Muere Susan Sontag
Escrito el 04. ene, 2005. Por Alberto Müller, en Culturales
(publicado por Diario Las Américas)
Resulta difícil pasar por alto la muerte de un ser humano, por muy anónimo que parezca, pues siempre hay alguien que se duele en lo más íntimo, por ese misterioso y casi matemático suspiro final. Sólo Dios, en su visión macro creativa milagrosa e infinita de tejidos, misericordias y libertades, es capaz de mirar con quietud amorosa la quiebra del alabastro humano.
Sin embargo, con el drama inimaginable del maremoto en el Mar Indico que, ha arrasado a pueblos humildes indefensos y a turistas en pleno gozo vacacional, la muerte a los 71 años de edad de SUSAN SONTAG, la escritora newyorkina rebelde, ha pasado a un plano titular de menos excentricidad.
SUSAN SONTAG con su mirada y piel morena, alta como las vírgenes modernas de belleza, los cabellos lacios negros y un mechón de canas simulando ribetes de ternura, fue merecedora por su obra del “Premio Jerusalén” en el año 2001 y después de los Premios “Príncipe de Asturias” y “La Paz del Comercio Librero Alemán”, ambos en el año 2003.
Esta mujer cautivó profundamente a sus lectores por sus honduras temáticas y sus ensayos reveladores, independientemente que, en ocasiones luciera demasiado controversial.
También SUSAN SONTAG hizo temblar a dictadores y decadentes, como a Fidel Castro y a su carnal Gabriel García Marques que, siempre lo apaña en sus desafueros de medio siglo, cuando no tuvo reparos en sumarse a la crítica pública por el encarcelamiento de los 75 disidentes y el fusilamiento de los tres humildes cubanos de la raza negra, triste etapa de la historia cubana que mundialmente se conoce como La Primavera de Cuba.
Esta dura condena contra el régimen opresor cubano hace dos años, encabezada por el escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1989, y otros reconocidos intelectuales del mundo, se encontró solidariamente con la firma y la presencia decidida de SUSAN SONTAG.
La escritora newyorkina no entendía de límites sectarios en sus acertijos más punzantes, que es como debe razonar con objetividad la mente intelectual y periodística, y por eso sentenció casi proféticamente y con durezas sobre el desastre de la guerra en Irak.
Lamentablemente la vida literaria de Susan Sontag, se vio golpeada por accidentes y enfermedades de gravedad hasta su hora reciente de morir, a causa de la leucemia. Pero a pesar de lo accidentada de su vida, nos deja un legado literario novelístico y de ensayos admirables, que servirá a las generaciones presentes y futuras, para entender que esa herencia de obscenidades del modernismo del siglo pasado, han dañado la naturaleza frágil y la dignidad intrínseca del ser humano.
Su novela “En América”, sobre la vida de la actriz polaca Maryna Zalezowska, una emigrante que se refugia en los Estados Unidos ante la violencia totalitaria que reinaba en la Europa del siglo XX, es todo un hito literario convertido en tributo al sacrificio humano.
La Sontag quiso ser un testigo de excepción, como periodista y escritora, en los conflictos de la guerra de Vietnam en 1968, en el Oriente Medio en 1973 y en el genocidio de Bosnia en 1993.
Para SUSAN SONTAG eran incomprensibles estos focos de violencia después de las experiencias trágicas de la Segunda Guerra Mundial.
El cáncer que, la golpeó sin clemencia en su estructura humana, la hizo luchar sin descanso por convencer a la sociedad contemporánea que las enfermedades son un mal transitorio. De este dolor hondo surge la obra literaria humana y acuciante de SUSAN SONTAG en su ensayo: “ La enfermedad como metamorfosis ”.
El lector cuando se adentra en este trabajo magistral sobre la naturaleza de la enfermedad, es como que se liberara de ese determinismo del deterioro físico que, algunos identifican en cualquier desajuste orgánico.
Definitivamente SUSAN SONTAG le dio un lenguaje propio inolvidable a la lucha contra las enfermedades del cuerpo. Todo el mundo intelectual en pleno ha reverenciado el talento lúcido y rebelde de SUSAN SONTAG.
Descanse en la paz íntima de Dios, esta extraordinaria escritora que, se ha despedido de todos, con la elegancia discreta de un ADIOS sin excentricidades.
SUSAN SONTAG nos deja su obra para compensar su ausencia.
Publicado por Diario Las Américas en su edición del martes 4 de enero, 2005



