Coalición variopinta contra la Ley de Ajuste Cubano

Escrito el 07. ene, 2016. Por , en Noticias

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A la oposición contra la Ley de Ajuste Cubana, liderada por el dictador Raúl Castro, se suman algunos congresistas cubanos americanos de Miami, el presidente nicaragüense Daniel Ortega (abusador sexual de su hijastra) y un reciente editorial del New York Times, entre otros intereses anti cubanos en los Estados Unidos.

Para el viejo dictador cubano es una ley asesina; el congresista Carlos Curbelo declara que los beneficios que se ofrecen a los pobres migrantes cubanos son abusivos y pide que se deroguen porque los mismos no se ofrecen a los centroamericano; mientras que Daniel Ortega afirma que la ley es la causa del actual éxodo masivo por Costa Rica. Y para poner la tapa al pomo, el New York Times pide su derogración, en complacencia de los restantes.

¡Vaya variopinta coalición de coincidentes circunstanciales!

Si Raúl Castro repite como un loro que la ley de Ajuste Cubano es una Ley Asesina, algún valor moral y de principios políticos positivos debe tener y haber tenido esa ley para los cubanos.

La Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 2 de noviembre de 1966, con el objetivo de ofrecer un estatus legal ordenado a los migrantes cubanos que llegaban de la isla en oleadas masivas a estas tierras de libertad, fue un gesto de solidaridad humano sin precedentes, que los cubanos no deberían olvidar.

Se calcula que más de un millón de cubanos, que de una y otra forma demostraron su preferencia a vivir bajo el marco legal de un país libre, recibieron la residencia en los Estados Unidos a consecuencia de la Ley de Ajuste Cubano.

La ley tuvo su antecedente en el éxodo por el puerto de Camarioca en 1965, impulsado por el dictador Fidel Castro, que desencadenó en los Vuelos de la Libertad, patrocinados por el gobierno de Lyndon Johnson ese mismo año, por lo que más de 260 mil cubanos llegaron a tierras de Estados Unidos en un lapso de ocho años, obteniendo la residencia norteamericana.

Hoy todos los cubanos estamos obligados a preguntarnos: ¿por qué si los logros humanos de esta ley fueron y son tan ricos en oportunidades con todo el pueblo migrante cubano, algunas voces cubanas que con anterioridad se beneficiaron de la misma, se empeñan ahora en reformar los pormenores de la ley para castigar a algunos de sus futuros favorecidos?

Afirmar, como han dicho algunos de estos reformadores o enterradores, que la Ley de Ajuste Cubano es un instrumento caduco porque no se ofrece a los migrantes centroamericanos, es desconocer que la realidad cubana, no la centroamericana, es la que se ha mantenido en los mismos cauces de autoritarismo abusivo, falta de libertad, torturas y carencia de oportunidades, que el comunismo castrista impuso a la isla cubana sin clemencia alguna desde 1959.

¡Qué el gobierno de Raúl Castro aplique ahora, después de medio siglo de prohibiciones de salidas, una política de autorizar viajes selectivos al exterior, no debe sorprender a nadie, pues siempre que la tensión social se ha incrementado en la isla, el gobierno comunista cubano ha utilizado el estímulo de impulsar oleadas masivas de cubanos hacia Estados Unidos, para aliviar esa situación de descomposición social interna!

Tenemos, como recuerdo histórico, el incidente del éxodo del Mariel en 1980. Por esta vía del Puerto de Mariel, unos 125 mil cubanos abandonaron la isla en botes provenientes de Estados Unidos.

En 1994, posterior a la masacre genocida del remolcador 13 de Marzo, donde fueron asesinados vilmente niños inocentes con sus padres, se produjeron las protestas populares en el Malecón habanero, con un clamor de libertad generalizado entre los participantes, que fueron reprimidas con brutalidad extrema por las fuerzas de la Seguridad del Estado cubana.

Entonces el gobierno castrista ordenó a sus guarda fronteras permitir la salida del país a cualquier cubano que deseara abandonar la isla. El gobierno del presidente Bill Clinton se vio obligado a decretar la intercepción de los emigrantes cubanos -unos 32,300- y su traslado a un refugio seguro en la Base Naval de Guantánamo. Posteriormente fueron admitidos en Estados Unidos.

En todos estos eslabones históricos, posteriores a su aprobación, la Ley de Ajuste Cubano, como joya legislativa, ha cumplido su cometido solidario y humano de recibir con los brazos abiertos a los cubanos que llegaban a los Estados Unidos.

Esta ley se concibió para todos los cubanos, ya fueron emigrados con perfiles políticos, económicos, religiosos o sociales. Nunca exigió la ley ni en su espíritu ni en su letra, que estos emigrados que se acogían al Ajuste Cubano fueran perseguidos políticos.

Por eso, en ese espíritu de generosidad amplia, implícito en esa ley, no caben exclusiones de ningún tipo. La ley simplemente otorga un derecho de residencia, justo y generoso, a todos los cubanos de buena voluntad que así lo soliciten.

¡Ah! que algún vivo delincuente cubano -que siempre sale alguno- se ha fugado a Cuba para buscar refugio después de delinquir en territorio de los Estados Unidos o por otra causa irregular, pues eso ya no es materia de la Ley de Ajuste Cubano, sino del Buró Federal de Investigaciones.

El mayor enemigo de esta ley humanitaria del Congreso de los Estados Unidos de 1966, ha sido el gobierno castrista que la ha catalogado de una Ley Asesina.

A los cubanos, en todas las latitudes fuera de Cuba, les toca defenderla por agradecimiento y por un sentido elemental de justicia con el ordenamiento de ese movimiento migratorio que arriba a los Estados Unidos y que esa ley de Ajuste Cubano ha logrado con creces…

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