Raúl Castro ha sido tan brutal como su hermano
Escrito el 19. nov, 2009. Por Alberto Müller, en Noticias
Human Rights Watch presentó su informe sobre los derechos humanos en Cuba y llegó a la conclusión, que durante sus tres años en el poder, Raúl Castro ha sido tan brutal y represivo como su hermano Fidel.
A los tres años de haber asumido el poder en la isla, Raúl Castro, la realidad no puede ser más aterradora, porque el aparato represivo de la Seguridad del Estado cubano, no sólo ha seguido encarcelando a oposicionistas, sino ha incrementado la golpeadura a blogueros y disidentes.
Así lo constató Human Rights Watch que presentó un amplio informe sobre la situación de los derechos humanos en la isla. Alrededor de 50 disidentes han sido encarcelados en esta etapa, sumado a los arrestos arbitrarios temporales, las farsas judiciales y los maltratos, que muestran un escenario patético de la realidad en Cuba.
Human Rights Watch exige una presión efectiva para forzar la liberación de los presos políticos y critica la estrategia de acercamiento al régimen cubano impulsada por el Gobierno español.
José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, tituló el informe que demuestra que Raúl Castro ha sido tan brutal como su hermano, ‘Un nuevo Castro, la misma Cuba’.
El informe demuestra fehacientemente un patrón sistemático de abusos no solo contra los opositores, sino contra cualquier cubano que pretenda ejercer los derechos más elementales.
El Gobierno cubano, enfatiza Human Rights, aplica con predilección la más ‘orwelliana’ de sus medidas: la ley de peligrosidad social, que permite, incluso, castigar a los ciudadanos antes de que hayan cometido un delito, por el mero hecho de que resultan sospechosos.
Con semejante patrón represivo, la lista de víctimas es muy diversa y voluminosa. Distribuir ejemplares de la Declaración Universal de Derechos Humanos le ha costado al habanero Jorge Barrera una condena de diez años; Ramón Velásquez, que emprendió una caminata a favor de los derechos humanos, fue condenado a tres años de prisión. No es necesario promover la apertura democrática en Cuba, como hacían Alexander Santos o Juan Luis Rodríguez Desdín, para dar con los huesos en la cárcel después de juicios sumarios: basta con estar desempleado, a los disidentes se les echa del trabajo y luego se les encarcela por no tener empleo.
Human Rights Watch ha acreditado el encarcelamiento de al menos 40 personas por ‘peligrosidad social’, pero asegura que hay muchos más que no ha podido documentar. En prisión siguen también 53 de los 75 disidentes -periodistas y activistas humanitarios- detenidos en la llamada Primavera Negra de 2003. Los presos de conciencia superan los 200. Entre los más recientes, está el conocido médico Darsi Ferrer, detenido en julio.
El organismo destaca las condiciones inhumanas de las cárceles cubanas, marcadas por el hacinamiento, la insalubridad, la desnutrición, las enfermedades y los maltratos.
Además de las palizas, son sistemáticas la reclusión de los prisioneros en celdas de aislamiento, la prohibición de visitas familiares y la desatención deliberada de los problemas de salud. En tres casos conocidos, por lo menos, los prisioneros políticos han sido encerrados en celdas ocupadas por enfermos de tuberculosis.
Para elaborar el informe, los investigadores de HRW mantuvieron más de 60 entrevistas clandestinas sobre el terreno, porque el Gobierno no autoriza las misiones de observación internacional.
También se realizaron entrevistas vía telefónica desde Nueva York. El trabajo se ha realizado a lo largo del último año.
Ante este panorama, Human Rights ha pedido a la comunidad internacional que ejerza una presión efectiva que, actualmente, brilla por su ausencia. De entrada, recomienda a Estados Unidos que levante un embargo comercial que ha resultado ‘contraproducente’ y se ha convertido en el mejor pretexto del régimen para reprimir a su población.
El ministro de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, es también objetivo de la crítica de la organización humanitaria, por su pretensión de desmantelar la llamada la Posición Común de la Unión Europea, que condiciona la cooperación con Cuba al respeto a los derechos humanos.
“Poner fin a la ‘posición común’ de la Unión Europea, equivaldría a consentir la represión”, asegura el informe de Human Rights Watch. Por el contrario, HRW insta a trazar una estrategia internacional coordinada, para forzar la liberación de todos los presos políticos. Esa coalición multilateral debería tomar en consideración sanciones ‘lo suficientemente graves como para que tengan un impacto real’ en los dirigentes cubanos, como por ejemplo restricciones de viajes y congelación de cuentas en el exterior.



Tere Gavalda
26. nov, 2009
No entiendo porque nadie esperaba que Raul fuera mejor que Fidel y mejorara las cosas. Yo no se si mi memoria me falla despues de 50 años en “el exilio” pero desde el principio de todo este problema he oido de personas que saben más que yo que Raul es más canicero y vengativo que su hermano.