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Obama y la guerra en Afganistán

Alberto Müller | 7 Diciembre 2009 – 4:36 am | Noticia
El general Stanley McCrystal

El general Stanley McCrystal

El envió de tropas estadounidenses adicionales a la guerra en Afganistán fue una decisión realmente con pocas opciones para el presidente de los Estados Unidos, al margen de lo acertada que podría ser la misma.
De todas formas, el pedido del general Stanley McCrystal, jefe supremo de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, que contaba con el apoyo de los generales de la Organización del Atlántico Norte, OTAN, en cuanto a que necesitaba cuarenta mil soldados más para neutralizar el avance de los talibanes y los terroristas de Al Qaeda,  dejaba al presidente Obama con pocas alternativas para cambiar el rumbo de la confrontación.

Sin contar, que el propio Barack Obama siempre ha estado dispuesto a mantener la presencia militar estadounidense en Afganistán, para combatir a los guerrilleros talibanes y a los terroristas de Al Qaeda, que causaron los más de tres mil muertos en los atentados terroristas contra las Torres Gemelas en Manhattan.

A pesar de lo poco popular que son las guerras en Irak y Afganistán ante el pueblo norteamericano en la actualidad, el presidente Barack Obama gusta de diferenciar una guerra de la otra.

Obama rechazó con vehemencia, desde su campaña electoral por la presidencia, la guerra del presidente George W. Bush en Irak, que provocó que los Estados Unidos abandonaran la posibilidad de capturar con vida al cabecilla terrorista Osama Bin Laden, rodeado entonces en las montañas de Bora Bora en Afganistán, una vez que los talibanes fueran expulsados del poder que ostentaban.

También esta guerra contra el dictador iraquí, Saddam Hussein, tuvo otra consecuencia más grave a largo plazo, al margen de lo positivo de sacarlo del poder, y es que desplazó a la secta de los ‘sunitas’ del poder en Bagdad, que fue la que encabezó la larga guerra contra Irán.

Y dio entrada entonces a la secta de los ‘chiitas’, para permitir que los fundamentalistas iraníes de Amhadineyad, obtuvieran la influencia actual que nunca tuvieron en Irak.

En el reverso de la moneda, Barack Obama, también desde los meses en que era candidato a la presidencia de Estados Unidos hasta la actualidad, ha apoyado la presencia norteamericana en Afganistán, por las razones ya expuestas.

En su discurso para informar al pueblo estadounidense, Obama anunció que la escalada militar duraría hasta julio de 2011, es decir, tan sólo 14 meses después de la llegada de los 30 mil soldados adicionales, aunque al día siguiente, Bill Gates, su secretario de Defensa, aclaró que eso no implicaba que los soldados abandonarían el territorio afgano en esa fecha.

La administración Obama sabe, como lo sabía la de Bush, que estamos ante una red tribalista de terroristas y traficantes de opio, que juegan con el tiempo a su favor, más la ventaja del territorio montañoso fronterizo con Pakistán y el resto de Afganistan, que les sirve de refugio poco accesible.

Varios pasos van a ser necesario ante los avances últimos de los talibanes y Al Qaeda en Afganistán:

El primero objetivo de las fuerzas de Estados Unidos, de la OTAN y de la coalición internacional en Afganistán es desarticular, con la colaboración del ejército afgano y paquistaní, a las fuerzas talibanes en la zonas fronterizas y montañosas.

El segundo objetivo de las fuerzas estadounidense es el entrenamiento de las fuerzas afganas, para prepararlas adecuadamente para el control del país.

Y un tercer objetivo de los Estados Unidos en Afganistán es lograr que el pueblo afgano se sienta identificado con el proyecto de democratizar y modernizar el país del actual gobierno, apoyado por  la coalición internacional.

Las cifras de bajas este año se elevaron a 485 soldados de la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, mientras que en el 2002, la cifra era sólo de 70 bajas.

Una diferencia que demuestra que la violencia y los ataques suicidas de los talibanes, que antes eran esporádicos y raros,  siguen en ascenso.

La producción de opio se duplicó en los últimos años a más de 7 mil toneladas, cuando en el 2002, sólo se producían apenas 3 mil toneladas.

Estas son las consecuencias del error de Estados Unidos de darle prioridad a la guerra de Irak, y permitir que Afganistán pasara a un segundo plano, coyuntura que no desaprovecharon los talibanes y los terroristas de Al Qaeda.

Confiemos que el incremento de tropas adicionales estadounidenses  y de tropas de la OTAN en Afganistán, con apoyo bipartidista en Estados Unidos, logre el objetivo de desarticular a los talibanes y a los terroristas de Al Qaeda.

El pueblo de Afganistán se merece un destino de desarrollo económico, de libertad y de democracia, que lo aleje de la corrupción, del contrabando del opio y del fundamentalismo talibán.

  1. Una Respuesta a “Obama y la guerra en Afganistán”

  2. Jenaro (1) en Ene 4, 2010 | Replicar

    A mí me da pena y me causa un respeto imponente, el puebo Afgano, y el pueblo de Irak, no se merecian estas guerras, ni por un distador, ni por Bin Laden, ni la red de Al Qaeda, hay otros métodos, eliminar a un dictador es facil, no hace falta arrasar una nación, y que mueran cientos de miles de seres humanos, , Bin Laden este multimillonario. terrorista, ni su red Aqaeda, se merece una guerra, ni que mueran tantos seres humanos y inocentes, hay otros métodos y cualquier experto lo sabe, incluido el Sr. Presidente Obama, quero pensar que su decición presionado o no, sea acertada, pues, los indicadores son que desde que empezo la guerra de Irak, este tipo de terrorismo islamico no ha decrecido, más bien se ha incrementado, ya los tenemos en el Magreg, y una espada pende en medio mundo, en fin espero lo mejor para el pueblo Afgano y los ciudadanos del mundo, y que la decisión del Sr. Obama sea al final la acertada, el tiempo lo dirá.

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