El genocidio en Darfur
Escrito el 19. oct, 2004. Por Alberto Müller, en Política
(publicado por Diario Las Américas)

Algo anda torcido cuando se asesinan a 50 mil seres humanos indefensos, se violan a sus mujeres, se destruyen sus viviendas y todo ello provoca una hambruna lacerante que ha dejado más de 70 mil muertos en el terreno de los hechos.
Además, más de un millón de los habitantes de la zona han sido expulsados o han tenido que huir a los territorios fronterizos, por la ferocidad criminal de las milicias gubernamentales. Por eso el término GENOCIDIO, aunque podría parecer escalofriante, nos parece preciso y oportuno que se haya mencionado para calificar los hechos aterradores que deberían ser intolerables por la comunidad internacional.
El conflicto en Darfur, al oeste de Sudán, es un enfrentamiento desigual entre humildes agricultores africanos y las milicias árabes JANJAVID que aterrorizan a la población.
En el mundo político de los Estados Unidos muy pocos dudan de la seriedad, el aplomo, la profesionalidad, la visión y el profundo sentido humano del Secretario de Estado de los Estados Unidos.
La voz de Colin Powell fue una de las escasas voces dentro del Partido Republicano en prevenir al presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, de los peligros en lanzar una guerra en Irak.
Pero ahora con un clamor de humanidad admirable y de urgencia histórica real por los hechos de abuso, maltrato y exterminio, que se han apoderado de SUDAN, Colin Powell ha vuelto a levantar su voz para denunciar sin cortapisas el genocidio en ese país africano.
SUDAN es un país del Norte de África que se caracteriza por poseer un estratégico puerto en el Mar Rojo y porque las aguas del Nilo lo bañan de norte a sur en su configuración geográfica. Con una población de 36 millones de habitantes, de la cual un 70 por ciento profesa las creencias musulmanes, SUDAN está inmerso en un prolongado conflicto de violencia civil que ha empobrecido al país de forma alarmante.
El teniente coronel Ahmed al Bashir, elegido presidente en el año 2001 no sólo no ha sido capaz de brindar estabilidad al pueblo sudanés y al país en pleno, sino que lo ha hundido a ambos en una crisis social sin precedentes con un 30 por ciento de la población laboral desempleada y una expectativa de vida que no sobrepasa los 55 años de edad.
Ante la acusación de GENOCIDIO en Sudán del secretario de Estado norteamericano, el Congreso estadounidense validó la acción genocida como un acto cometido con la intención de destruir a un grupo racial, étnico o religioso en Sudán.
En su denuncia, Colin Powell vislumbra el peligro de que el GENOCIDIO se agrave antes de fin de año si no se logra cambiar el rumbo alarmante de la situación, en virtud de que las milicias JANJAVID, de etnia árabe y en alianza con el gobierno sudanés de Al-Bashid, actúan con impunidad criminal.
Lamentablemente, a pesar de las exigencias de la comunidad internacional y de las promesas retóricas del gobierno sudanés de que tomará medidas para desarmar a las milicias, no se han registrado progresos en esa dirección de apartar a los opresores.
Sin embargo, a pesar de todos los hechos que confirman el GENOCIDIO en Sudán, tanto China como Pakistán, dos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se oponen a las sanciones que solicitan los Estados Unidos. En otro ángulo del conflicto, los países de la Unión Europea prefieren usar el término de “limpieza étnica” en su resolución condenatoria, que definitivamente es una forma más suave de tratar la realidad genocida ejecutada sobre indefensos seres humanos en el país africano.
Durante el fin de semana los gobiernos de Sudán, Nigeria, Egipto y Chad se reunieron en Trípoli, Libia, bajo los auspicios de Mohamar Kadhafi en un intento por lograr un cese de las hostilidades y que el conflicto pueda resolverse a través de la Unión Africana.
Confiemos que todas los organismos de mediación internacional puedan lograr un consenso de justicia para desactivar el genocidio inocultable en Darfur.
El ser humano, como hijo de Dios, debe ser respetado en todas sus instancias de vida y lo que ha acontecido y acontece en Darfur, África, es un crimen de proporciones humillantes para toda la humanidad.


