Terroristas de ETA acusan a Cuba de gran cárcel
Escrito el 15. may, 2011. Por Alberto Müller, en Noticias
El gobierno de Raúl Castro, intentando mantener al bunker oficialista cubano aislado del mundo, para evitar contaminaciones de comunicación, no sólo prohíbe a los cubanos disidentes, blogueros o académicos viajar al exterior, sino que ahora extiende esa política de cerco a sus viejos aliados del grupo terrorista vasco ETA.
Los estudiosos del terrorismo español calculan que en sus 40 años de existencia, la organización terrorista ETA es responsable de más de 800 muertos por atentados. Y en La Habana este grupo terrorista siempre ha encontrado su refugio natural y preferido, custodiado y garantizado por los funcionarios castristas.
Pero parece que este refugio, por razones políticas del castrismo de mejorar sus relaciones con Estados Unidos, España y la Unión Europea, ha terminado drásticamente. Veteranos terroristas de ETA acaban de acusar al régimen de Raúl Castro de ‘carcelero’ por no facilitarles su salida de Cuba.
La nueva política del gobierno de Raúl Castro de aislarse de los terroristas de ETA provoca que dos veteranos de ETA desde La Habana, como Elena Bárcena Argüelles, alias la ‘Tigresa’, y Francisco Javier Pérez Lekue, alias ‘Niko’, acusen al castrismo de carceleros y de no cumplir con los acuerdos de colaboración de 1984.
Fidel Castro se negó sistemáticamente, mientras fue el gobernante cubano, de colaborar judicialmente con España en los casos de los terroristas refugiados en la isla y con hechos de violencia comprobados.
Los servicios de inteligencia españoles saben que Cuba acogió con simpatías en el pasado a dirigentes terroristas de ETA del nivel de Miguel Ángel Apalategi, alias ‘Apala’, y a otros antiguos dirigentes a los que el régimen castrista otorgó identidades falsas para que no fueran descubiertos.
Parece que la vieja complicidad del castrismo con el terrorismo criminal de ETA, al menos por el momento, ha entrado en una fase de crisis y de críticas duras.
Tal vez el régimen castrista ha empezado a actuar para quitarse de arriba su larga y dañina clasificación de estado terrorista. Pero para limpiarse totalmente de ese sucio involucramiento, Cuba debe volver la libertad, al respeto a los derechos humanos, a la iniciativa privada y lo más importante, a dejar de penalizar las diferencias.


