McCain & Kennedy
Escrito el 24. may, 2005. Por Alberto Müller, en Política
(publicado por Diario Las Américas)
La propuesta de los senadores John McCain y Edward Kennedy para una INMIGRACION ORDENADA, no solamente cuenta con el apoyo del presidente George W. Bush en sus puntos más neurálgicos, sino que tiene el apoyo entusiasta y bi-partidista de los también senadores Lieberman, Graham y Salazar, más los congresistas Díaz Balart, Ileana Ros, Bob Menéndez, Kolbe y Flake, entre otros.
Estados Unidos es una nación creada por inmigrantes. Y esos orígenes explican históricamente la actitud generosa y fraterna del pueblo estadounidense hacia las causas justas de otros pueblos y de otras naciones.
Por eso cualquier actitud xenofóbica de odio y discriminación hacia los extranjeros, contradice con los fundamentos morales de los Padres Fundadores de esta nación.
No estamos ajenos al sentimiento lógico de indignación y hasta de temor defensivo por los atentados criminales que derribaron las Torres Gemelas en Nueva York y atacaron el edificio del Pentágono.
Sin embargo, se debe decir con toda claridad, que estos malhechores criminales, más que inmigrantes ilegales, que algunos no lo eran, eran simple y llanamente terroristas.
Y esta distinción es importante para entender el porqué actualmente existe la voluntad legislativa de congresistas de ambos partidos por legalizar el status de los once millones de inmigrantes ilegales que viven en una especie de limbo legal en el territorio estadounidense.
Algo que debe tenerse muy presente en este análisis humano para fundamentar le ley que se propone, es que la inmensa mayoría de los inmigrantes ilegales que arriban al territorio de los Estados Unidos provienen de Latinoamérica, trayendo consigo una profunda convicción sobre la familia y el trabajo, que de por sí los distancia de la conducta destructiva, odiosa y sanguinaria del terrorismo.
Usar el peligro terrorista de Al Qaida para acosar sistemáticamente a la inmensa mayoría de los inmigrantes ilegales en los Estados Unidos, que son pacíficos y trabajadores, es una aberración de la verdad histórica y es un quebranto de la razón moral que sirvió de sustento en la creación de esta gran nación norteamericana.
La ley propuesta en cuestión establece límites sensatos al ingreso de inmigrantes en los Estados Unidos, además de que fortalece la propuesta inicial esbozada por el presidente Bush, en cuanto a legalizar temporalmente el status de los ilegales con contratos de trabajo.
Estos contratos de trabajo tendrían una duración de seis años. Una vez cumplido el término de la autorización de trabajo, el inmigrante podría optar por la solicitud al status de residente legal en el país.
Una vez implantada la ley se vislumbran penas muy severas para el inmigrante que no legalice su status y no se acoja a los beneficios de la misma.
También la propuesta de ley sanciona con fuerza a los empleadores que desconociendo el espíritu de la ley, prosigan contratando a los inmigrantes que no legalicen su status personal.
A partir de la vigencia de la nueva ley, un trabajador de un país extranjero que quiera entrar en los Estados Unidos, sólo tendría que solicitar del banco de ofertas de trabajo una solicitud, para optar por esa plaza.
Apoyar el Proyecto de Ley sobre la Inmigración Ordenada, propuesto por los senadores John McCain y Edward Kennedy, coincidente en los puntos básicos expresados por el presidente George W.Bush sobre la materia, es cumplir con la tradición histórica de Estados Unidos que es una nación que protege y alienta la inmigración ordenada y decente.
Y no dudamos que este proyecto de ley, fortalecerá el esquema de seguridad nacional en los Estados Unidos, al aislar a los focos insurrectos relacionados con el terrorismo.


