Travieso y su novela sobre el paredón

Escrito el 28. sep, 2009. Por , en Noticias

Virgilio Campanería Angel, fusilado el 18 de abril de 1961

Virgilio Campanería Angel, fusilado el 18 de abril de 1961

Uno de los momentos más heroicos y ontológicos de la lucha contra la dictadura castrista en sus 50 años de abusos y terror, podría ubicarse el 18 de abril de 1961 cuando un estudiante de la Universidad de La Habana, Virgilio Campanería Ángel, se paró frente el paredón de fusilamiento en los fosos de la Fortaleza de La Cabaña y gritó con una pureza infinita y un valor categórico ante  la historia cubana: ‘Viva Cuba Libre, Viva Cristo Rey y Viva el Directorio Revolucionario Estudiantil’.
El escritor Tomás Fernández-Travieso, cargado con mucha agudeza literaria y una prosa de perfil incisivo, no ha dudado adentrarse en esta temática escalofriante para tejer su maravillosa novela corta, ‘El silencio del ayer’.

La propia vida hace que Travieso sea testigo de excepción de los hechos relatados en su novela, muy rica en giros sugerentes de profunda reflexión humana. También el proceso revolucionario de 1959, con toda su maldad implícita, respira con fuerza en los entresijos de esta narrativa novelada.

Existen tres momentos de excelencia en la novelística cubana: el costumbrismo que emerge con los influjos de la ilustración a finales del siglo XVIII; el post-modernismo representado en la generación de Orígenes a mediados del siglo XX; y la ‘literatura dolorosa’ que, surge tras el desastre represivo inesperado de la revolución que derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista.

Los paradigmas más expresivos de estos tres momentos podrían ser: Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, “Paradiso” de Lezama Lima; y “El Mundo Alucinante” de Reynaldo Arenas o ‘El Año del Ras de Mar de Manuel C. Díaz, por citar sólo algunas.

Travieso, con mucha franqueza intelectual, confiesa que no quiere ser una excepción literaria con ‘El silencio del ayer’ y agarra el tema literario doloroso, de por sí sangrante y descarnado, para tejer su trama de corporalidad en la novela alrededor de Sebastián, el personaje central de la trama; Boris, un joven teniente de la contrainteligencia, que creyó en el ‘hombre nuevo’  hasta que se percató del oscurantismo y la criminalidad que se cobijaba en la naturaleza del castrismo; y Carmen, una atormentada mujer que ocultó su pasado para no entorpecer el ascenso militar de su hijo.

La novela es un género literario único porque permite que el novelista se adentre con ingenuidad irremediable en ese mundo fascinante de la esquizofrenia, al verse inmerso en esa ardua misión de crear personajes distintos, nacidos de su imaginación.

La vanguardia surrealista del siglo pasado, en uno de sus desaciertos más resonantes, quiso convencer al mundo literario de que la novela era un género en proceso de extinción. 

Después de esa profecía imprecisa, se han escrito por solo mencionar algunas, obras maestras como “Cien Años de Soledad” de García Marques, “Rayuela” de Julio Cortázar, “La Ciudad y los Perros” de Vargas Llosa, “Las Viñas de la Ira” de John Steinbeck, “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway, “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, y “Ensayo sobre la Ceguera” de Saramago, tal vez entre todas, la obra de dramatismo supremo.

Llama la atención que Travieso logra su novela ‘El silencio del ayer’ con apenas tres personajes, en un ciclo incesante y rápido de violencia enrarecida, que se mueve oportunamente del presente al pasado, para dar así una pincelada comprensiva y humana a una realidad imaginaria e histórica a la vez, que desencadena su ficción literaria.

Debo confesar que en una ocasión me cautivó Susan Sontag, a la que tuve posteriormente el privilegio de conocer, cuando leí su novela “En América”, sobre la vida de la actriz polaca Maryna Zalezowska, una emigrante que se refugia en los Estados Unidos ante la violencia totalitaria que reinaba en la Europa del siglo XX.

Esa novela de la Sontag, como ahora, ‘El silencio del ayer’ de Travieso, entre otras tantas, representan un hito literario convertido en tributo al sacrificio humano.

A mis amigos lectores, les recomiendo que no dejen de leer la novela de Tomás Fernández Travieso, que gira alrededor de los fusilamientos del 18 de abril de 1961.

Una novela ontológica para crecer, para compartir sufrimientos y para honrar a quienes entregaron sus vidas por la libertad de Cuba.

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2 Comentarios a “Travieso y su novela sobre el paredón”

  1. Vicente R. Gutiérrez

    28. sep, 2009

    Virgilio Campanería fue un luchador gran estudiante y patriota cubano. Formaba parte de un activo grupo, el Directorio. Yo invito a Alberto Muller a que se sienta libre, como ciudadano y ex-compañero, a hablar del mismo. Seguro que conoce aspectos muy personales.

    Yo lo conocí en nuestra lucha clandestina, en plena calle. Otro joven de la época que acaba de cumplir los 70, Rogelio Helú, me contó hace poco que él y yo estuvimos en su boda. Cuando yo estaba preso en la Circular Dos de la Prisión de Isla de Pinos, tuve una idea: enseñar a todos los guajiros y gente sin formación académica, para aprovechar el tiempo perdido a nivel diario, semanal, mensual y hasta anual para mejorar el patrimonio y su
    activo de conocimientos para estar listo cuando saliese a la calle. Bien, de los 1,500 reclusos que vivíamos en la Circular Dos, unos 1,200 se inscribieron por su interés ya que ofrecíamos un curso para cada uno, agrupando por niveles de conocimientos. En fin, desde aprender a leer y escribir, así como una simple aritmética de las 4 reglas, hasta niveles universitarios y conocimiento de otros idiomas, pudimos organizarlo gracias a que contábamos con un grupo que había pasado por universidades y uno más pequeño que dominaba los siguientes idiomas: inglés, alemán, italiano, francés. Mi duda final fue cómo le llamábamos al Centro de Estudios: Propuse llamarle Virgilio Campanería+ Fue aceptado 100%

    Que Dios lo tenga en la gloria. A mi juicio, lo merecía! Viva Virgilio Campanería! Viva Cuba libre! Saludos fraternales, Vicente R.

  2. MANUEL COMELLA

    12. oct, 2009

    EL SILENCIO DEL AYER

    MARAVILLOSO, COMO SE PUEDE ESCRIBIR TANTO EN TAN POCO ESPACIO. LA LEI MUY RAPIDO Y LUEGO LA
    REPASE. ME QUEDO EL SABOR A POCO,ASI SON LOS BUENOS DULCES. ME LUCE QUE DENTRO DE LAS EXPERIENCIAS PERSONALES DE TRAVIESO ESTO FUE COMO UN RESUMEN DE LO QUE TIENE MUY BIEN GUARDADO DENTRO DE EL.AHORA ES QUE LE QUEDA VIVENCIAS PARA DESARROLLAR EN ZONAS MENOS DESCUBIERTAS, COMO EL PERSONAJE MUY MENTADO
    PERO POCO CONOCIDO COMO LO FUE VIRGILIO CAMPANERIA Y MUCHOS OTROS, QUE FUERON COMPANEROS DE LUCHA EN AQUELLA CORTA BATALLA
    QUE TERMINARON NUESTROS CONTRARIOS CON UNA AGRESIVIDAD EXTREMA . CON PAREDONES, CARCELES
    Y EXILIOS. SENCILLAMENTE LA NOVELA ES GENIAL
    ESPERO PODER LEERTE,DE NUEVO, MUCHAS FELICIDADES

    MANUEL COMELLA (EL CAWY)