Fidel habló nuevamente de la catástrofe nuclear
Escrito el 07. sep, 2010. Por Alberto Müller, en Otros

Un breve análisis de la última comparecencia de Fidel Castro en la Universidad de La Habana. La semana pasada evidentemente que el ex gobernante cubano lució lo suficientemente recuperado para poder hablar durante 40 minutos ante una concentración de jóvenes comunistas en la escalinata universitaria, aunque ya las palabras que pronuncia el comandante muestren un trastabilleo de senilidad.
De la indumentaria deportiva de los primeros meses de su delicada enfermedad, pasando después por las camisas de rayas, ahora el comandante aparece vestido de militar, pero sin los grados, aunque algunos más suspicaces afirman que las símbolos militares están a punto de aparecer.
Pero lo que más llama la atención de su primer discurso público de naturaleza hecatómbica, es que Fidel nuevamente le puso fecha a la colisión nuclear que provocaría el imperialismo norteamericano y el presidente Obama contra Irán, pasando por alto cuando él mismo le pidió a Nikita Kruschov, durante la crisis de los cohetes de la década de los 60’, que enviara los misiles nucleares contra Estados Unidos.
¿Cómo se explica que el Fidel que quiso el desastre nuclear en 1962, que ha convertido a Cuba en una cárcel para sus opositores y que ha desatado guerras sangrientas en Etiopia, Argelia, Congo, Bolivia y Venezuela, ahora pretenda aparecer en público como un paladín angelical de la paz?
La anterior comparecencia de Fidel fue en el Parlamento cubano, el 7 de agosto, para hablar del mismo tema recurrente de la guerra nuclear.
A pesar de que el acto fue citado a las 7 de la mañana para evitar los rigores del sol, Fidel se quejó en dos ocasiones, una para pedir un poco de agua y otra porque el sol le llegaba de frente y le impedía leer su discurso.
Otro elemento interesante del evento es que el discurso no pareció enardecer los ánimos de los jóvenes asistentes, que aplaudían con desgano. Mientras Fidel detallaba el número de armas atómicas en el mundo, se veía a muchos estudiantes que conversaban, otros dormitaban, y los más parecían más preocupados por el sol que por la hecatombe nuclear que anunciaba el ex gobernante.
El viejo comandante no sólo ha perdido la brújula de la realidad, sino que anda como perdido en busca de un tema para desviar la atención de la crisis de destino y de miserias que estremece a Cuba.


