La Ley Asesina de Raúl Castro

Escrito el 10. nov, 2015. Por , en Noticias

 

(Artículo de Opinión)

Si Raúl Castro considera a la ley de Ajuste Cubano una Ley Asesina, y así lo ha repetido en varias ocasiones, algún valor moral y de principios políticos positivos debe tener esa ley para los cubanos que aman la libertad y el respeto a los derechos humanos…

Vayamos por parte y con el equilibro y la moderación que nos debe dar la sensatez de cualquier análisis, porque tal parece -si nos dejamos llevar por algunas opiniones recientes- que ha llegado la hora de los hornos para esa ley solidaria con los cubanos emigrados aprobada por el Congreso de los Estados Unidos.

Pocas naciones en la historia de la humanidad presentan las credenciales legislativas en favor de los pueblos que tienen necesidad de emigrar a estas tierras estadounidenses, como los Estados Unidos de Norteamérica.

Desde mexicanos hasta cubanos, pasando por irlandeses, coreanos, nicaragüenses, vietnamitas y haitianos, entre otras decenas de comunidades nacionales por todos los rincones del mundo, han recibido la espontánea generosidad de los brazos abiertos de esta gran nación de George Washington, Abraham Lincoln, Martin Luther King y Ronald Reagan. Por suerte en este nicho de grandezas no cabe Donald Trump.

La Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 2 de noviembre de 1966, con el objetivo de ofrecer un estatus legal ordenado a los inmigrantes cubanos que llegaban de la isla en oleadas masivas a estas tierras de libertad, fue un gesto de justicia humano sin precedentes, que los cubanos no deberían olvidar.

Se calcula que más de un millón de cubanos, que de una y otra forma demostraron su preferencia a vivir bajo el marco legal de un país libre, recibieron la residencia en los Estados Unidos a consecuencia de la Ley de Ajuste Cubano. ¡Vaya cifra impresionante!

Esta ley tuvo su antecedente en el éxodo por el puerto de Camarioca en 1965, impulsado por el dictador Fidel Castro, que desencadenaron los Vuelos de la Libertad, patrocinados por el gobierno de Lyndon Johnson ese mismo año, por lo que más de 260 mil cubanos llegaron a tierras de Estados Unidos en un lapso de ocho años, obteniendo la residencia norteamericana.

Paradójicamente estamos obligados a preguntarnos: ¿por qué si los logros humanos de esta ley fueron y son tan ricos en oportunidades de desarrollo humano con todo el pueblo cubano, algunas voces que con anterioridad se beneficiaron de la misma, se empeñan en estos momentos en revisar y/o reformar los pormenores de la ley para castigar a algunos de sus futuros favorecidos?

Afirmar, como han dicho algunos de estos reformadores, que la Ley de Ajuste Cubano es un instrumento caduco, es desconocer que la realidad cubana se ha mantenido en los mismos cauces de miseria, carencias, epidemias, opresión, y falta de oportunidades, que el comunismo castrista impuso a la isla cubana sin clemencia alguna desde 1959, aunque sin desconocer que algunas coordenadas en la relación entre Estados Unidos y Cuba han cambiado a partir del 17 de diciembre de 2014.

¡Qué el gobierno de Raúl Castro aplique ahora, después de medio siglo de prohibiciones de salidas, una política de autorizar viajes selectivos al exterior, no debe sorprender a nadie, pues siempre que la tensión social se ha incrementado en la isla, el gobierno comunista cubano ha utilizado el estímulo de impulsar oleadas masivas de cubanos hacia Estados Unidos, para aliviar esa situación de descomposición social interna!

Tenemos, como recuerdo histórico, el incidente del éxodo del Mariel en 1980. Por esta vía del Puerto de Mariel, unos 125 mil cubanos abandonaron la isla en botes provenientes de Estados Unidos.

En 1994, posterior a la masacre genocida del remolcador 13 de Marzo, donde fueron asesinados vilmente niños inocentes con sus padres, se produjeron las protestas populares en el Malecón habanero, con un clamor de libertad generalizado entre los participantes, que fueron reprimidas con brutalidad extrema por las fuerzas de la Seguridad del Estado cubana.

Entonces el gobierno castrista ordenó a sus guarda fronteras permitir la salida del país a cualquier cubano que deseara abandonar la isla. El gobierno del presidente Bill Clinton se vio obligado a decretar la intercepción de los emigrantes cubanos -unos 32,300- y su traslado a un refugio seguro en la Base Naval de Guantánamo. Posteriormente fueron admitidos en Estados Unidos.

En todos estos eslabones históricos, posteriores a su aprobación, la Ley de Ajuste Cubano, como joya legislativa, ha cumplido su cometido de justicia humana de recibir con los brazos a abiertos a los cubanos que llegaban a los Estados Unidos.

Esta ley se concibió para todos los cubanos, ya fueron emigrados con perfiles políticos, económicos, religiosos o sociales. Nunca exigió la ley ni en su espíritu ni es su letra, que estos emigrados que se acogían al Ajuste Cubano fueran perseguidos políticos.

Si tomáramos la muestra del más del millón de cubanos que se han beneficiado de esa ley, no tengamos dudas que sólo una minoría heroica muy honrosa tendría esa clasificación concreta de perseguidos. Claro en Cuba, por la naturaleza abusiva del régimen totalitario, todos son potencialmente perseguidos políticos.

Por eso, en ese espíritu de generosidad amplia, implícito en la Ley de Ajuste Cubano, no caben exclusiones de ningún tipo. La ley simplemente otorga un derecho de residencia, justo y generoso, a todos los cubanos de buena voluntad que así lo soliciten.

Si después, ese cubano quiere ser comerciante, teólogo, académico, o artista y finalmente asume la decisión de viajar a Cuba por razones de reunificación familiar, para visitar a un familiar cercano, esa no debe ser materia de revisión ni de ajuste de ningún tipo, aunque algunas voces cubanoamericanas lo anden planteando inoportuna y erróneamente.

El debate sobre si los cubanos que llegan a Estados Unidos, son emigrantes políticos o económicos, no cabe en el espíritu abierto inclusivo y justo de la Ley de Ajuste Cubano.

El mayor enemigo de esta ley humanitaria del Congreso de los Estados Unidos de 1966, ha sido el gobierno castrista que la ha catalogado de una Ley Asesina.

Plantear una revisión o un ajuste a la Ley de Ajuste Cubano, porque algunos de estos emigrados viajan a la isla por razones familiares, sería un contrasentido del espíritu justo que inspiró esta joya legislativa en el Congreso de los Estados e indirectamente sería coincidir con los deseos del gobierno castrista de castrar o enterrar la ley.

¡Ah! que algún vivo del barrio -que siempre sale alguno- se ha fugado a Cuba para buscar refugio después de delinquir en territorio de los Estados Unidos o por otra causa irregular, pues eso ya no es materia de la Ley de Ajuste Cubano, sino del Buró Federal de Investigaciones.

Dejemos que sean los comunistas los que ataquen esta ley unificadora y justa. A los cubanos, en todas las latitudes fuera de Cuba, les toca defenderla por agradecimiento y por un sentido elemental de justicia con el ORDENAMIENTO de ese movimiento migratorio que arriba a los Estados Unidos y que esa ley de Ajuste Cubano ha logrado con creces en medio siglo…

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3 Comentarios a “La Ley Asesina de Raúl Castro”

  1. Ruperto. Diaz

    05. dic, 2015

    Ñod. Únicos. Asesinos. Son. Los. Castros. Y. Su. Régimen. De. Terror.

  2. Ruperto. Diaz

    05. dic, 2015

    Continúan. Con. El. Descaro. De. Siempre. Después. De. Fusilar. Tantos. Cubanos.

  3. Ruperto. Diaz

    05. dic, 2015

    Hay que. Tener. Car . Para. Hablar. Fe. Asesinatos