Festival del gallo
Escrito el 30. jun, 2004. Por Alberto Müller, en Culturales
(publicado por Diario Las Américas)
Confieso que me resultó sorprendente que el titular del periódico en inglés de mayor circulación en Miami y a su vez nuestra competencia periodística, dedicara su titular central del domingo a la persecución de los gallos y de las gallinas.
El Festival de los Gallos <Chicken Fest Key West> que, se acaba de efectuar en Cayo Hueso la semana pasada, rindió homenaje a los pollos de cría y a los pollos de pelea, animales de enorme popularidad en toda esa franja turístico-pesquera y en el resto del estado floridano.
Todo un acontecimiento original, simpático y de inmenso sabor caribeño, que le viene como anillo al dedo a un Estado, como La Florida, angustiado por el desempleo, el déficit fiscal, la guerra en Irak y una numerosa inmmigración latinoamericana, que lleva años reclamando respeto y legalidad.
Pero paradójicamente, amén de la popularidad que tienen en toda La Florida, tanto la cría de pollos como la pelea de los gallos, la legislación vigente arbitrariamente los prohibe e inclusive estimula a un grupo de suspicaces voluntarios denominados “Los Perseguidores de Pollos” que salen con frecuencia a las calles con trampas y lazos para capturar a estos hermosos y pintorescos animales.
¿ Cómo se explica esta obsesión persecutiva, casi represiva, de algunos de nuestros legisladores y activistas voluntarios con los infelices pollos que no hacen daño a nadie, cuando hay tantos delincuentes agazapados por las esquinas tratando de vender drogas a los niños, de violar a nuestras mujeres indefensas o de vender un terreno de cementerio inservible a nuestro sistema escolar ?
En fin, ante estos legisladores y activistas que andan a la caza desesperada de los pollos, bien vale la pena este recorrido histórico como recordatorio educativo:
Andrew Jackson, que fue uno de los presidentes más populares de los Estados Unidos al juramentar su cargo en 1829, era un fanático leal de las peleas de gallos. Por eso las permitía con frecuencia en la Casa Blanca y disfrutaba enormemente del espectáculo.
George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, fue un gran criador de gallos de pelea y por supuesto que se entretenía sanamente con sus topes tradicionales.
Y a Ronald Reagan, tal vez uno de los más populares presidentes en la historia de la nación americana, recén fallecido, le encantaban los topes de los gallos de pelea.
Pero el encanto de las peleas y de las crías de gallos no queda solamente circunscrito a momentos de la historia de los Estados Unidos. En Cuba, esa isla cercana y muy unida en lazos afectivos con los Estados Unidos, se conoce que desde el poeta Plácido, pasando por el escritor Cirilo Villaverde, los presidentes Mario García Menocal y José Miguel Gómez, los hermanos Trinidad, conocidos hombres de empresa y el pueblo en general, todos eran criadores y fanáticos de las peleas de gallos.
Una de las obras pictóricas de más colorido y fuerza de Julio Hernández Rojo, el conocido pintor cubano ya fallecido, es su “Gallo de Pelea”.
Quién no recuerda aquella inolvidable pintura del afamado pintor Abella del “Guajiro y el Gallo” ?
Y esta aficción a la cría y a las peleas de gallos también se encuentra extendida por casi todos los países de centro y sur América.
En las culturas griega y romana se consagraban los gallos a sus dioses de la guerra en busca de protección y fuerza para combatir.
¿ Por qué en Estados Unidos, con una tradición gallera arraigada a sus hombres del campo y a algunas de sus personalidades políticas más renombradas, se prohiben las peleas de gallos ?
Y que no vengan ahora los puritanos defensores de animales con sus galimatías morales, pues los gallos de pelea, como los caballos pura sangre, como las palomas mensajeras, nacieron para pelear, correr y/o para volar largas distancias. Lo contrario es anti-natural.
Exijamos que en lugar de perseguir a estos infelices y hermosos animales de la pluma y del canto mañanero, se persigan a los delincuentes que andan agazapados por las esquinas para endrogar, violar o robar.
¡ Ah ¡ y que los titulares periodísticos siempre busquen a las estrellas más brillantes…


carlos
24. may, 2008
hay mas delincuentes que gallos de pelea nose porque las personas se ensanan con los gallos de pelea casi entodo el mundo ha esistido las peleas de gallos yo soy fanatico del gallo de pelea y soy criador de gallos de pelea pero en santo Domingo R.D espero que dejen la hipocresia de perceguir gallos y se ocupen de otras cosas mas importantes. disculpe sy falle en algo gracias asta pronto carlos.
lenin
10. oct, 2008
me gusto mucho su comentario me asonbre mucho cuando llege ha este pais y me entere q las peleas de gallos no era legal
en pais terser mundista por fabor