Raúl Castro autoriza venta de DVD y videos
Escrito el 14. mar, 2008. Por Alberto Müller, en Noticias
Al menos algo es algo.
El pueblo cubano ha tenido que esperar 50 años de autoritarismo, acoso de las brigadas fascistas de Respuesta Rápida a los disidentes, largos años de prisión a los opositores, fusilamientos por toda la isla, carestía en los productos básicos de la canasta familiar, caos en los servicios de transporte, un déficit galopante en el sector de las viviendas populares y guerras intervencionistas desde el rincón más remoto de África hasta los territorios más exuberantes de Venezuela y Bolivia, para que le permitan la compra de ordenadores, reproductores de DVD y diversos equipos electrodomésticos, cuya venta estaba prohibida al pueblo y sólo autorizada para el nivel de los dirigentes del bunker castrista.
Según un memorando, difundido ayer extraoficialmente por la agencia Reuters, ya está dado el permiso para la venta de diversos equipos electrodomésticos, cuya comercialización hasta ahora estaba restringida en la isla.
El Gobierno de Raúl Castro comienza a cumplir sus tibias promesas de mejorar el acceso de los cubanos a los bienes de consumo, pero sin salirse de su bunker de veteranos asustadizos.
Dos semanas después de asumir el mando, las primeras prohibiciones absurdas e injustas, que han permanecido vigentes por 50 años y que enfurecían a los cubanos, empiezan a desaparecer..
Algunos dicen que la medida se justifica por la mejoría de la generación eléctrica que muestra el país, aunque ayer todavía no era conocida por los empleados de las principales tiendas de La Habana.
Otros electrodomésticos de mayor consumo energético, como equipos de aire acondicionado, calentadores de agua y duchas eléctricas tendrán que esperar algunos años más. No obstante, la mayoría de las fuentes consultadas dentro de Cuba, confirmaron que la medida estaba decidida, pero el mutismo oficial seguía siendo absoluto.
Diplomáticos europeos consideraron que la autorización para la venta de ciertos electrodomésticos es una pequeñez ridícula, casi un chiste, dados los problemas y necesidades del país. Además, señalan, hace falta ver a qué precios se comercializarán, pues el salario medio en Cuba es equivalente a 17 euros mensuales, y hoy un televisor en las tiendas de divisas oscila entre los 200 y 500 euros.
De cualquier modo, como diría el refranero popular: “Algo es algo, aunque venga envuelto en papel de cartucho”. Falta por ver si realmente el régimen de Raúl Castro se atreve a flexibilizar los trámites para entrar y salir del país; permitir que los cubanos se hospeden en hoteles y contraten una línea de teléfono móvil; autorizar la venta de propiedades como casas y vehículos; y lo más importante, la introducción de nuevas formulas para incentivar la producción agrícola, con mayores márgenes para la iniciativa privada y el mercado y nuevos esquemas de estimulación salarial. De momento, las expectativas y las esperanzas siempre respiran y más en una Cuba agobiada por la represión y la carestía.
Al final lo que más añora el pueblo cubano es la libertad.


