Castrismo cede ante Obama
Escrito el 01. jun, 2009. Por Alberto Müller, en Noticias
Finalmente después de un silencio prolongado, el gobierno cubano accedió a reanudar las negociaciones con la administración del presidente Barack Obama, sobre asuntos migratorios y un sistema de correo directo entre ambos países.
Realmente no nos sorprendió la nota de respuesta del gobierno cubano, amén de su demora, pues resulta lógico que el castrismo, sumido en unas de las peores crisis de sus cincuenta años, haya terminado cediendo a las exigencias del presidente Obama, de conversar sobre temas conversables y de interés mutuo.
Los asuntos migratorios entre ambos países son complejos, teniendo en cuenta que miles de cubanos abandonan Cuba anualmente en busca de la libertad existente en Estados Unidos.
Hay que decir que varios factores han influido en esta decisión del gobierno cubano:
Primero, la agudización de la crisis económica en la isla ha tomado giros dramáticos, tanto en el terreno financiero, como en el productivo, y el gobierno tiene desesperadamente que abrir puertas.
Segundo, el abastecimiento petrolero y los subsidios venezolanos a Cuba entran en un período de deterioro y disminución grande, por la crisis económica global y por los agudos problemas de producción petrolera en Venezuela.
De ahí la nueva etapa de apagones que regresó a La Habana recientemente, y otras ciudades de la isla, para disgusto y malestar de la ciudadanía.
Tercero, a lo anterior, se suma un nuevo agravamiento en la salud de Fidel Castro, como ocurrió durante el mes de diciembre pasado, de la cual seguramente el régimen no informará nada, pero le añade una tensión emocional al desgaste y debilidad del gobierno ante la opinión pública cubana.
Cuarto, en una reciente encuesta oficial en la isla, se ha confirmado algo conocido por los observadores del acontecer cubano, y es que la popularidad del gobierno cubano entre los intelectuales y la juventud, no sobrepasa el 6 por ciento entre los primeros y el 20 por ciento entre los segundos.
Todos estos factores explican que el gobierno castrista se encuentra en una encrucijada de máximo deterioro estructural dentro de su aparato administrativo y de extrema debilidad moral ante sus ciudadanos, que es lo que los obliga a responder afirmativamente a reanudar las conversaciones migratorias con el gobierno de Barack Obama.
Las destituciones inesperadas de los delfines del Partido Comunista Cubano, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, demuestran que la estructura del comunismo cubano está quebrada en varios pedazos y con escasas posibilidades de recomposición.
El gobierno de Estados Unidos recibió con beneplácito la decisión del gobierno cubano, en virtud de que el presidente Barack Obama ha hecho descansar inteligentemente su política exterior en la vía de la negociación en todos los puntos posibles de tensión en el mundo.
Cuba definitivamente, sin ser un peligro real en estos momentos, como sí lo representan Irán, Corea del Norte y el terrorismo de Al Qaeda, Hamas y Hezbollah, para la paz del mundo, accede a conversar con la administración del presidente Obama, por su propia debilidad estructural.
Se espera obviamente que estas conversaciones entre Cuba y Estados Unidos, suspendidas por el presidente Bush en 1994, resuelvan algunos de los problemas migratorios más acuciantes entre ambos países.
También otros asuntos de interés común, como la lucha contra el narcotráfico, asistencia humanitaria-técnica ante catástrofes naturales, como huracanes e inundaciones y la decisión de permitir un servicio postal directo entre los dos países, serán temas de conversación.
Y todo esto parece estupendo, en el sentido de la distensión que genera en la región. Pero falta por ver si el castrismo está preparado en voluntad y decisión política, en acercarse a conversar con su propio pueblo, en desmembrar definitivamente su estructura represiva, en desmantelar el faraónico estatismo improductivo y en instalar en la isla un sistema de libertades y garantías ciudadanas, que son la gran aspiración del pueblo cubano.
Mientras escribimos esta crónica, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, se prepara para asistir el martes a una reunión en Honduras, donde se espera que se retire la resolución que justificó la separación de Cuba de la OEA en 1962.
Sin embargo, la secretaria de Estado de Estados Unidos ha sido categórica en afirmar que para la readmisión de Cuba en la OEA, el gobierno de la isla debe liberar a los presos políticos, respetar la libertad de prensa y emprender reformas democráticas que permitan el libre juego de partidos políticos en el país, como lo establece la Carta de la organización regional.
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