Decepción en Cuba
Escrito el 10. may, 2011. Por Alberto Müller, en Noticias
Mientras que la muerte en Santa Clara del disidente Wilfredo Soto -por una brutal golpiza policial- ensombrece y debilita el poco prestigio del gobierno de Raúl Castro en materia de derechos humanos, el rotativo Granma publica los 313 lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista, que promete un estudio para flexibilizar la política migratoria cubana.
En sentido general, la población y los observadores del quehacer cubano han recibido con escepticismo unos lineamientos, que con escasas excepciones, sólo autorizan lo que desde hace medio siglo se venía haciendo en el mercado silencioso, subterráneo o negro, como la compra-venta de autos, la limpieza de casas, el corte de pelo o el tumbar los penachos de las palmas, por citar algunos casos.
El rotativo Granma publica a bombo y platillo lo que deja a la mayoría de la población desesperanzada, porque si bien es cierto que en estos 313 lineamientos se incluyen la autorización para la compraventa de vehículos y de casas, más la flexibilización de formas de transmisión de la propiedad -como las permutas-, algo que la población pedía a gritos desde hace años, se deja para un análisis posterior la política que facilite a los cubanos entrar y salir del país y elimine para siempre la odiosa ‘tarjeta blanca’ de control gubernamental, que es otro reclamo persistente por casi medio siglo.
El hecho de que los lineamientos establezcan algo tan positivo, como el estímulo a las cooperativas en el sector de los servicios y permita créditos a los trabajadores por cuenta propia, queda en la penumbra cuando se conoce que la mayoría de las cuentas de las empresas extranjeras en Cuba están congeladas por falta de fondos o carencia de divisas del estado.
Y adicionalmente muchos se preguntan, cómo podrían operar normalmente las cooperativas, si el país carece de mercados mayoristas para dar impulso y garantías a la iniciativa privada del movimiento cooperativo y cuenta propista.
Nada que habrá que seguir esperando y exigiendo por tiempos mejores en Cuba, mientras no se ofrezcan garantías reales a la empresa privada, no se respeten los derechos humanos de la población y la libertad de expresión siga penalizada.


