Fallece informante que hundio al presidente Nixon
Escrito el 20. dic, 2008. Por Alberto Müller, en Noticias
REPORTAJE NOTICIOSO
Un oficial de la inteligencia norteamericana, Mark Felt, conocido como la Garganta Profunda del caso Watergate, murió en su residencia de Santa Rosa, California, a los 95 años.Garganta Profunda se convirtió en la fuente anónima más cuestionada en la historia del periodismo contemporáneo, pues con su información anónima, permitió que el periodista Bob Woodward del Washington Post, diera a conocer el escándalo del Watergate, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon.
La identidad de Garganta Profunda fue el secreto más codiciado y mejor guardado durante tres décadas. Ni siquiera el compañero de Woodward que investigó el caso con él, Carl Bernstein, conocía su nombre.
Hace tres años, Mark Felt, un alto agente del FBI, decidió salir del anonimato en una entrevista con la revista Vanity Fair.
De la historia del Watergate se han hecho películas, novelas y ensayos voluminosos. Cinco intrusos fueron descubiertos dentro de las oficinas del Partido Demócrata en el complejo Watergate, en Washington, la noche del 17 de junio de 1972.
Pero del simple robo, surgió la investigación periodística de dos jóvenes del Washington Post, Woodward y Bernstein, que comenzaron a hurgar sobre la relación entre la Casa Blanca y el extraño episodio de Watergate.
Los dos periodistas investigadores se acercaron al FBI. Y Woodward habló con Felt y logró la información que buscaba. Felt estaba dispuesto a colaborar para frenar los esfuerzos de Nixon por interrumpir las pesquisas que lo comprometían.
Durante años, Woodward tuvo que seguir con disciplina las reglas de protección de las fuentes para no delatar al agente del FBI, pues Felt ponía en peligro su puesto dentro del organismo federal.
Una maceta cambiada de sitio con una bandera roja en el balcón del apartamento de Woodward, significaba una señal a Felt, que el periodista quería hablar con él nuevamente.
Cuando era Felt el que deseaba conversar con Woodward, hacía una marca con rotulador rojo en la página 20 del ejemplar del día de The New York Times que Woodward recibía.
Para encontrarse, el periodista cambiaba de taxi en el centro de la ciudad. Tomaba otro taxi y se encontraban en un parqueo en Arlington, Virginia.
El supuesto robo inocente en las oficinas del Watergate acabó convirtiéndose en un delito federal de proporciones de escándalo.
Watergate concluyó con la dimisión de Richard Nixon en agosto de 1974, con más de 30 colaboradores de la Casa Blanca implicados en una compleja trama de espionaje político, sobornos y uso ilegal de fondos.
Cuando en 2005, Felt reconoció ser Garganta Profunda, expresó la corrupción en el gobierno de Richard Nixon y la necesidad de frenar los abusos políticos.
Se comenta que Felt se sentía resentido con Nixon, porque no lo nombró como el sucesor del fallecido director del FBI Edgar Hoover, y elegió a alguien más cercano a su círculo, el fiscal general adjunto Patrick Gray.
Felt negó durante muchos años que era Garganta Profunda, aunque Nixon siempre sospechó de él. Pero a los 91 años, Felt decidió contarlo todo. Se presentó ante la prensa y dijo: “soy el tipo al que llaman Garganta Profunda”…




Vicente R. Gutiérrez Santos
20. dic, 2008
Magnífica labor por un lado; muy provechosa para el Gobierno y la Nación. Pero un tanto traidora interna y personalmente, ya que la artimaña de Deep Throat era para cobrarse la deuda personal que Richard Nixon tenía hacia él por falta de nombramiento del primer nivel en el FBI. Sería bueno explicarlo y comunicar a todos los ciudadanos de hoy – muchos de ellos menores de 40 años – que desconocen totalmente el episodio de Watergate.
Otros presidentes pudieron ser responsables de pésimas gestiones durante su mandato y haber cometido errores cruciales en guerras declaradas. El ejemplo también lo tenemos hoy por hoy. Resulta conveniente y muy cívico comunicar estos hechos al pueblo americano para que conozcan mejor la historia reciente, pero ya vivida. Y ya que estamos viviendo una tempestad económico-financiera, a mi juicio, se debe explicar al pueblo qué ha ocurrido, cómo ha sucedido y quién o quiénes lo han realizado.
No desarrollamos mejor la democracia haciendo participar al pueblo?
La labor del Escándalo Watergate y de los jóvenes periodistas del Washington Post, Messrs. Woodward y Berstein, ha quedado en los anales del periodismo de investigación. No hay duda sobre el caso.
Seguro que puede servir del ejercicio de un Caso Práctico a analizar en escuelas de periodismo moderno en las más famosas
universidades.
Saludos navideños,
Vicente R.
maria cristina sanchez
21. dic, 2008
No conozco la historia suficientemente para juzgar si este hecho que dio paso al otrora famoso Watergate fuera un hecho bueno o malo, pero si la motivacion fue el resentimiento de no haber recibido el codiciado puesto de Edgar Hoover, si puedo decir que fue algo que no nacio digamos “derecho” y nos advierte una vez mas de las altas consecuencias que el resentimiento y la envidia pueden costar a algunos. Es una leccion para todos, pero mas para aquellos que tienen mucho que perder. Por el resentimiento y la envidia, muchos cubanos perdimos nuestra querida Patria.
Saludos,
Ma. Cristina.
Laz
21. dic, 2008
Efectivamente es complicada la naturaleza humana, pero afortunadamente en este caso cualquiera que hayan sido los motivos personales que condujeron a Mark Felt a realizar lo que hizo, el efecto del mismo fue un fortalecimiento de la sociedad civil y la democracia. Desearia que hubiesen muchos mas Mark Felt por ahi para evitar unas cuantas felonias que en nombre de la libertad y la democracia se estan cometiendo.