El Bolívar desnudo

Escrito el 12. sep, 1995. Por , en Culturales

(publicado por Diario Las Américas)

http://www.lablaa.org/images_blaa_info/sucursales/pere4a.jpg 

 Estatua del Bolívar Desnudo en Pereira

No hay nada más bello que la naturaleza en una madrugada primaveral, al descubierto, ni hay nada más puro y excelso que la figura humana al desnudo, sin ropajes ni colgaderas.
Porque así fue la creación, y así el niño se gesta en el vientre materno, donde no hay resquicios para los tapujes.
Actualmente se exhiben en el Museo de Bellas Artes de Bilbao-España, un conjunto de obras que explican la fascinación de los amantes del arte por las figuras desnudas.
Y para ello se han escogido a grandes pintores del siglo XX: Picasso, De Kooning, Bacon, Dubuffet y Saura. Las obras de estos cinco artistas son una muestra inocultable de la atracción del público por el desnudo.
Y las mismas proceden de diversos museos y colecciones internacionales en Nueva York, Ámsterdam, París y Australia.
Los pintores de la muestra se obsesionan por la desnudez desde la abstracción hasta la figuración. Y podría decirse que muy pocas veces en la historia reciente del arte contemporáneo se haya visto una expresión tan espontánea y desinhibida del tema del desnudo.
Sin lugar a dudas el desnudo es una forma de arte que apasiona y atrae por su intensidad creativa y su libertad formal. En el arte del desnudo no caben dobleces.
En la exposición nos encontramos algunas obras de indiscutible valor humano, sin demeritar su incuestionable calidad artística: “Mujeres arreglándose” (1956) de Picasso…”La Dama de color vino” de Dubuffet (1950)… “Mujer cantando” de De Kooning (1965)…y “Desnudo” de Francis Bacon (1960).
Y esta exposición nos hizo recordar que en Colombia, un país de grandeza moral a pesar de la violencia irreverente y soez del narcotráfico, los paramilitares y las guerrillas marxistas, el pueblo noble de a pie sigue andando sus caminos con la convicción de que al final, su tenacidad digna y pacífica al desnudo, derrotará a todas esas fuerzas del egoísmo y la violencia que se visten de mil ropajes farisaicos.
En un pequeño enclave del departamento de Risaralda, al sur de Medellín, se encuentra la hermosa ciudad de Pereira. Y fue allí precisamente donde Arenas Betancourt, ese inolvidable escultor gigante y mestizo de nuestra América, genuino exponente de las inquietudes populares, retó al mundo materialista y violento al crear su maravillosa obra escultórica, “El Bolívar Desnudo”.
Con esa obra el maestro ya fallecido hace unos años desató una verdadera polémica intelectual y política. Era la época de las dictaduras militares de Perón en Argentina, Stroessner en Paraguay, Odría en Perú, Somoza en Nicaragua, Trujillo en Santo Domingo y Pérez Jiménez en Venezuela.
En ese contexto de fuerza el maestro Arenas Betancourt quiso reverenciar al amor sin ropajes y sin arrugas represivas que caracteriza precisamente la desnudez natural del ser humano.
La obra “El Bolívar Desnudo” se puso entonces al servicio de la libertad que no necesita entorchados militares ni caudillos totalitarios para ejercer su dignidad.
Para la mente abierta, humana y libre del maestro Arenas Betancourt había que desvestir al Libertador para diferenciarlo de los dictadores de entonces envueltos en ropajes recargados de medallas de oro sin méritos y manchadas con sangre ajena de los de abajo.
El gran poeta Carlos Pellicer en una cita antológica, dijo estremecido: “El Bolívar Desnudo es una creación magnífica que podría determinar un nuevo acento en el ánimo de nuestros pueblos…es la enseñanza cabal del héroe por excelencia…del amante de la Libertad…del más poderoso y realista soñador con el corazón destrozado por nuestra conducta…que nos ve desde su ráfaga ecuestre y pasea sobre nuestro cielos…desnudo con la luz”…
De la misma forma, la muestra del Museo de Bellas Artes en Bilbao quiere reverenciar la libertad del desnudo frente a la violencia encubierta y cobarde del terrorismo, el narcotráfico y los regímenes de fuerza.
Tanto los desnudos de Bilbao como el desnudo de  Bolívar en Pereira son una denuncia permanente ante el fanatismo sobre-vestido que se ha apoderado de muchos rincones del corazón humano.
La ternura de la paz y de la convivencia humana nacen desnudas, totalmente desnudas, porque vienen de la mano de Dios que no requiere de ropajes, ni de medallas de oro, ni de estupefacientes, ni de represiones inútiles, ni de armas asesinas para ejercer su reinado pleno de dignidad.

Artículos relacionados

  • No se encuentran artículos relacionados

No se permiten más comentarios.