La odisea del Obalunko
Escrito el 22. ago, 2003. Por Alberto Müller, en Culturales
(publicado en Diario Las Américas)

“Casi todos los milagros están hechos de tierra, como el hombre o del hueso de un costado, como la mujer”.
Una nueva novela plena de aventuras y de pasión humana, escrita con suma elegancia y estilo impecable, se suma a la dolorosa narrativa cubana de los últimos tiempos.
“La Odisea del Obalunko” del escritor José Miguel González-Llorente tiene el novedoso mérito temático de que todos los personajes que la integran, deciden cambiar el rumbo escapista predominante, que provoca la represión comunista en el país, por el exótico y liberador rumbo de integrarse a la realidad contestataria de intramuros.
Podríamos afirmar que hay tres grandes momentos en la novelística cubana: el costumbrismo que emerge con los influjos de la ilustración a finales del siglo XVIII; el modernismo representado en la generación de Orígenes a mediados del siglo XX; y la literatura nostálgica y dolorosa que, surge tras el desastre represivo inesperado de la revolución comunista en 1959.
Los paradigmas más expresivos de estos tres momentos podrían ser: Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, “Paradiso” de Lezama Lima; y “El Mundo Alucinante” de Reynaldo Arenas.
La novela es un género literario único porque sondea el tiempo en sus giros más irracionales y sorpresivos. Además, permite que el novelista se adentre con ingenuidad irremediable en ese mundo complejo y calidoscópico de la esquizofrenia, al verse inmerso en la ardua misión de crear personajes distintos y distantes.
La vanguardia surrealista del siglo pasado, en uno de sus desaciertos, quiso convencer al mundo literario de que la novela era un género moribundo y en proceso de extinción.
Después de esa profecía pagana incierta se han escrito, por solo mencionar algunas, obras como “Cien Años de Soledad” de García Marques, “Rayuela” de Julio Cortazar, “La Ciudad y los Perros” de Vargas Llosa, “Las Viñas de la Ira” de Steinbeck, “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway; “La Montaña Mágica” de Thomas Mann; “La Nada Cotidiana” de Zoé Valdés; y “Ensayo sobre la Ceguera” de Saramago…
Más bien podríamos afirmar a la inversa que, la novela nació como género narrativo para acompañar al ser humano en su apasionante y misterioso andar por los caminos del vecindario.
“La Odisea del Obalunko” de González-Llorente nos ofrece paisajes humanos inolvidables de esa Cuba crucificada que hoy padecen en carne propia todos los cubanos, como: el cementerio de los balseros; el niño que confiesa que sola una vez su tía le habló de Dios; la República Virtual que busca desesperadamente la integración cívica; y la solidaridad humana hacia los presos indefensos.
Al amigo lector le recomendamos que lea “La Odisea del Obalunko”, pues será una experiencia humana inolvidable ser parte de esa tripulación diversa que navega simplemente por el amor que profesa a su tierra natal.

