Aprueban histórica Ley de Salud en Estados Unidos
El presidente Barack Obama con habilidad pragmática y persistencia, amén de la oposición crítica y legitima del Partido Republicano y de que lo aprobado no satisfaga a todo el mundo por igual, acaba de alcanzar la aprobación en el Senado, por 60 votos contra 39, de una reforma del sistema de salud en Estados Unidos, que hace historia en el país, pues ofrece cobertura a más de 30 millones de estadounidenses, que carecían de ella.
Otros gobiernos anteriores de presidencias fuertes y personalidades emblemáticas de la política norteamericana, como Teodoro Roosevelt, Harry Truman, John F. y Teddy Kennedy, Lyndon Johnson y Bill Clinton, fracasaron en la búsqueda de lograr una reforma del sistema de salud en Estados Unidos.
Nadie puede dudar, independientemente de coincidencias o discrepancias, que la Ley de salud aprobada por el Senado ofrece el derecho de atención médica a millones de norteamericanos. Y esto precisamente hace que la reforma sea considerada histórica.
Remarcando la trascendencia de la ley, el Senado la aprobó el día víspera de Navidad, a pesar de las críticas de los sectores más conservadores que pronostican que la misma estimulará un aumento del desempleo, aunque de acuerdo al presidente Barack Obama, el proyecto aprobado cumple en un 95 por ciento con su aspiración de una reforma de salud para todos los norteamericanos.
Dentro del proyecto del Senado las compañías no podrían vetar a un asegurado por condiciones preexistentes, ninguna compañía podrá subir las cuotas de los asegurados por motivos de enfermedad grave y ningún norteamericano perdería su seguro por desempleo.
La polémica alrededor de la ley del Senado que reforma el sistema de salud en Estados Unidos quedará abierta por un tiempo, mientras el Congreso no la concilie finalmente.
Durante ese período de tiempo, la población podrá evaluar los pro y los contra de la legislación aprobada y de las objeciones de los críticos conservadores.
De momento, el pueblo norteamericano resulta el principal ganador, pues realmente carece de sentido justo, que en la nación más poderosa y libre del mundo, 40 millones de sus habitantes no tengan cobertura médica.






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