Despenalizar la droga
Escrito el 03. may, 2005. Por Alberto Müller, en Sociales
(publicado por Diario Las Américas)

¿Por qué no despenalizar el consumo de drogas, como se ha hecho con el consumo de los cigarrillos y del alcohol, que son también dañinos para la salud?
Definitivamente que estamos ante una pregunta compleja. Algunos observadores y moralistas están profundamente convencidos que si despenalizamos la droga, acabaríamos con el narcotráfico.
Y esto sería de un enorme beneficio para la sociedad. El narcotráfico existe fundamentalmente porque existe una demanda real por parte del mercado que consume.
Sabemos de ex-profeso que nos adentramos en una temática en extremo polémica y polarizante, con sólidos argumentos éticos a favor y en contra.
Pero precisamente por sus profundas implicaciones morales en el escenario social, es por lo que no debemos eludir la complicada madeja que representa el hecho de despenalizar el consumo de drogas.
Vivimos tiempos de violencias estremecedoras, que el jurista más atinado definiría como tiempos de quebrantos violentos de la ley. Y que el teólogo añadiría “de la ley de Dios”.
Pero recordemos siempre que la ley es simplemente un marco de costumbres humanas para regular y exigir comportamientos y ajustar o prohibir desviaciones.
El consumo de DROGAS en todas sus variantes conocidas: la marihuana, la cocaína, el crak, la heroína, por sólo mencionar las variantes más conocidas, se ha convertido en una moda peligrosa y mortal para sus adictos.
Pero también, aunque reconozcamos que en menor medida, son peligrosas y mortales la adicción al cigarrillo y al alcohol, que llevan a la tumba anualmente a cientos de miles de seres humanos, aunque sea una adicción permitida por la ley.
En este punto es conveniente distinguir entre las “drogas blandas”, como la marihuana que producen daños menores, y las “drogas duras”, como el crak y la cocaína que producen daños devastadores en la siquis del consumidor.
Si analizamos otro ángulo de esta problemática, vemos que sólo en los Estados Unidos, el costo de perseguir el tráfico y el consumo de estupefacientes se eleva a la cifra monumental de más de 15 BILLONES de dólares anuales.
A esta cifra habría que añadir los casi MIL MILLONES de dólares que se dedican al tratamiento del adicto.
Un 80 por ciento del tiempo de los agentes policíales y organismos judiciales se dedican a la actividad incesante de prevenir y castigar a los productores, distribuidores y consumidores de la droga.
Y ahora vuelve a saltar la pregunta directa y sin dobleces que se hacen algunos estudiosos del escenario social y con la cual comenzamos esta viñeta periodística:
¿Por qué no DESPENALIZAR el consumo de drogas, que nos ahorraría inmediatamente todo el gigantesco monto que se invierte en perseguir el tráfico y prevenir el consumo, como hemos hecho con el cigarrillo y con el alcohol ?
Si en algún momento se despenalizara el consumo de las drogas, los legisladores tendrían que hacer obviamente un sana distinción entre el productor, el traficante y el consumidor, que definitivamente es el eslabón más débil de toda la cadena.
De ocurrir hipotéticamente esta despenalización, entonces el consumidor tendría que acudir a las farmacias o comercios autorizados. Este hecho permitiría la posibilicad de un trabajo social educativo más intenso para ayudarlos a dejar la adicción, como se hace habitualmente con los adictos al cigarrillo y al alcohol.
Tanto el productor, como el distribuidor, dejarían de ser exponentes delictivos y su actividad comercial sería regulada como cualquier operación mercantil.
Según los defensores de esta política, quedaría inmediatamente eliminado el fabuloso monto que gasta la sociedad en combatir al narcotrafico. Y este monto sería una fuente de empleos que se canalizaría hacia el trabajo social de ayudar a que disminuya y/o se elimine la adicción.
A su vez, desaparecería la figura del narcotraficante, pues no tendría sentido el manejo subrepticio del producto.
Nada fácil sugerir soluciones para un problema que genera tanta violencia y descalabro humano. Pero no nos queda otro remedio que acercarnos a la drogadicción con inmensa misericordia y comprensión, para ayudar al adicto a superar su debilidad o desviación sicólogica fatal.
La degradacióm moral de ciertas épocas en la historia hay que afrontarlas con una dosis gigantesca y solidaria de amor.
Si existe en el mercado el nicho para el consumo de drogas, es porque existe la figura humana del drogadicto que necesita bordear sistemáticamente el precipicio suicida del desajuste síquico.
Y es hacia ellos principalmente que debemos dirigir la atención rehabilitadore, para liberarlos de ese mal, ayudándolos en la difícil misión de reintegrarlos al seno de la sociedad sana.
Tal vez sea más fácil y humano convencer a un drogadicto de su error, con un abrazo reflexivo y fraterno, que con un fusil amenazándolo en el rostro para posteriormente enviarlo a prisión.



Robert
26. jul, 2008
Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, creo que es un gasto de nuestra sociedad el intentar impedir un mercado que es imposible que se pueda erradicar penalizandolo. A lo ínico que conllevaría eso es a crear más violencia y a destinar un odio especial contra el estado. Los millones de euros que se pierden en esas inutiles tareas se podrian invertir en mejorar la calidad de vida de nosotros los ciudadanos.
Juan
01. ago, 2008
Si ahora se ven borrachos en la calle de 16 años, no me quiero imaginar si la droga fuera legal.
Sho
31. mar, 2009
El problema se plantea como el que sucedía con la prohibición de alcohol en el siglo pasado… Asi que es bueno empezar a dejar de “satanizar” las drogas como se satanizaba antes el consumo de alcohol. De hecho el alcohol causa muchas muertes al año en riñas y accidentes de transito, y ni hablar de los canceres que deja el cigarrillo… Hay que tratar todos estos problemas por igual
Pero el mayor inconveniente es que a los narcopaíses no les beneficia esto, debido a que se manejan grandes inversiones de dinero en armamento y supuestos planes para erradicación y fumigación, lo cual le da grandes dividendos a la fuerza publica (ejercito, policia, naval, etc.) y también a los narcotraficantes que, al hacer mas “riesgosa” la produccion de alucinogenos, se vuelve mas costosa, y no quieren perder ni unos ni otros su status-quo, lo mas preocupante es que en ocasiones esta producción sea protegida por quien tanto grita en erradicarla (El gobierno). Es mas una cuestión social que política y crear conciencia en que tabaco, alcohol y droga es la misma cuestión y se originan por lo mismo. Gracias.
Milka Morfa
15. jun, 2009
Por un lado si se despenaliza la droga, las personas no veran ningún obstaculo para drogarse como estrategia para huir de los problemas.
por otro lado es posible que ante los resultados desastrosos de estas personas como suicidios, crímenes, desgaste físico y moral; las personas recapaciten y se aconsejen así mismas.