La libertad de prensa en Estados Unidos

Escrito el 18. abr, 2006. Por , en Sociales

(publicado por Diario Las Américas)

http://ec1.images-amazon.com/images/I/51JK5T6JX0L._AA240_.jpgEl primer periódico en la historia de los Estados Unidos fue el “Public Occurrences”, que tuvo sólo un día de duración el 25 de septiembre de 1690, pues fue prohibido inmediatamente por las autoridades coloniales británicas. 

Inmersos los Estados Unidos en una ola de impopularidad en todo el mundo en contra de la política de sus gobernantes, producto del giro de violencia caótica que ha tomado la guerra en Irak, más el rechazo masivo a los abusos circunstanciales de oficiales y soldados inescrupulosos en las prisiones de Abu Ghraib y de Guantánamo, me parece que es hora de que hablemos de algunas de las grandes virtudes de esta gran nación norteamericana.
Cuando James Madison, cuarto presidente del país y uno de los primeros defensores de la libertad de prensa sentenció “que era potestad del pueblo sobre el gobierno y no del gobierno sobre el pueblo, el decidir lo qu constituye una conducta nociva”, dejó sentadas las bases para el respeto a la opinión ajena y para que los poderes públicos se supeditaran ante la libertad de prensa y de expresión.
Posteriormente la Primera Enmienda de la Constitución promulgó un dictámen decisivo para la historia del país, ante la ausencia de una definición clara sobre la libertad de expresión en la propia Constitución de 1787 y en el pensamiento predomiante de las 13 colonias que precedieron e impulsaron esa carta constitucional.
Las colonias del norte crearon la moral del trabajo, con la conciencia de que el dinero lo podía todo.
 Y las colonias del sur, con dinero acumulado por ser los descendientes de la emigración puritana de los Caballeros del Rey, se dedicaron a comprar y a fomentar grandes extensiones de tierra.
En la armonización de estas diferencias con la separación de los tres poderes y la instauración de un régimen federalista, se centró el esfuerzo constitucional de 1786, que estimuló con fuerza de destino el flujo migratorio de los que venían del viejo mundo. Y eso explica que en 1770 las colonias británicas tenían apenas 200 mil habitantes y un siglo después la cifra se elevaba a 2 millones de habitantes.
Surgió entonces dentro de la Carta de Derechos <Bill of Rights> ese dictámen maravilloso de la Primera Enmienda para dar garantía del derecho individual a la expresión y a la libertad de prensa.
El dictámen reza así: “ que el Congreso no promulgará ley alguna que menoscabe la libertad de expresión o la libertad de prensa.”
A partir de ese momento, Estados Unidos se colocaría a la vanguardia en la defensa de la libertad de expresión y de prensa en el mundo.
Y todos los ciudadanos estadounidenses quedaron protegidos por la ley ante cualquier arbitrariedad impositiva del poder político.
Ya en el siglo XX, el comienzo de la radiodifusión en 1920 y de las imágenes de la televisión en 1948, puso fin al monopolio de la prensa escrita y amplió masivamente la información rápida a todo la sociedad norteamericana.
Estos avances han sido el preludio del actual desarrollo de la información electrónica, que coloca la noticia a velocidades supersónicas, nunca antes concebidas en esa dimensión de universalidad.
Ya en 1994, más del 98 por ciento de los hogares norteamericanos poseían dos o más televisores.
Y hoy, en una proporción parecida, poseen dos o más computadoras con acceso al INTERNET.
Realmente lo asombroso de toda esta historia, es que no existe una ley de prensa en los Estados Unidos, pues la autoridad moral de la Primera Enmienda fue capaz de establecer el principio sagrado del respeto insoslayable al valor de la expresión individual y de la libertad de prensa.
Pero si bien es cierto, que no existen leyes referenciales concretas alrededor de la libertad de expresión, si tenemos una variedad de dictámenes de la Corte Suprema y de legislaciones locales, que han servido para reiterar y consolidar la importancia de la Primera Enmienda, como sostén de la libertad de expresión dentro de un régimen de derecho.
Y tal vez, el más importante entre esos dictámenes, fue el del juez de la Corte Suprema, Hugo Black, cuando ante el caso de los Documentos del Pentágono en 1971 que el presidente Richard Nixon no quería que se publicaran, sentenció que, “el poder del gobierno de censurar a la prensa fue abolido para que la prensa tenga siempre libertad de censurar al gobierno”.
La trayectoria en defensa de la libertad de expresión en los Estados Unidos, debe servir de guía a otras naciones que en ocasiones se debaten ante la tentación maldita de imponer limites a la libertad y/o de suprimirla porque le temen a la fuerza de la expresión libre.
Desde 1690, con el primer periódico prohibido por las autoridades coloniales británicas hasta el día de hoy, los Estados Unidos han recorrido un largo camino en defensa de la libertad de expresión, que es sostén de la voluntad soberana de esta nación.
Inclusive la libertad de expresión en los Estados Unidos es un verdadero ejemplo a naciones civilizadas que aún luchan por estabilizar y consolidar el sagrado respeto a la opinión ajena.

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