron al recuerdo respetuoso de mi mente.
Pero aunque me quedé con deseos de seguir manoseando la revista, tal vez en mi obsesión esquizofrénica por leer, tenemos que felicitar en mayúscula a los directores y editores de la revista HERENCIA, encabezados por Lourdes Abascal y Armando Cobelo por el inteligente y tenaz esfuerzo de divulgación cultural.
La revista HERENCIA nació para vivir plenamente y lo va demostrando en cada una de sus ediciones.

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