Adiós al amigo Javier

Escrito el 06. jul, 2005. Por , en Sociales

(publicado por Diario Las Américas)

http://www.joaquinjosemartinez.com/images/140_87/m2javieryo140_87.gifLa vida es un entrecruce constante de sueños, realidades y aspiraciones. Andamos y siempre hay en algún rincón un árbol frondoso que nos da quietud y sombras. Pero doblamos el camino y nos topamos con una baja inesperada que nos produce una honda tristeza. En esta circunstancia dolorosa generalmente nos acosa una llovizna impertinente.
Entonces regresamos al atardecer y nos enteramos de que algún conocido ha decidido tomar por asalto nuevos rumbos en su vida o que le ha nacido un bebé a la vecina Marcela y a Rudesindo.
Y así, rodeados del encanto y del misterio de vivir, no nos queda otra alternativa que dar gracias a Dios, porque depositar fe en el Creador no se asemeja en nada a la actividad de un colectivo cualquiera que se reúne solemnemente para alternar sobre las virtudes del grupo y dar la vuelta a la misma página que leían ayer.
Creer en Dios es más bien una responsabilidad moral agradecida de uno mismo con el entorno y con el desconocido, que nos hace alentar la solidaridad y el acercamiento.
Por toda nuestra creencia integradora y solidaria es que hoy dedicamos esta viñeta periodística para despedirnos del amigo Javier.
Empecemos cumpliendo con el respeto protocolar de nombrarlo como manda la ley de las costumbres: Excelentísimo don Javier Vallaure, Cónsul General de España en Miami, que ha anunciado que se va de Miami a cumplir otras responsabilidades diplomáticas.
Debemos decir que nos alegramos por él, pues la carrera diplomática es una constante por cambiar de cuestas para subirlas con prestancia. Y a don Javier le sobra esta cualidad.
Pero nos entristecemos por Miami que dentro de su influyo y origen provinciano, realiza un esfuerzo tremendo por convertirse en la gran meca del continente latinoamericano y su comunidad más pujante y numerosa lucha con denuedo por mantener el crédito de ser la provincia insurrecta de Cuba.
En Miami no tendremos el contraste atractivo de Egipto de toparnos con un camello junto a un Mercedes Benz y no muy lejos la majestuosidad de  la pirámide de Keops, pero tenemos un movimiento millonario de inmigrantes que se acercan a nuestras orillas en busca de libertad y de un pedazo de pan.
Y hombres de la talla moral e intelectual de don Javier Vallaure, ayudan mucho en esas exigencias cotidianas que hacen de Miami un horizonte de conversiones humanas hacia la libertad y de aspiraciones de sueños legítimos de justicia.
En las ocasiones que he tenido el privilegio de reunirme con don Javier, hemos hablado mucho del quehacer de España, del dolor de Cuba, del rumbo de los países hispanoparlantes en América Latina; de García Lorca; de la violencia en Darfur; de Europa.
También hemos conversado de Coral Gables refugio poético de don Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura en 1956.
Y debo decir que don Javier, conjuntamente con el alcalde Valdés-Fauli fue el desencadenante decisivo para que un bello parque en el corazón de esta ciudad se dedicara a la memoria del autor de “Platero y Yo”, que escribió su última obra poética, por cierto preciosos versos, en esta maravillosa y encantadora ciudad
 Pero el tema conversado que más recuerdo de mi amistad con don Javier Vallaure, fue precisamente durante un mediodía que almorzábamos en la casa consular con un grupo de amigos escritores.
La conversación entre ambos se concentró en la novela de Javier Cercas, “Soldados de Salamina”, cuando ambos nos percatamos que la habíamos leído y que teníamos puntos similares en nuestros respectivos comentarios.
 La novela trata históricamente sobre el drama de España en las horas finales de la guerra civil y como con coraje e inteligencia suprema el pueblo español supo renunciar a la venganza e instaurar el perdón, para reconstruir sanamente todo el tejido social dañado por una contienda en extremo sangrienta.
Don Javier Vallaure inició hace seis años su trabajo como Cónsul General de España en Miami, pero ahora nos toca despedirnos de él.
Le deseamos éxitos en su nuevo camino al amigo Javier. Sé que al partir, se lleva un algo del sentimiento humilde y provinciano de Miami y sé que deja en nuestros corazones un mucho de la España generosa y grande que vivieron intensamente los soldados de Salamina.
Javier representa con suma inteligencia y elegancia, a esa madre España que personificó en un lugar de la Mancha un famoso caballero del que apenas nos acordamos de su nombre, pero que unos pocos atrevidamente llaman el Quijote.
Siento haberme perdido la merecida y emotiva despedida que Fina Escayola, presidenta del Centro Artístico Cultural Español, organizara recientemente.
Amigo Javier, espero que el abrazo de despedida sea pronto. Por experiencia personal, sé que no es fácil volverse a encontrar con un amigo diplomático cuando lo trasladan a otros lares.
Así que la esperanza no es verte pronto, sino que el sustituto traiga un algo de tus cualidades de brazos abiertos, sonrisa franca y entendimiento a nuestros dolores de forasteros, que no son pocos.
Suerte Javier. Aprovecha el árbol frondoso que da quietud y despreocúpate de la llovizna impertinente al doblar del camino, que nosotros nos ocuparemos del bebé de la vecina Marcela con Rudesindo.
¡Ah! y no dejes de leer la nueva novela de Javier Cercas, “La velocidad de la luz”, pues así podrás exorcizar cualquier demonio que aparezca en el camino. Con afectos sinceros y provincianos.
Uno de tus tantos amigos forasteros de Miami.

Artículos relacionados

  • No se encuentran artículos relacionados

No se permiten más comentarios.