El parque Juan Ramón Jimenez

Escrito el 27. mar, 2007. Por , en Culturales

(publicado por Diario Las Américas)

 He regresado al parquecito pequeño en la Avenida Giralda y la Vía Merrick, dedicado a la memoria de Juan Ramón Jiménez, Premio Novel de Literatura 1956, pues quería mostrarlo a mi colega periodista Jorge Sotolongo y a su esposa Cristina, que son dos admiradores del poemario del poeta andaluz, que con tanta pasión quiso a Cuba y a sus cubanos. Y ellos desconocían este discreto rincón, poco conocido.
Debo decir que me sentí contento con pasar por el lugar y poder mostrar que los versos del poeta estén presentes en las placas colocadas por la ciudad hace algunos años.
Sin embargo, puedo confesar que en lo más hondo de mi alma, me sentí insatisfecho o digamos al menos, incómodo, pues me percaté que al rincón poético le falta un busto o una estatua del poeta, que le de carácter de permanencia. Y además, que el nombre del lugar deba ser conocido oficialmente en toda la geografía de la ciudad, como el Parque Juan Ramón Jiménez.

Diría más, si le añadimos un poco de gracia andaluza y contamos con la imaginación picante y cosmopolita de los residentes de Coral Gables, el Parque Juan Ramón Jiménez podría convertirse en un área para peñas poéticas, encuentros literarios frecuentes y descargas musicales, que enriquecerían aún más la hermosa tradición romántica de la ciudad.
Repasemos lo ocurrido para que todos entiendan esta historieta romántica plena de poesía. Después de una campaña periodística que se inició desde estas mismas páginas del Diario Las Américas en la década de 1990 y que contó con la acogida solidaria del entonces Cónsul de España, don Javier Vallaure; del alcalde de Coral Gables en esos años, Raúl Valdés-Faulli; del catedrático español don Joaquín Roy; y de la infatigable colega periodista y actriz Fina Escayola, se logró que se instalaran en el parque que ocupa nuestra atención, las tres placas con versos escritos en Coral Gables y una síntesis biografía del poeta Juan Ramón Jiménez.
Este poeta mayor tuvo la gentileza infinita de escribir sus versos más tiernos desde una blanca casita en el número 200 de Alhambra Circle en Coral Gables, que se ubicaría actualmente en la calle del fondo, donde actualmente se encuentra situado el Restaurante Diego. Ya el edificio no existe.
 “Qué extraño es todo esto, mar…” escribió el poeta desde su cuartito de Coral Gables. Y añadió en su romancero dedicado a esa bella ciudad de alma mediterránea: “en dónde se me apareció mi mar tercero, fue aquí ya, era este mar mismo y verde, verde mismo donde vivo ahora.”
Siempre he quedado cautivado plenamente del embrujo de bellezas mediterráneas de Coral Gables: en sus piedras siempre he encontrado quehaceres; en sus sombras siempre he escuchado el eco de los peces, de los rumores, de las siluetas, de las pasiones. Y también en Coral Gables he encontrado ese misterio coloquial que producen las estrellas, cuando uno es capaz de mirarlas con afecto humano a través del ramaje de sus palmeras.
La historia de Coral Gables es inseparable del espíritu empresarial y estético de dos norteamericanos visionarios, padre e hijo, llamados Salomón y George E. Merrick. En las 160 acres de terreno adquiridas originalmente, sólo una pequeña cabaña y un inmenso sembradío de guayaba, fragante fruto de color amarillento oriundo del trópico, que posteriormente los Merrick procesarían en deliciosas mermeladas para vender a los turistas norteños. Eran los años de principios del siglo XX, cuando viajar de Miami al área de Coral Gables, según los registros maestros de la historia, demoraba tres horas por la línea de tren de la Calle 8.
Entre las construcciones de exquisita belleza de la ciudad podríamos mencionar algunas de inmenso valor arquitectónico: el Hotel Biltmore, todo un imponente monumento bendecido por esos ingenuos espíritus que pernoctan en el resquicio fresco de sus piedras para alentarnos a que actuemos decentemente; la Piscina Veneciana, que aún guarda en el vaivén de sus aguas las brazadas heroicas de Johnny Weismuller y el perfume embriagador de Esther Williams; y la entrada de Granada, hecha de roca coral, que es una estupenda insinuación gitana a que no dejemos nunca de soñar en el embrujo de los ojos negros.
¡Qué linda la ciudad de Coral Gables!  Y que estupendo que sus pobladores hayan sido capaces de mantener el carácter romántico en sus piedras y en sus sombras. Y que todavía predominen sus límites limpios de tentaciones pueriles, a pesar de algunos contornos polvorientos de modernidad que augura el lógico crecimiento del concreto.
Concluyo esta viñeta periodística con el dejo nostálgico de un simple sueño periodístico, hecho confesión, alrededor de este rincón poético en Coral Gables.
Me siento confiado que el excelentísimo amigo don Santiago Cabanas Ansorena, Cónsul General de España en Miami y el alcalde de Coral Gables, don Slesnick, leerán esta viñeta periodística con mirada histórica y solidaria.
Entonces muy pronto, los versos de Juan Ramón: “al Dios azul que azula las cosas de abajo…al pino que rumorea tranquilo en el viento…a la calle que tiene el arroyo de otra calle…y a esos pájaros que cantan mientras me entrego y me duermo,” encontrarán una imagen o una estatua donada por la Fundación Juan Ramón Jiménez de España que le de carácter solemne a esta plaza pequeña, aún no identificada oficialmente. Y que el Parque sea conocido en toda la geografía de Coral Gables, como el Parque Juan Ramón Jiménez. Nos parece justo…

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2 Comentarios a “El parque Juan Ramón Jimenez”

  1. Javier Usero

    07. may, 2008

    totalmente de acuerdo, señor müller… vamos a hacer cuestación para poder dedicar la estatua o busto…

    javier usero.

  2. elisa arraiz

    19. jul, 2008

    Estimado señor Muller,
    Soy Elisa Arráiz Lucca, actualmente estoy escribiendo una biografía novelada sobre la esposa del poeta Juan Ramón Jimenez, la señora Zenobia Camprubí. Tengo sumo interés por saber si se ha logrado algo con el parque de Coral Gables donde están los poemas juanramonianos y si ha salido alguna foto en algún medio donde yo pudiera verlo. Estoy escribiendo justamente la parte del exilio en Miami y desconocía la existencia de este parque.
    Le agradecería mucho cualquier información.
    Atentamente.