Hija de Aureliano Sánchez Arango pide respeto a memoria de su padre

Escrito el 30. ago, 2015. Por , en Noticias

 

 

 

RESPUESTA A UN ARTÍCULO DEL MIAMI HERALD

Carta abierta a Rafael Rojas

En fecha reciente leí, en el Miami Herald, el artículo que reproduce el primer capítulo de su libro, Historia mínima de la revolución cubana y es esta la razón por la que decidí escribirle.

No se trata, por supuesto, de hacer una respuesta generalizada a su obra que no conozco, ni siquiera a todo ese capítulo, sino a una porción del mismo que me concierne directamente.

Usted menciona como persona acusada de corrupción por parte del senador Eduardo Chibás, a Aureliano Sánchez Arango, quien resulta ser mi padre. Y aunque ese hecho es cierto, me refiero a la acusación, mejor sería decir calumnia, no lo es la sutileza con que usted prácticamente se suma a ella cuando dice que no contó con las “pruebas definitivas de su acusación”.

Debo aclararle que durante varios años he venido siguiendo este tipo de denuncia irresponsable y dándole a cada quien la respuesta que me parece merecida. Usted, como algunos otros, ignora varios factores de la polémica que mi padre sostuvo con el senador y, a pesar de ser un investigador, no hace más que sumarse a lo que puede haber leído, sin indagar seriamente sobre el tema.

Este es tal vez el momento oportuno de aclararle que soy cubana de las que viven en Cuba y vengo a Estados Unidos a visitar a mi familia cuando me resulta posible, por lo tanto, las respuestas anteriores a estas han estado circunscritas a la prensa, la literatura y la televisión de mi país.

Pero también quisiera decirle que aquí pude publicar un libro que presenta los hechos de esa polémica, paso a paso, tomando en cuenta la prensa de aquel momento, que está, por supuesto, al alcance suyo, ya que realicé la investigación buscando la información periodística en la biblioteca de la Universidad de Miami. El obtener esos datos resultaba muy complicado en las bibliotecas de mi país.

Aquí también, en 1996 logré consultar a varios funcionarios y politicos de entonces, la mayoría de ellos ortodoxos, que vivieron el famoso último aldabonazo.

Inclusive entrevisté a los dos que estaban en aquel momento a la izquierda y a la derecha de Chibás. Tristemente han fallecido, pero cuento con las opiniones y recuerdos grabados en las voces de ambos y la presentación televisiva de uno de ellos, la de Millo Ochoa.

Todo este esfuerzo no lo he hecho por el puro gusto de escribir, sino para esclarecer precisamente la honestidad y la memoria de mi padre y aclarar que la penosa muerte del senador fue provocada por haberse lanzado, como de costumbre, a lo largo de su vida política, a difamar o acusar, en algunas oportunidades con razón, a funcionarios de la política de entonces.

Cuando pretendió hacer lo mismo con Aureliano Sánchez Arango, mi padre, que fue a lo largo de toda su vida un político incorruptible y honrado, entró en una trampa preparada por sí mismo, cuando juraba tener las pruebas de la corrupción de mi padre, en una maleta que arrastró durante los días finales de la polémica.

Ni tuvo, ni podía tener prueba alguna contra él, en ningún lugar, ni en la maleta que más nunca ha aparecido en esta historia. Y no es por gusto que hicieran desaparecer ese artículo al producirse el disparo que, terminó con su vida días después; esa parte del episodio convierte a Chibás no solo en un difamador, sino también en un mentiroso y pone en duda todas las otras acusaciones que pudo haber hecho antes sin presentar pruebas.

Las cartas que he escrito en mi país respondiendo las calumnias de este tipo publicadas allá no han salido a la luz pública, como no se autorizó la publicación de mi libro presentado en una editorial cubana desde 1999. Debo decir, sin embargo, que luego de varios años de luchar contra estas mentiras, he logrado que en los últimos tiempos no se repitan al menos en la prensa escrita o televisiva. Menos mal.

Espero que aquí tenga mejor suerte esta carta y logre darse a conocer, tal vez en el blog de algún periodista amigo o de la prensa local.

Volviendo a lo que nos ocupa, usted, cuya foto lo presenta como una persona relativamente joven, se lanza a analizar la política de los años cuarenta y cincuenta, sin que en ese caso aparezca su fuente de información. Igual que antes, le sugiero que cuando vuelva a intentar investigar sobre esta etapa, busque dos libros de Newton Briones, publicados en Cuba en la pasada década: General regreso y Esperanzas y desilusiones. Me atrevo a sugerirle también La isla prodigiosa, de Juan Bosh, ex presidente de Santo Domingo que fue publicado en Chile en los cincuenta del pasado siglo pero tuvo una reedición hace unos años con el título de Cuba, la isla prodigiosa, y fue presentado en La Habana.

Este último muestra un análisis interesante de esa época que tuvo la oportunidad de conocer de cerca puesto que vivía allá, exiliado y fue amigo de Chibás, de algunos dirigentes auténticos y de otras personalidades de la vida política y cultural.

Antes de terminar en el asunto de mi interés, me gustaría hacerle una sugerencia y es que a la hora de hacer un resumen socio económico de la Cuba previa a 1959, debiera consultar también el libro de Guillermo Jiménez, publicado inicialmente en esta ciudad cuyo contenido está vinculado al capital y las empresas que existían entonces. Está más actualizado que Leví Marrero y es muy interesante.

Por otra parte, aprovecho para brindarle, señor Rojas, mi libro La polémica infinita que puede solicitárselo a mi hermano Alfredo en sucelular 305-772-1132.

Seguramente él se lo hará llegar.

Sin más, lo saluda

Lela Sánchez

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Un comentario a “Hija de Aureliano Sánchez Arango pide respeto a memoria de su padre”

  1. Jose Heredia

    30. ago, 2015

    Felicito por este medio a la hija del Dr. AURELIANO SHANCHEZ ARANGO, por la vehemencia con la que defiende el honor de su padre.
    Ademas se me ocurre hacer un comentario al margen sobre su padre, con el nunca hable solamente lo vi de cerca una vez en la cafeteria de la Escuela de Derecho de la Universidad de la Habana. No obstante he seguido la trayectoria de ese gran cubano al que no se ha hecho debido reconocimiento por muchos.
    Lo considero un gran patriota desde el momento en que los miembros del Ala Izquierda Estudiantil de los anos 33, se integraron en el ano 1958, secretamente al Partido Cominista que por orden de Rusia integraron un bloque para tomar el poder en conjunto con Fidel Castro.
    Creo no equivocarme al decir que Aureliano fue uno de los pocos sino el unico que no se unio a esa plan macabro que cambio el derrotero de libertad que mantenia Cuba. La gran traicion por hambre de poder.
    Aureliano fue uno de los mejores Misnistro de Educacion de Cuba. En su administracion se constryeron e inauguraron muchas unidades docentes que beneificiaron el servicio de la Segunda ensenanza en Cuba, donde se graduaron infinidad de estudiantes que conformaron el nucleo de profesionales y tecnicosque encontro Castro al llegar al poder.
    Aureliano fue inspirador ideologico y de accion de multiple
    jovenes que se incorporaron desde un principio a la AAA, organizacion inspirada y dirigida por el, de la cual salieron muchos integrantes de las acciones revolucionarias para deponer a Batista.
    A mi entender el no se congracio con Castro en el proceso conspirativo para devolver la Consitutcion al Pais.
    Denuncio a tiempo la incompetencia de los que organizaban en el exilio la accion militar que desencadeno lo de Playa Giron, advitiendo los epligros que enfrentaba la oposicion al no conseguir la direccion del proceso dejandolo en manos de los de inteligencia Americanos.
    MI sugerencia investigar mas acerca del ese patriota cubano para emitir un juicio certero sobre su trayectoria en beneficio de la Libertad y la Democracia para nuestro pais.