La Cuba del futuro debe ser inclusiva

Escrito el 13. feb, 2010. Por , en Noticias

Parque Central de La Habana

Al cumplirse el Cincuentenario de la Protesta en el Parque Central de La Habana, el 5 de febrero de 1960, por la visita a Cuba de Anastas Mikoyan, el vice primer ministro de la Unión Soviética, los jóvenes universitarios, participantes de aquella jornada, queremos proyectar la memoria de lo ocurrido hace 50 años, para que sirva de experiencia humana a la juventud cubana actual, que encara la enorme responsabilidad de concebir un itinerario de reconciliación, de libertad y de transición hacia la democracia en Cuba.

Por eso llamamos al evento recordatorio, lo pasado es prólogo.

(palabras de Alberto Muller, en representación de los jóvenes que participaron en la Protesta contra Mikoyan  en 1960 en el Parque Central de La Habana)


La protesta ante la estatua de José Martí fue un acto de desagravio al Apóstol de la Independencia de Cuba, por la visita del dirigente  soviético a la isla, que había ordenado a los tanques rusos aplastar en 1956 el levantamiento libertario en Budapest, Hungría.

También la protesta fue una acción de alerta a la ciudadanía por los intentos, que ya se hacían y más tarde se hicieron realidad, de desviar a la revolución cubana hacia los causes del comunismo soviético.

Los que promovimos aquella protesta, queremos recordar en primera instancia, la memoria de Juanín Pereira y todos los compañeros que fallecieron posteriormente, por oponerse a la instauración del autoritarismo comunista en Cuba.

Para algunos observadores de la época, la Protesta del Parque Central, pudo parecer un acto prematuro ante un proceso revolucionario tan popular, como el de 1959, del cual formábamos parte.

Sin embargo, para nosotros entonces, la connotación de la visita a Cuba de Anastas Mikoyan, tenía aristas muy graves y comprometedoras para el presente entonces de la nación cubana.

El escenario cubano de la época se debatía precisamente entre los defensores de una revolución que había prometido el respeto a la civilidad, al estado de derecho, la restauración de las libertades y elecciones democráticas en 18 meses, y en el reverso o contrapartida, los defensores de desviar la revolución hacía el comunismo-estalinista.

No fue un debate de popularidad lo que discutimos en aquel momento, los promotores del evento del Parque Central, sino un debate de principios éticos muy sensibles que determinarían profundamente en la historia de Cuba en los años por venir.

Lamentablemente y lo decimos con pesar, ese debate confrontacional en el escenario nacional cubano, asumió contornos de violencia en el marco de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Finalmente Cuba cayó en manos del totalitarismo comunista.

Definitivamente fue más eficiente la ayuda de los soviéticos a los cubanos comunistas, que la ayuda de los Estados Unidos a los cubanos que defendían la libertad y la democracia.

Y la victoria de los primeros, los sovietizantes, sobre los segundos, los cubanos libres, fue realmente apabullante.

Cincuenta años después, el precio que ha tenido que pagar el pueblo cubano por este desenlace es doloroso. El país vive la  peor crisis de desencanto, de carencias alimentarias, de déficits de viviendas, de estímulos productivos, y de falta de libertad que ha conocido en toda su historia, desde la experiencia miserable de la esclavitud.

Cuba hoy está dividida en varios segmentos sociales muy claramente identificables. En intramuros, el aparato gubernamental, cada día más aislado, las Fuerzas Armadas, en control de las instituciones económicas más sensibles y el Partido Comunista, una ficción virtual, en espera de vitalidad.

También dentro de Cuba, los presos políticos, la disidencia pacífica perseguida, la juventud descontenta, los negros cubanos discriminados, los blogueros y el pueblo desencantado.

En la otra orilla, allende las mares del Golfo, más de un millón de cubanos desterrados y traumatizados por vivir lejos de su tierra natal.

Fue precisamente este escenario de quiebra social lo que pretendió alertar la Protesta del 5 de febrero de 1960 en el Parque Central de La Habana. Estamos obligados a resumir los sacrificios que ha tenido que pagar el pueblo de Cuba en prisiones, represiones, torturas y maltratos de parte de un régimen autoritario e inescrupuloso:

Una vez pasada la confrontación inicial dentro del marco de la Guerra Fría, en la cual la oposición democrática al régimen comunista fue derrotada, las expresiones de la disidencia del pueblo cubano han tomado el marco pacífico del Mahatma Gandhi.

En la década de 1960: El trabajo forzado en la prisión de Isla de Pinos, los fusilamientos y los maltratos en las prisiones políticas dieron pinceladas de dramatismo al dolor cubano.

La batalla de Girón confirmó que nuestro principal aliado carecía de un concepto íntegro de responsabilidad solidaria.

En la década de 1970 surge el movimiento de Derechos Humanos, encarnado en figuras históricas, como las de Elena Mederos, Gustavo Arcos Berne y Ricardo Bofill, que escenificaron los prolegómenos de una lucha de denuncias que dio a conocer al mundo, una realidad descarnada de abusos y torturas en la historia cubana, que pocos imaginaban.

En la década de 1980, no podemos pasar por alto la huída en balsas de cientos de cubanos, que provocaron los eventos de la Embajada del Perú en La Habana y el Éxodo de Mariel. Todos estos hechos absolutamente pacíficos.

En la década de 1990, un gigante moral de la raza negra, el doctor Oscar E. Biscet, escenificó un grito de rebeldía pidiendo el respeto a la dignidad de la persona humana en Cuba.

 Todavía Biscet guarda prisión por aquella rebeldía inmaculada.

En la década del 2000, otro incansable luchador, Oswaldo Payá Sardiñas, al frente del Movimiento Cristiano Liberación, recogieron las firmas requeridas, para de acuerdo a la Constitución vigente en Cuba, realizar una consulta al pueblo cubano.

La respuesta oficial a esta petición fue la prisión de la mayoría de los dirigentes de este grupo, durante la Primavera del 2003 con la detención de los 75 oposicionistas y la insólita declaración oficial de que el socialismo marxista era vitalicio e irreversible en la isla.

También el fusilamiento de los tres jóvenes negros ese mismo año, por el simple hecho de querer abandonar la isla estremeció la conciencia nacional e internacional y  hasta provocó una protesta de intelectuales y varios Premios Nobel en el mundo.

En la década en curso, surgen las voces críticas de la blogósfera cubana, que encabeza Yoani Sánchez y su blog Generación Y, con un grupo numeroso de jóvenes bloggers cubanos, muy comprometidos con el futuro de justicia y libertad que Cuba merece.

La prisión reciente del doctor Darsy Ferrer y la agonía en prisión del disidente Orlando Zapata Tamayo, ambos de la raza negra, son síntomas de que la furia represiva del régimen no tiene límites, a pesar del colapso económico que hunde a Cuba en un lodazal de necesidades y carencias.

Y son precisamente todas estas expresiones de rebeldía pacífica y de sufrimientos a través de estos 50 años, de las cuales sólo hemos mencionado algunas por razones de espacio, las que van a proseguir el itinerario de libertad, que escenificó la Protesta del Parque Central.

La juventud cubana es la que tendrá que decidir el camino a seguir, conjuntamente con el pueblo cubano, para lograr los cambios esperados hacia la libertad.

Los participantes de la Protesta del Parque Central no queremos que la memoria que protagonizamos se convierta en nostalgia, sino en acción de reconciliación y de liberalización entre todos los cubanos.

Y eso permite que hoy ofrezcamos con humildad nuestra experiencia pasada, como prólogo de solidaridad y colaboración mirando hacia el futuro.  Y en esa mirada, no excluimos a nadie.

Cuba tiene que encausarse por un pluralismo civilista y democrático, que ofrezca oportunidades a todos los cubanos, de todas las razas, sexos, ideas políticas y religiones, tanto en el campo de la iniciativa privada, como en el campo de la socialización.

La Cuba del futuro debe ser inclusiva y plena en justicia social, para garantizar con la libertad, la educación, la participación de todos en el esfuerzo productivo y un servicio médico gratuito a todos los cubanos, la felicidad del pueblo cubano.

Todos los cubanos tenemos que aportar para reinventar e insertar a Cuba en la comunidad internacional de naciones libres.

Este es un reto de todos. Por eso hoy para nosotros los participantes en la Protesta del Parque Central, lo pasado es prólogo…

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4 Comentarios a “La Cuba del futuro debe ser inclusiva”

  1. Lazaro Gonzalez

    13. feb, 2010

    Muy oportuno recordar ese acontecimiento.

  2. Elena Muller Garcia

    14. feb, 2010

    Sabemos que es comun entre cubanos el tener despedidas que son mas largas que las visitas. Desafortunadamente, lo pasado durante los ultimos 50 años que tu, Alberto, esperanzadamente llamas prologo, parece ser el reverso de esas despedidas interminables, pero en este caso el prologo no parece tener fin, como pesadilla de la cual uno no se puede despertar. Me conmueve tu escrito ahora, al igual que hace 50 años cuando yo era niña y me serviste de inspiracion para toda la vida. Tengo que creerte una vez mas y mantener la esperanza de que este prologo pesadillesco de verdad lleve a una obra bella donde la democracia, la igualdad, y la justicia se conviertan en realidad en Cuba.

  3. Joaquin P. Estrada

    16. feb, 2010

    Estimado Alberto Muller:Para lograr una Patria Inclusiva e Integral,debemos ser un Exilio Inclusivo, y promocionar la forma de lucha de todas las organizaciones que pública y abiertamente desean el fin del Castro-Estalinismo y estar abierto a opiniones que no tienen a menos solicitar la intervención de las tropas Estadounidenses para ponerle fin al Castro-Estalinismo de la misma forma y manera que le hicieron al Ex-General Noriega de Panama.

  4. Ramon Reinaldo

    22. feb, 2010

    La complicidad con un tirano es una acto de cobardia