La obra póstuma de Cabrera Infante

Escrito el 06. oct, 2008. Por , en Cuba, Otros

Guillermo Cabrera Infante, Premio Cervantes

Guillermo Cabrera Infante, Premio Cervantes

PUBLICADO POR DIARIO LAS AMERICAS

En su obra póstuma,  “La ninfa inconstante”,  que nos obliga a regresar con agrado nostálgico a su Habana nocturna, Guillermo Cabrera Infante nos induce nuevamente a la memoria de las calles habaneras, a los misterios escondidos en cada adoquín empedrado y a los amoríos maravillosos que se escurren en esa nocturnidad del “feeling”, bajo la brisa paradisíaca y los secretos míticos de una cuidad encantada.El libro que se presentará en la próxima edición de la Feria del Libro en Miami, es también una obra tejida con paciencia bíblica por su viuda, la actriz Miriam Gómez, que se adentró con disciplina y fidelidad infinita a descifrar los manuscritos íntimos de su inseparable Guillermo.
Todavía guardo entre mis viejos papeles entrañables, una foto conversando con Guillermo y con Raquel Lavilla, esos dos habaneros esquizofrénicos, que soñaban con dormir al mediodía, para disfrutar de las aventuras nocturnas, en vaivenes de boleros, de tragos de ron, de aromas de cigarrillos y de habanos, pero sin discernir el contagio abrumador de esa brisa borracha del Malecón.
Guillermo Cabrera Infante recibió el Premio Cervantes de Literatura en 1997, que es como el Premio Nobel de las letras hispanas, que se concede por la obra completa del autor.
Pero no fue hasta el año 2005, una vez ya fallecido Guillermo, que Miriam anunció la publicación póstuma del primero de tres libros que el escritor había dejado en manuscritos, con su letra de trazos endiablados.
La noticia de la publicación de “La ninfa inconstante”  fue una primicia para compensar la ausencia que dejó la muerte del más original y más habanero entre todos los escritores cubanos de su época reciente y de épocas anteriores.
En Cabrera Infante La Habana dejó de ser un motivo inspirador y se convirtió en esa naturaleza bipolar, que se abrazaba a él, tanto en sus noches de insomnio , como en sus madrugadas de placer.
Para entender a “La ninfa inconstante”, no podemos eludir a su obra más renombrada, “Tres Tristes Tigres”, donde el marco de la escritura se sumerge en un estilo paratextual, que supera en presupuestos literarios a los límites externos de la novela y nos hace recordar al argentino Julio Cortázar, con su obra Rayuela.
La novela mediante un prólogo casi en tercera dimensión presenta aquellas noches cubanas en Tropicana, con una voz narrativa que no teme a la ficción literaria y que se mueve entre las propias ambigüedades-contrastes de la ciudad capital.
Por eso el atractivo mayor de Tres Tristes Tigres  fue la metáfora que se confundió con la realidad para dar luz a las tinieblas del propio caos imaginativo y contagioso, que vivía dentro de Cabrera Infante.
En otra de sus obras ontológicas, importante para entender su primera obra póstuma a punto de llegar a los estanquillos, “Ella cantaba boleros”, Guillermo nos acerca a la vida nocturna de los cabarets y de la farándula, a través de una mulata gorda, con brazos que parecían muslos, pero con una voz de terciopelo inigualable, que le dio a La Habana su carácter de sensualidad.
Pero ahora viene en camino “La ninfa inconstante”, que publica el Círculo de Lectores de la Editora Galaxia Gutenberg de Barcelona. El libro trae un poco de los desquiciantes sueños de todos los libros anteriores de Guillermo Cabrera Infante.
La presentación en la Feria del Libro se anuncia como un coloquio entre Miriam Gómez y el promotor cultural Nat Chediak, que promete ser relevador y novedoso.
En La Habana de Cabrera Infante y en “La ninfa inconstante” está ese espíritu indomable de una ciudad, cuyo ritmo no descansa, a pesar de las ruinas de un sistema autoritario que la acecha y no la deja soñar a plenitud.
Obviamente La Habana de hoy no es ni la sombra de La Habana que llevó a Guillermo a convivir con la nocturnidad de sus calles y rincones. Pero el espíritu y el alma de su sombra, tal vez sea el mismo o incrementado por la queja suscrita de sus pobladores.
Al amigo lector le recomiendo que esté atento a la llegada de la “La ninfa inconstante”, que lo trasladará a esa Habana mítica que no cree en ruinas, ni en casas apuntaladas, ni en atropellos comunistas, aunque sufra con ellas, como sufría Guillermo.
Permítanme rectificar el título de esta viñeta periodística, pues Guillermo no regresa a La Habana, a pesar de residir en Londres hasta el día de morir, porque en el fondo de su corazón, nunca se alejó de esa, su ciudad, que amó con pasión de alcoba hasta el último de sus respiros.
Gracias Miriam por compartir con nosotros este regalo íntimo de Guillermo, al cual lo distanciaron de su tesoro más preciado, que era La Habana, pero no pudieron borrarla de su memoria.

Con él, todos regresamos a La Habana para adorar a la ninfa…

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4 Comentarios a “La obra póstuma de Cabrera Infante”

  1. Amada Cruz

    06. oct, 2008

    Esperamos poder asistir a la presentacion del libro. Aunque hay veces qye dudo que Cabrera Infante y yo hayamos vivido en la misma Habana, no dejo de admirarlo. Mi hermano Alberto fue un gran amigo y a el dedico uno de sus libros que me imagino conozcas – una serie de vinetas o cuentos cortos sobre personajes cubanos de nuestra historia. Una vez mas, te agradezco que nos mantengas al tanto de todos estos acontecimientos. Chicha

  2. Carlos Badias

    06. oct, 2008

    Estimado Alberto:
    Mis sinceras felicitaciones por una excelente crítica literaria sobre esta obra póstuma de Guillermo, que desconocía.
    Espero disfrutarla tan pronto la publiquen. Saludos…

  3. Carlos Carralero

    07. oct, 2008

    Me ha gustado la sintesis crítica, más que de la obra, del alma de Guillermo Cabrera Infante. Cabrera nació en el norte del oriente cubano, pero La Habana quedó en su concienia; en la fineza de lo memoria poética, con un sublime recuerdo estético de la capital de Cuba; la percepción de las exhalaciones sensuales de La Habana que Guillermo escondiió en su memoria artística (la memoria está demás decirlo, es selectiva) para que el frío londinense no se la robara, es quizá uno de hechos artísticos que los cubanos todos, con celo, debemos guardar en celdas intocables de nuestra emotividad para, en homenaje a la cubanía llevarlo a las mejores páginas de la Historia del arte cubano.
    Muy a pesar de Retamares, Barnetes, Prietos, Pablos Armandos, Sintios, Silvios y Alicias, la obra de Guillermo Cabrea es un patrimonio artístico de insuperable valor para los cubanos.
    Yo vivo en Europa, pero pienso leerla, si Dios quiere en breve.

  4. ruber iglesias

    08. oct, 2008

    Muchas gracias, Amigo Alberto,

    por mantenernos informados, por transmitirnos ese halito de cubania que tanto necesitamos para seguir viviendo, aunque fisicamente estemos muy lejos de la Patria comun.

    Mi mujer se alegra cada vez que leo una informacion tuya, porque sabe que me hace bien.

    Te abraza,

    Ruber.-