Adiós, maestro del trombón

Escrito el 01. oct, 2007. Por , en Culturales

(publicado por Diario Las Américas)

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 Tenía preparada esta viñeta periodística para hablar de libros y le he  añadido con profunda tristeza esta pequeña introducción para honrar la memoria del insigne maestro del trombón, Generoso Jiménez, que acaba de fallecer en Miami después de una larga vida musical no exenta de sacrificios, pues el gobierno castrista lo mantuvo en el ostracismo musical en la isla por más de dos décadas, por su actitud de rechazo al comunismo.
Un gigante entre los grandes.
¡Quién no recuerda cuando el Benny Moré, con su orquesta gigante, inmortalizara en una inolvidable ocasión a este “Generoso, qué bueno toca usted”!
Pero cumplido con el recuerdo honroso, volvamos al objetivo inicial de comentar sobre varias obras de autores cubanos, que se acumulan en el rincón de mis libros leídos, para ser comentados en la primera oportunidad y que expresan parte del acontecer doloroso y de crecimiento de distintas épocas de la historia cubana.
Libros que aconsejo al amigo lector que los lean a la mayor brevedad posible por sus valores narrativos, morales e históricos. Hay tres grandes momentos en la cultura literaria cubana: el costumbrismo que emerge con los influjos de la ilustración a finales del siglo XVIII; el modernismo representado en la generación de Orígenes a mediados del siglo XX; y la literatura reciente, dolorosa y nostálgica, que surge para expresar el desastre represivo de las torturas en las prisiones cubanas y el irrespeto del comunismo castrista a las ansias de libertad del pueblo cubano.
Los paradigmas más expresivos de estos tres momentos históricos podrían ser en el mismo orden: “Cecilia Valdés” de Cirilo Villaverde, “Paradiso” de Lezama Lima; y “El Mundo Alucinante” de Reynaldo Arenas.
Pero ha llegado la oportunidad de comentar algunas de estas expresiones literarias recientes que, algunas son portadoras del mismo espíritu que el Mundo Alucinante de Arenas nos mostrara, y otras son narrativas de lecturas  ineludibles por su esclarecimiento histórico:
Comencemos por “Huelgas de Hambre” de José Antonio Albertini, que la semana pasada se presentó en la Universidad de Miami. El libro se publicó bajo el auspicio del “Instituto de la Memoria Histórica Cubana”.
Pero si Albertini es un escritor de talla indiscutible, también debemos decir que es un ser humano excepcional, por su compromiso con la causa de la libertad, por su incansable bregar de divulgación literario en el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio y su por inclinación espontánea por servir al ser humano.
Entre las obras de corte novelístico de este escritor cubano, nos encontramos entre otras, con “Tierra de extraños”, “A orillas del paraíso”, “Cuando la sangre mancha” y “El entierro del enterrador”, desde mi punto de vista ésta última, la obra más abarcadora por su fuerza temática y por el impacto abrumador de sus personajes.
Su último libro es un testimonio heroico desgarrador del sacrificio de los presos políticos durante las huelgas de hambre en las prisiones de Fidel Castro. Magnífico testimonio. No dejen de recorrer toda la obra de este escritor que no ha dudado en escribir sobre el dolor desgarrante y las ignominias de un régimen abusivo.
Toda la obra de Albertini tiene la pujanza de una lucha que hay que librar y ante la cual, él personalmente, jamás ha virado su espalda.
El segundo libro que aconsejo leer es “José Antonio Echeverría: Vigencia y Presencia” de Julio Fernández León, quien fuera fundador del Directorio Revolucionario de 1955.
Este es un libro de historia apasionante, que tiene el logro de la credibilidad y del dominio absoluto al narrar la temática del acontecer reciente de la vida republicana cubana. 
Debo decir que de los libros de narrativa histórica, que me leído últimamente, ninguno tiene la hondura certera en el detalle acontecido, que muestra Fernández León en “Vigencia y Presencia”.
Con este libro el autor se convierte, ipso-facto, en un maestro ineludible de  la historia cubana. Excelente obra. Léanla para que entiendan con transparencia la grandeza moral de José Antonio Echeverría, de Menelao Mora y de Frank País, entre otros; y la mediocridad moral de Fidel Castro.
Y el tercer libro en cuestión se titula “Félix Varela: Profundidad Manifiesta” del  sacerdote cubano Fidel Rodríguez Cuza, que se adentra con una seguridad luminosa a mostrarnos sus años de investigación histórica sobre el “Santo Cubano”, como lo profetizara José Martí, en un rasgo de genialidad singular cuando se refirió al Presbítero Félix Varela.
Le confieso al amigo lector, que yo pensaba que conocía toda la obra  importante sobre el Padre Varela, pues había leído la de José Ignacio Rodríguez, la de los McCadden, la de Antonio Hernández Travieso, la de José Ignacio Lasaga, la de monseñor Felipe J. Estévez, entre otras, además de las propias obras del Padre Varela: El Habanero, Lecciones de Filosofía y Cartas a Elpidio.
Pero con humildad tengo que aclarar que me faltaba la obra del padre Rodríguez Cuza, que en su primer tomo se adentra con excelencia en los primeros años de vida de Félix Varela. Una obra que debe ser considerada  imprescindible por su valor académico. Y que conste que le faltan los otros dos tomos de la biografía.
No dejen de leer ninguna de estas tres obras, pues al terminar se van a percatar que han fortalecido la cubanía por medio de la narrativa y de la histórica. Y van a sentir una vez más, que el dolor tiene fundamentos maravillosos de libertad humana.
Envueltos en el misterio literario de los libros, demos el ADIOS merecido a Generoso Jiménez, maestro del trombón, recién fallecido en la ciudad de Miami, que tuvo que sufrir el acoso del régimen castrista por no plegarse a sus designios  arbitrarios.
Muy pronto vendrá el libro sobre la vida de Generoso Jiménez y su maravilloso trombón. Pero mientras tanto, con la despedida a este gran ícono de la música cubana, acerquémonos a estos tres autores cubanos que ingresan en la lista de los autores por leer. No se arrepentirán de este esfuerzo intelectual.

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Un comentario a “Adiós, maestro del trombón”

  1. luis

    20. feb, 2008

    Soy aficionado a la música y sobre todo a la música cubana , recién conozco sobre este Maestro del Trombón, me gustaría conocer mucho más sobre él. Fui también músico de este instrumento fabuloso. Actualmente me dedico a la docencia.

    Un saludo
    Luis Pastor