Seguridad máxima en escuelas sugiere tragedia de Sandy Hook

Escrito el 16. dic, 2012. Por , en Noticias

No es fácil encontrar una explicación lógica y humana por la masacre en la escuela de Sandy Hook, en Newtown, Connecticut.

Ni siquiera se hace cómodo orar con tranquilidad ante la mayoría de las víctimas infantiles y los maestros que murieron en el monstruoso tiroteo.

Dieciséis de los veinte niños asesinados en la escuela Sandy Hook, tenían 6 años de edad, los cuatro niños restantes tenían 7 años.

La lista de los niños fallecidos es la siguiente: Charlotte Bacon (6 años); Daniel Barden (7); Olivia Engel (6); Josephine Gay (7); Ana M. Márquez-Greene (6); Dylan Hockley (6); Madeleine F. Hsu (6), Catherine V. Hubbard (6), Chase Kowalski (7); Jesse Lewis (6), James Mattioli (6), Grace McDonnell (7), Emilie Parker (6), Jack Pinto (6), Noah Pozner (6), Caroline Previdi (6), Jessica Rekos (6), Avielle Richman (6), Benjamin Wheeler (6) y Allison N. Wyatt (6).

Los adultos fallecidos fueron identificados como las maestras Rachel Davino (29), Anne Marie Murphy (52), Lauren Russeau (30) y Victoria Soto (27), la psicóloga del plantel educacional Mary Scherlach (56) y la directora del centro, Dawn Hochsprung (47).

La localidad de Newton en Connecticut era hermosa, tranquila, trasmitía paz y prosperidad humana. Lo sucedido rompe groseramente con el esquema de convivencia social que imperaba en sus fronteras.

El autor de la masacre, Adam Lanza, de 20 años, era un hombre solitario y antisocial, que vivía con su madre Nancy, que paradójicamente fue su primera víctima, a la que disparó en el rostro a quemarropa.

Para la matanza, Adam usó tres armas propiedad de su madre, un rifle semiautomático Bushmaster 223 y dos pistolas semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer.

Según testimonio de algunos residentes en la ciudad, Nancy Lanza, llevaba a sus hijos a prácticas de tiro. Su otro hijo, Ryan Lanza, vive en Hoboken, Nueva Jersey, y según las autoridades no tiene ninguna relación con lo sucedido.

El presidente de EEUU, Barack Obama, inmediatamente que supo de la tragedia, telefoneó al gobernador de Connecticut, Dan Malloy, y envió sus condolencias a las familias de las víctimas del tiroteo ocurrido en la escuela de Newtown, Connecticut.

Obama habló también con el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller.

En sus palabras a la nación el presidente Barack Obama confesó emocionado y triste, con lágrimas a punto de brotar de sus ojos, que habría que tomas medidas significativas para evitar que se produzcan nuevos sucesos de este tipo.

Otras tragedias con cierta similitud en Estados Unidos son las siguientes: La primera, cuando el primero de agosto en 1966, Charles Whitman se subió a una torre en la Universidad de Austin (Texas) y asesinó a 16 personas.

Las otras: cuando el 20 abril de 1999, dos estudiantes armados matan a 13 personas y hieren a otros 23 en la escuela de Columbine, en Littleton, Colorado, antes de suicidarse; cuando el 16 abril del 2007,  un estudiante se suicida tras matar a 32 personas, dos de ellas en una residencia de estudiantes y las restantes 30 en la Universidad Técnica de Virginia, en Blacksburg; cuando el 14 febrero del 2008, siete personas mueren y otras 15 resultan heridas por los disparos de un individuo que se suicidó en la Universidad del Norte de Illinois (EEUU); cuando el 2 abril 2012, un ex alumno mata a siete personas en un tiroteo en la universidad privada de Oikos, al este de Oakland, California; cuando el 13 agosto del 2012, mueren tres personas -un policía, un civil y el atacante- en un tiroteo ocurrido cerca de la Universidad Texas A&M en College Station.

Ahora volveremos a ser testigos del debate que se reabrirá -sin lugar a dudas- sobre el derecho a la posesión de armas, recogido en la Constitución de los Estados Unidos.

Unos le echarán la culpa a las armas que se venden a raudales en todo el país. Otros dirán que las armas no disparan, sino que son los asesinos o trastornados mentales los autores de estas masacres.

Mientras tanto, se nos ocurre sugerir, que se instalen los máximos controles de seguridad en las escuelas de los EEUU. Controles tan estrictos o más que los que tenemos en los aeropuertos, que han logrado neutralizar a los terroristas que quieren atacarnos.

Simplemente, aunque haya demoras en las entradas de los recintos escolares, para entrar en ellos, habrá que pasar por detectores de metales y por los controles exigentes de nuestros aeropuertos.

Cuidar a los niños y a los maestros debe ser nuestra prioridad nacional.  Si importante es checar a los que viajan hacia otros países o a los que nos visitan, mucho más importante es cuidar a las escuelas. Paralela e inmediatamente reforcemos la seguridad policial en todas las escuelas del país, mientras instalemos los controles requeridos y revisamos la salud mental de nuestra poblacion…

Descansen en Paz las víctimas de esta tragedia en Sandy Hook, porque a nosotros nos resultará muy difícil entender tanta locura o tanta maldad.

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Un comentario a “Seguridad máxima en escuelas sugiere tragedia de Sandy Hook”

  1. Reinaldo L Castellanos

    16. dic, 2012

    Entiendo que cada ciudad, cada condado y cada estado deben unirse en un esfuerzo por tener policias, o algun tipo de empleado de seguridad, en una sola y unica entrada abierta a una escuela.  En momentos en los que el gobierno desea crear empleos, es hora de actuar y disponer de algunos fondos para estos fines. Esto es mas importante que dirigir el trafico alrededor de la escuela. Y si hay que redirigir fondos presupuestarios, que lo hagan.  Esto debe ser una prioridad nacional.