Con la Iglesia Católica hemos topado
Escrito el 31. may, 2010. Por Alberto Müller, en Otros
(Artículo de opinión publicado en Diario Las Américas)
En esta ocasión no han sido Sancho Panza ni el Quijote en la región del Toboso buscando el palacio de Dulcinea, los que han topado con la Iglesia Católica, sino el gobierno dictatorial de Raúl Castro, pidiendo oxígeno desesperadamente por el caos económico que impera en Cuba, unido al desprestigio nacional e internacional por la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo, la represión miserable contra las Damas de Blanco y la huelga de hambre del licenciado Guillermo Fariñas, reclamando la libertad de los presos enfermos.
Por primera vez en más de cincuenta años de dictadura férrea, el castrismo, debilitado hasta la médula por el estado de cuasi-miseria que reina en todo el país, acepta la mediación de la Iglesia Católica cubana, en busca de tiempo para neutralizar su aislamiento internacional por las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, que quedaron en evidencia con la muerte del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo y los actos de repudio a las Damas de Blanco.
En este escenario que analizamos, del tope del castrismo con la Iglesia Católica, al permitir una mediación inesperada ante el reclamo de las Damas de Blanco y la huelga de Guillermo Fariñas, hay un factor aledaño externo que es la posible visita a Cuba en el año 2012 del Papa Benedicto XVI, para celebrar la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre en la bahía de Nipe.
Tanto el gobierno de Raúl Castro, como la Iglesia Católica, aunque por motivos diferentes, están interesados en que se realice la visita del Sumo Pontífice del catolicismo a la isla cubana.
El interés del castrismo es para lavar un poco su cara sucia por tantos eventos violatorios de los derechos humanos en los últimos tiempos, más la inquietud en el país por el desencanto de la juventud y el disgusto de la población por el estado de zozobra y carencias que se vive en Cuba.
Para la Iglesia Católica la visita del Papa representa un espaldarazo a su naturaleza de estructura nacional socio-religiosa y un impulso al carisma indiscutible de la Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, en la conciencia nacional cubana.
Dicho lo anterior, que es como una foto en claro-oscuro del escenario nacional, obviamente nos falta precisar los detalles humanos más determinantes, teniendo en cuenta que los de abajo, el pueblo indefenso y bondadoso es el soberano, aunque el sistema dictatorial del comunismo castrista no permita su expresión plena.
La mediación de la Iglesia Católica, con relación a los presos y a las Damas de Blanco, hay que mirarla como un chispazo de luz esperanzadora.
Pero la Iglesia debe cuidar que el gobierno castrista, acostumbrado a la trampa y a la mentira, incumpla sus promesas, como lo ha hecho sistemáticamente desde 1959. Y los presos, las Damas de Blanco y la disidencia pacífica podrían seguir recibiendo los latigazos inclementes de una represión política cruel.
Por eso detengámonos por un momento en los íconos actuales del sacrificio nacional: Comencemos por esa indefensa mujer, Dama de Blanca, Reyna Luisa Tamayo Dánger, madre del mártir Orlando Zapato Tamayo, que sigue siendo acosada por las turbas castristas en Banes, su pueblo natal, donde descansan los restos de su hijo.
A Reyna las turbas gubernamentales le siguen impidiendo asistir los domingos a la Iglesia Católica y visitar el cementerio con familiares y amigos, mientras en La Habana los actos de repudio a las Damas de Blanco se han detenido, al menos momentáneamente.
La jerarquía católica en este punto tiene que ser exigente y protectora.
Prosigamos entonces con Ariel Sigler Amaya, uno de los prisioneros de la Primavera Negra del 2003, que se encuentra en un estado grave de salud en el Hospital de Presos, ‘Julito Díaz’ en La Habana.
Ariel, conjuntamente con otros presos de conciencia, integran la lista de 26 reclusos enfermos, que exige el licenciado Guillermo Fariñas sean liberados, como condición para cesar en su huelga de hambre.
Con estas mujeres y hombres, que no los hemos mencionado a todos por razones de espacio periodistico, los más frágiles físicamente en esa cadena de autoridad y de terror de la dictadura castrista, como todos los presos políticos, los blogueros y la prensa independiente, la Iglesia Católica tiene que manifestar el gesto solidario y la exigencia moral, sin hendiduras ni dobleces, para que todos sean respetados y liberados inmediatamente.
No se puede justificar hombres y mujeres en prisión por expresar simple y pacíficamente sus puntos de vista distintos a los del gobierno, pues esto es una aberracion intolerable en los albores del siglo XXI.
Y la Iglesia Católica, con su prestigio indiscutible en el campo moral, no puede desaprovechar la oportunidad de exigir con sensatez al gobierno castrista, un proceso de transición hacia la libertad, un diálogo de reconciliación nacional y una reforma económica que integre el impulso de la propiedad privada y del cooperativismo al desarrollo integral del país.
La revolución castrista tocó fondo. Su desintegración es irremediable e irreversible. El turno es ahora para el pueblo y sus derechos. A la Iglesia Católica corresponde ser guía espiritual de una sociedad abrumada por carencias materiales y tinieblas de libertad.
Y las claves del proceso para dejar atrás esta pesadilla, están en la reconciliación y el perdón nacional entre todos los cubanos.




Gabriel Astengo
31. may, 2010
Alberto, me gusto tu articulo. Esperemos a ver si la alta jerarquia de la Iglesia Catolica Cubana, se comporta a la altura de las circunstancias. Ojala me equivoque, pero no soy optimista al respecto, mientras esta alta jerarquia la encabeze un individuo tan poco confiable como Ortega Alamino.
Gabriel.
Eutimio Alonso
03. jun, 2010
Me gusta el artículo y es verdad quee con la Iglesia han “chocado”.
El título del Quijote es: con la iglesia hemos “dado”
La palabra “topado” significa chocar contra algo,lo que no ocurrió al ver la Iglesia cuando iban en busca del Palacio de Dulcinea.
Quienes suele usar quecon la igesia hemos topado son los que denigran a la Iglesia, y se refugian en el decir del WQuijot que no usó semejante palabra