Beethoven en Miami

Escrito el 23. ene, 2007. Por , en Culturales

(Publicado por Diario Las Américas)

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6f/Beethoven.jpg 

Al menos por un rato saludable y prudencial, la ciudad de Miami puso a un lado sus angustias por el tráfico desesperante del día a día, por la corrupción que merodeó las viviendas para las personas de bajos ingresos, por los altos costos de los seguros para las viviendas y por la incertidumbre ante la muerte anunciada del dictador Fidel Castro, y pudo concentrarse en los maravillosos cuatro movimientos de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

El viernes pasado en el Carnival Center con una acústica muy cercana a la perfección y el teatro a lleno completo, Miami se vistió de gala con la interpretación de una de las obras musicales más elocuentes y grandiosa de la historia de la humanidad, la Novena Sinfonía de Beethoven, bajo la ejecución magistral de la Orquestra de Cleveland, considerada, por su excelencia interpretativa, entre las mejores orquestas de los Estados Unidos y del mundo. En la batuta de la orquesta estuvo un virtuoso del lirismo y del equilibrio sinfónico, el joven director austriaco Franz Welser-Most. La Novena Sinfonía, que es todo un gesto impulsivo de confianza en el alma colectiva de la humanidad y de su fuerza de voluntad, y cuyo primer movimiento interpretado por la Orquesta de Cleveland reafirmó el torrente de variaciones líricas del compositor, nos hizo sentir que la amplia escala de sentimientos de la persona humana estuvo presente con un torrente de luz propia en sus arpegios musicales. Las tonalidades expresan tantos acentos que es imposible no estremecerse por el asombro.

El segundo y el tercer movimiento fue una sucesión de expresiones musicales que alternaron entre la dulzura de los scherzos románticas con una elocuencia de locura desenfrenada y de armonías, que Beethoven concibió por medio de su imaginación vivaz y de su sordera, expresada a través de flautas, oboes, trompetas, trombones, clarinetes, fagots e instrumentos de percusión y de cuerdas que reproducen en versos musicales la ternura melancólica del compositor.

El cuarto movimiento, que es como la culminación de la exigencia humana por la libertad, permitió que la Orquesta de Cleveland lograra acoplar la sinfonía con las voces del coro que, siguiendo la trama de la “Oda a la Alegría” de Schiller, consiguen el éxtasis atronador y grandilocuente de emoción que siempre estuvo en el alma creativa de Beethoven al escribir esta maravillosa obra sinfónica.

Debemos decir que el coro, una combinación de la Coral del Sur de la Florida con la Frost Chorale de la Universidad de Miami, se comportó a nivel de excelencia. Sin descontar la precisión admirable del cuarteto vocal, compuesto en esta ocasión por el bajo René Pape, estupendo en su solo, más el tenor Frank Lopardo, la soprano Measha Brueggergosman y la mezo soprano Kelley O’Connor.

Antes de la Novena Sinfonía compuesta en 1822, ya Beethoven había escrito ocho sinfonías anteriores, entre las que se destacan: La Quinta Sinfonía, la más célebre entre todas llamada por algunos “La Sinfonía del Destino”, que presenta musicalmente la riqueza humana de las pretensiones, de los fracasos y de las ilusiones. En esta sinfonía, por primera vez, Beethoven da rienda suelta a su potente imaginación íntima, no carente de bondades y nobleza. También anteriormente había compuso La Pastoral o Sexta Sinfonía, cuyo exquisito paisaje parece dibujado por el pincel de Miguel Ángel, y que fue la sinfonía con la que Beethoven quiso expresar el ambiente naturalmente espontáneo y bueno de los pastores.

Esta Sinfonía Pastoral es una expresión musical de inolvidables perfiles humanos porque todos, tarde o temprano, somos esos pastores que se acercan sedientos a la orilla del río.

No debemos pasar por alto la composición de su Tercera Sinfonía, llamada La Heroica, que Beethoven inicialmente dedicó a Napoleón Bonaparte y que es considerada como el inicio del romanticismo en la historia de la música sinfónica.

Sin temor a exagerar, podríamos afirmar que la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, que tuvimos el privilegio de escuchar el viernes pasado, fue una expresión musical de alto calibre técnico y poético por parte de la Orquesta de Cleveland, de su director Welser-Most, de la Coral y del Cuarteto de Voces.

Algunos académicos de la música han afirmado que la Novena Sinfonía es “La Marsellesa” de toda la humanidad por expresar con carácter indiscutible un canto estremecedor por la libertad. Y los europeos la consideran el himno inmortal de la Unión Europea. Por eso compartimos con el amigo lector, que esa fusión maravillosa de calor humano vibrante que está implícito en la Novena Sinfonía de Beethoven, estalló en la ciudad de Miami como un grito irresistible de la humanidad por el derecho a ser feliz, a pesar de los sufrimientos y de las angustias cotidianas.

Debo confesar que el viernes escuchando a la Orquesta de Cleveland en el Carnival Center, el pensamiento me hizo recordar con dulzura amorosa a mi madre pianista, ya fallecida hace algunos años, que interpretaba los conciertos para piano de Beethoven y la Polonesa de Chopin con una precisión inolvidable de ternura humana. Todavía me parece estar viendo sus manos ágiles sobre las teclas del piano y su alegría por la melodía que hacía renacer en el alma de todos.

Mientras tanto, ya hemos vuelto a la rutina del tráfico, pero al menos en Miami queda en el ambiente una irresistible emoción por la locura melancólica y liberadora de la Novena Sinfonía de Beethoven.

Artículos relacionados

  • No se encuentran artículos relacionados

2 Comentarios a “Beethoven en Miami”

  1. abdel

    03. sep, 2007

    salut la musique belle

  2. Alberto Muller

    03. sep, 2007

    Maravilloso haber sido testigo de la ejecución de la Novena Sinfonía de Beethoven, bajo la Orquestra de Cleveland, considerada por su excelencia, una de las mejores orquestas del mundo.
    AM