Chávez confiesa que Fidel Castro recomienda a Maduro

Escrito el 10. dic, 2012. Por , en Noticias

 

No es información periodística ni elucubración de activistas políticos, sino confesión directa de Hugo Chávez, al decir que Fidel Castro recomendó que nominara como sucesor a Nicolás Maduro y no al veterano compañero de armas de la revolución bolivariana y presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabellos.

“Si algo ocurriera, que me inhabilitara de alguna manera, se los pido de todo corazón”, dijo Chávez, “Nicolás Maduro debe concluir mi mandato como manda la Constitución, antes de la convocatoria a elecciones”.

Maduro es un veterano sindicalista comunista, que aunque carece de los atributos carismáticos del presidente venezolano y de los contactos con el engranaje militar, jurídico y económico del país, es fiel a los conjuros que desde La Habana ordenan el camino estatista, represivo y centralizado de la revolución cubana.

Por primera vez desde que el cáncer maligno lo invadió, por lo que ha tenido que ir a Cuba para someterse a varias operaciones quirúrgicas y a tratamientos de quimo, radioterapia y cámaras hiperbáticas, el presidente venezolano Hugo Chávez reconoce la posibilidad de que la enfermedad le impida seguir gobernando.

La confesión del presidente Chávez sobre la gravedad por la reaparición de “células malignas” en la misma zona del cáncer detectado hace dos años, se produce luego de permanecer casi un mes sin aparecer en público, y es cuando acepta la posibilidad de que otra persona lo sustituya en el Palacio de Miraflores.

La recomendación de La Habana de escoger a Maduro para sustituir a Chávez se explica, porque la subsistencia precaria de la revolución cubana, se pone en peligro si el sartén de los CINCO MIL millones de dólares en subsidios venezolanos que recibe Cuba anualmente, estuvieran en las manos de Diosdado Cabellos, el poderoso presidente de la Asamblea Nacional y uno de los oficiales históricos de la revolución bolivariana, que nunca ha demostrado grandes simpatías por el escenario totalitario que impera en Cuba.

El castrismo, ante la gravedad -aparentemente terminal- de la salud del presidente Chávez, prefiere jugar con sus cartas políticas marcadas y no con el estamento militar venezolano, que tiene demasiadas fisuras distantes de la filosofía que ha imperado en el país caribeño por más de medio siglo y que a su vez no son manejables desde el Palacio de la Revolución en La Habana.

Sin embargo, la opción del régimen castrista de recomendar a Maduro, conlleva peligros de extrema urgencia y gravedad para el futuro subsidiado de la revolución cubana, que se mantiene en respiración artificial, a pesar de su quiebra económica, gracias a la ayuda venezolana.

El peligro sustancial de la decisión de Fidel y Raúl Castro de inclinarse por Nicolás Maduro, se ubica en el poder político y militar que atesora Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, compañero de armas de Chávez en la revolución bolivariana, y a su vez, el político venezolano que más influencia ejerce sobre el escenario militar venezolano -llámese chavista o no chavista.

También Cabellos es considerado el mejor operador del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y  dirigente chavista con estrechas relaciones en el sector financiero venezolano, sin descontar sus relaciones con los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, que son excelentes.

Maduro obviamente es el delfín de Chávez y el preferido de La Habana, pero la estructura militar venezolana lo mira con recelo y desconfianza.

Todo este proceso demuestra con creces, como Hugo Chávez ha mentido irresponsablemente al pueblo venezolano, sobre el estado de su precaria salud. Pero como bien dice el refranero popular, la mentira siempre tiene piernas largas.

En estos momentos, Chávez se encuentra en La Habana en manos del régimen de los hermanos Castro, aunque en Venezuela nadie sabe con detalles precisos lo que está pasando en la mesa de operaciones.

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