El amor del cocodrilo y algo más

Escrito el 05. nov, 2007. Por , en Sociales

(publicado por el Diario Las Américas)
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 Culminó la última semana del mes de octubre plena de acontecimientos vibrantes y de frases casuísticas sorprendentes. Veamos lo resaltante.
Estas frases célebres que analizaremos a profundidad, comienzan con una frase de esa exquisita y adorada dama del cine español, Sarita Montiel, que en una entrevista televisiva en Miami hablando de amores reconoció que prefería el amor de un cocodrilo al amor del cabezudo autoritario de Hugo Chávez.

En otro plano de las frases de impacto mencionadas y escogidas para esta viñeta periodística, no podemos obviar la frase torpe del canciller castrista Felipe Pérez Roque que vaticinó que Cuba estaría dispuesta a ceder su soberanía y su bandera por una integración regional.
Pero antes de adentrarnos a desmenuzar estas dos frases casi ontológicas, la del amor del cocodrilo por su sentido jocoso y la del sentido desnaturalizante de la soberanía cubana, acerquémonos a los hechos del acontecer inmediato:
Entre los acontecimientos locales más vibrantes tenemos la apertura de la Feria Internacional del Libro en Miami, que se lleva todas las palmas.
Una feria cultural que cuenta entre sus organizadores con un equipo de profesionales de la talla intelectual del Dr. Eduardo Padrón, de Alina Interián, de Juan Manuel Salvat, de Mitchell Kaplan y de Alejandro Ríos, sencillamente es un evento que tiene que triunfar con intensidad en todos los rincones de la ciudad y en su proyección internacional.
Entre los atractivos chispeantes de la Feria del Libro tenemos en primer plano el merecido homenaje al fallecido escritor Carlos Victoria.
Acto seguido debemos mencionar “La fiesta vigilada”, el polémico libro que hace una maravillosa radiografía del castrismo, escrito por esa mente inquieta y vespertina de Antonio José Ponte.
Otros libros y presentaciones que los amantes del libro no deben perderse son: ”Vigencia y presencia de José Antonio Echeverría de Julio Fernández León; ”Las columnas de la libertad” de Carlos Alberto Montaner; ”Dijiste que me querías” de María Antonieta Collins; “Crónicas de Viaje” de Enrique Córdoba; “Historia de hadas para adultos” de Daína Chaviano; “Huelgas de hambre” y “Cuba: perfiles del poder” de J.A. Albertini y Pedro Corzo; y el “Pez volador” de Eduardo Zayas-Bazán.
Para los amantes de la literatura en inglés, pueden añadir las presentaciones del libro de Jenna Bush, “Ana Story” sobre la pobreza de los niños; “Acolytes” el libro de poemas de la maravillosa poetisa Nikki Giovanni; y “A Family Christmas” de Caroline Kennedy.
Pero volvamos sin dilación a la frase del amor con el cocodrilo de la queridísima actriz Sarita Montiel, que conlleva todo el espíritu simpático, atrevido y picante del pueblo español.
La Montiel, la gran actriz de “El último cuplé”, “La violetera” y “Carmen la de Ronda”, entre otras películas inolvidables, no desaprovechó la entrevista televisiva para identificar a Hugo Chávez como un político desagradable y repulsivo.
De ahí que a la hora de relatar sus recuerdos humanos de pasión amorosa y respondiendo a la inquietud del periodista, dijera sin vacilación ante los televidentes, que prefería el amor del cocodrilo al amor del golpista venezolano.
Pero pasemos a la inaudita y anticubana frase del  canciller castrista Felipe Pérez Roque que, afirmó sin apenas ruborizarse, que la soberanía cubana pudiera cederse ante un proyecto de integración regional.
¿Quién le habrá enseñado al tonto de Pérez Roque que la soberanía tiene gradaciones de cesación?
En el siglo XVIII se manejaron dos conceptos teóricos de la soberanía, el de Rousseau, que la hacía residir en el pueblo y el del Abate Sieyés, que prefería sustentarla en el cuerpo nacional. Pero en ninguno de los dos conceptos, la soberanía permite restricciones o cesaciones porque en ambos el pueblo es el principal receptor del poder soberano.
Inclusive en cuerpos regionales contemporáneos, como la Unión Europea y la Liga Árabe, las naciones integrantes fortalecen sus fronteras soberanas sin dañarlas en un centímetro de sus respectivos territorios. Sólo en una mente obtusa y mediocre, como la del canciller castrista Felipe Pérez Roque, se puede concebir una ofensa tan grosera al pueblo cubano, que es en quien realmente reside la autoridad soberana.
Así que entre libros, cocodrilos, peligros soberanos para Cuba y el recuerdo de la belleza de Sarita Montiel, nos complace compartir con el amigo lector, esta primera viñeta periodística del mes de noviembre.

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