Orden Isabel la Catolica a sacerdote cubano
Escrito el 11. abr, 2008. Por Alberto Müller, en Noticias
REPORTAJE NOTICIOSO
La Orden de Isabel la Católica, creada para premiar la lealtad acrisolada a España y los méritos de ciudadanos españoles y extranjeros en bien de la Nación y muy especialmente en aquellos servicios excepcionales prestados a favor de la prosperidad de los territorios americanos ultramarinos, fue otorgada al polémico sacerdote cubano, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes en la residencia de la Embajada de España en La Habana, el día 10 de abril.
Monseñor Carlos Manuel de Céspedes declaró que aunque consideraba el otorgamiento desmesurado para su tamaño, agradeció su otorgamiento:
“Cuando la Orden fue instituida”, dijo el sacerdote cubano, “Cuba no existía como Estado independiente, pero los criollos iluminados comenzaban a pensarla o descubrirla o hasta inventarla. En ella ya estaban instalados los míos. Lo cual equivale a decir que ya estaba yo en potencia, pues de mis antepasados soy solidario. Mi familia, por ambos troncos, los De Céspedes y los García-Menocal, llegaron a esta Isla, para quedarse, desde los inicios del siglo XVII…En aquellos siglos hispanos de mi familia hubo, en todos sus troncos y ramas, frutos de diversa especie…Durante los siglos XVII, XVIII y XIX encontramos a los De Céspedes y a los García-Menocal en muy diversas zonas de la Isla, conociéndose y reconociéndose entre sí, en diversas venturas y desventuras. Del siglo XX, mejor es no menearlo. Está muy cerca. Y como en sus raíces peninsulares, la especie insular que en mí desemboca es variopinta en lo que se refiere a profesiones y virtudes…Me honra que uno de aquellos hombres del siglo XIX, de formación humanista hispana espléndida, sea identificado hoy como el Padre de la Patria. Obtuvo su vastísima cultura tanto en las aulas académicas, en Cuba y en España, cuanto en su discurrir por casi todas las ciudades de Europa y del Medio Oriente. Él y muchos cubanos con él entendieron que la fidelidad a España era una realidad más honda que el aplauso a gobiernos no siempre presentables. Recordemos el verso clásico que aquellos criollos conocían tan bien como lo conocían y recitaban quienes recorrían entonces los caminos polvorientos de Castilla: “Al Rey, cuenta de vida y hacienda has de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios….Me honra también sobremanera que, precisamente por coherencia con su formación humanista hispana, él y otros muchos, del lado paterno y del materno, hayan sido capaces de combatir hasta la muerte, y de entregar sus bienes, que no eran escasos, por la soberanía de Cuba y por la implantación en ella de regímenes democráticos en los que la ética social, que incluye la justicia y otras tantas cosas, fuese ley suprema. Esa utopía latió en ellos…De la mejor España lo habían aprendido así. Fueron hombres cuyos ideales y proyectos estaban cimentados en los aires de la Salamanca de los siglos XVI y XVII, y en el liberalismo hispano del siglo XVIII, el de Fray Benito Jerónimo Feijoo, que nutrió el pensamiento del Obispo Espada, de la “generación de oro” del Seminario San Carlos y San Ambrosio, y de los eminentes profesores de la Pontificia Universidad “San Jerónimo”. Pensamiento y brío que ascienden hasta José Martí, formador paradigmático de nuestros criterios republicanos. Y de Martí, por complejos meandros, llegan a nosotros…Ésta ha sido “la lealtad acrisolada”, la familiar y la mía, y la de la mayoría de los cubanos, a la España que nos enorgullece y une; a su lengua que paladeamos incansablemente; a la fe católica salvífica que nos transmitió y a sus valores culturales irrenunciables. Lealtad, pues, a la España nutricia a que nos gozamos en llamar Madre Patria. La España en la que, tanto hoy como siempre antes, aun en medio de la conflagraciones independentistas, nos hemos sentido “en casa”. Con estas realidades in corde et in animo, acepto con gusto, con sumo gusto, la Orden de Isabel la Católica que hoy se me entrega…Y no deseo poner un punto final a mis palabras de gratitud, sin dejar de mencionar a tres cubanos con los que he compartido, durante muchos decenios, análogas articulaciones. Ellos recibieron con anterioridad esta apreciada Orden de Isabel la Católica. Me refiero a Dulce María Loynaz —cuya presencia espiritual sigue siendo indeleble—, a Alicia Alonso y a Eusebio Leal. Ninguno de los tres necesita tarjeta de presentación entre nosotros…A Cuba y a la Iglesia, mis dos pasiones, dedico esta apreciada condecoración. Muchas gracias”.



MARIA LUISA MORALES
12. abr, 2008
Creo que no existe cubano que no lleve sangre española en sus venas y se dice que nunca se resignó la Madre Patria a haber perdido su joya del Caribe.
Sin dudas en buena lid, se llevaron las vidas de nuestros mejores hijos en el siglo XIX. Hoy, se aprovechan del descalabro económico, político y social de ya medio siglo, en que ha sumergido a la Isla un gallego asesino, nacido en Cuba por accidente, para asentarse en propiedades mal habidas, explotar la mano de obra nativa, humillar y maltratar sexualmente a nuestras niñas y mujeres sin un átomo de pudor y de vergüenza.
Bochornoso este premio otorgado ahora a Carlos Manuel de Céspedes, un cura grosero y servil a una tiranía que mantiene las cárceles llenas de inocentes, culpados por el hecho único de pensar diferente al discurso oficial de un régimen de horror.
Salvando la honrosa distinción a Dulce María Loynaz que jamás comulgó con el mayoral, las otorgadas a Alicia Alonso, una artista emérita pero igualmente cómplice del castrismo y un ser humano vengativo, carente de sensibilidad y bondad para con sus colegas, y a Eusebio Leal, ladrón colegiado del patrimonio cultural cubano, sólo pueden calificarse como ignominiosas.
Muchas de esas obras plásticas, propiedad exclusiva de nuestro pueblo, cuelgan de las paredes de la “choza” de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes en La Habana, que por demás, rueda un Mercedes y es adicto a los cigarrillos elaborados en el Imperio.
La actitud de España ante nuestro dolor, mueve a la reflexión:
Madre Patria o Madrastra Inclemente?
María Luisa Morales
M.LUISA TRUEBA
12. abr, 2008
Gracias por haqcerme saber la designacion de Monseñor Carlos M de Cespedes con la Orden Isabel la Catolica… en nombre de los cubanos que lo conocemos y hemos admirado siempre desde que se ordeno creemos que es un reconocimiento en El a toda su familia que tanto nos enseño en todos los ambitos….. que el Señor le de mucha salud a Monseñor….
MANUEL COMELLA
13. abr, 2008
NO CONOZCO LA TRAYECTORIA DEL EL CURA GALARDONADO, ME GUSTARIA QUE SE HICIERA PUBLICO. YA QUE SEGUN MA. LUISA MORALES TIENE UNAS CALIFICACIONES NO PROPIAS DE UN SERVIDOR DE DIOS.
Augusto Villalon Sorzano
13. abr, 2008
Alberto: Por no vivir en Miami, no estoy al tanto de todo como los que si viven y a diario leen y oyen sobre todo lo que pasa. Me parece que en este conflicto sobre Carlos M. de Cespedes, deberias de escribir algo sobre tus impresiones y un poco de historia sobre la vida de un monseñor que se encuentra en medio de un conflicto de opiniones. No hay duda de que la iglesia, en general, no se ha portado en forma que podriamos agradecerle una posicion en defensa de la libertad, pero hay razones para todo y esto hay que traerlo al aire para debatir opiniones. Gracias, Kiko Villalon
M.LUISA TRUEBA
14. abr, 2008
Posiblemente quienes tienen tan feos calificativos para Monseñor Carlos m. no tienen ni la mas leve idea de lo que ha significado el para muchas personas no se puede calificar solo por lo que se ve, materialmente, hay que ir mas al fondo y conocer……gracias Alberto.
Andrés
12. jul, 2008
Creo que hablar con ligereza y siguiendo chismes de la gente no nos califica para juzgar a persona tan estimada y querida en Cuba como es Monseñor Carlos Manuel.
Hay que saber leer entre líneas y vivir en situaciones límites como tiene que leer, y hablar, y vivir los cubanos y cubanas que han quedado en la Isla. Es fácil criticar y denostar de la gente pero no es fácil saber lo que puede significar una vida de sacrifico y de entrega.
Que fuma cigarillos americanos, que viaja en un Mercedes, que … (todo un gran etc.) ¿Y usted María Luisa Morales? ¿Y yo? ¿Y él otro o la de más allá? Vamos que me parece un pelín tonto ponerse a mirar pequeños detalles cuando no queremos mirar los mayores que son tan evidentes que limpian y empequeñecen los insignificantes.
¡Qué pena que muchos cubanos y cubanas se han ido de Cuba para odiar a los que nos quedamos! Y los que nos quedamos no lo hemos hecho por asociarnos al régimen este o aquel sino porque no queremos vivir lejos de la familia o del suelo en que nacimos. Sea un poco más tolerante amiga María Luisa y verá que entorno suyo hay menos gente mala y mucha, pero mucha más, gente de valor.
Gracias.