Fallece escritor católico José Miguel González Llorente

Escrito el 18. nov, 2011. Por , en Noticias

Víctima de una prolongada y dolorosa enfermedad, falleció en la ciudad de Miami el escritor católico José Miguel González Llorente, recordado en Venezuela por su gran labor profesional en la agencia publicitaria Leo Burnett y en el exilio cubano como un excelente narrador.

Nacido en La Habana en 1939, González Llorente llegó exiliado a Caracas en 1961 y luego de graduarse en la Universidad Andrés Bello en la primera promoción de periodistas, asumió la publicidad como profesión y la literatura como vocación de servicio.

Los temas literarios de su obra y su estilo sin manchas ni retruécanos hicieron que el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner considerara a González Llorente el mejor escritor católico de su generación.

Con su moral cristiana de sustento y un estilo cuidadoso e incisivo, José Miguel González Llorente escribió las novelas La Odisea del Obalunko (2002) y Tierra Elegida (2003), dos expresiones estupendas para recrear el sueño de una Cuba a la inversa.

También escribió los libros de relatos y cuentos, Reloj de Sangre (2005) y Voces tras las Rejas (2004), una demoledora denuncia sobre el presidio político de Cuba.

Su libro testimonial Mártir de Guajaibón (2005), dedicado al inolvidable amigo Julián Martínez Inclán, compañero del curso 1957 en el Colegio de Belén y a los cinco mártires que murieron asesinados por la dictadura de Fulgencio Batista el 28 de diciembre de 1958, es una muestra al desnudo del sacrificio de una generación de cubanos que creyó en Dios y en la libertad de Cuba.

Su último libro, Visiones de los Últimos Días, es su libro más desgarrador, más atrevido y más íntimo. Es un grito sin dobleces para despedirse con mucha nobleza de una enfermedad que lo golpeó sin clemencia.

También es un libro para que el que no crea en Dios, al menos se acerque al trinar de los pájaros y al verdor de las plantas, que son obras de su creación.

Para los católicos, Visión de los Últimos Días, debe ser un documento para entender la humildad de creer y de enriquecer con amor y espíritu solidario la senda de la salvación cristiana.

Pero a su vez, es un libro que denuncia metafóricamente a los que se refugian en el templo para vivir de espaldas a la mirada y a la prédica bondadosa de Jesús de Nazaret.

Damos un Adiós muy fraterno a José Miguel González Llorente en su despedida física. A su esposa Lily y a sus hijas nuestra gratitud por haberlo acompañado hasta el final con amor eterno.

Nadie podrá impedir que José Miguel siga entre nosotros, con su obra, con su ejemplo de rectitud y con su fe inquebrantable.

Y para todos, “Hay que seguir subiendo”, le dijo el niño que iba a su lado y le agarró la mano…

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