Raul Castro, el breve
Escrito el 14. dic, 2009. Por Alberto Müller, en Otros
Muchos cubanos, en su tradicional jocosidad caribeña, ya le dicen al mandatario cubano, ‘Raúl el breve’, porque en un lapso muy corto de tiempo, ha sido tan brutal y abusivo, como lo fue su hermano Fidel, y ha mostrado su naturaleza retrógrada al prohibir el acceso de la juventud al Internet.
La reciente ola represiva en toda Cuba contra blogueros, disidentes, músicos, activistas negros y Damas de Blanco, pone en evidencia que las expectativas de algunos por los cambios que debería introducir Raúl Castro en Cuba, una vez que asumiera el poder, por la delicada enfermedad de su hermano Fidel Castro, han quedado sepultados en la brevedad de su mandato.
Cuando Raúl asumió la jefatura del Estado cubano, en sus primeros planteamientos públicos intentó neutralizar el malestar explosivo existente en el país, autorizando las ventas de algunos productos electrónicos y agrícolas; permitiendo la entrada a los hoteles de los cubanos, prometiendo la entrega de tierras en usufructo a los campesinos; autorizando el acceso a la telefonía celular; anunciando la vinculación del salario al trabajo real.
Y en perspectiva inmediata, también mencionó Raúl que podría permitir el permiso de entrada y salida al país, el alquiler de casas y la compra de autos, entre otras medidas que durante estos 50 años de dictadura, la población cubana ha estado reclamando desesperadamente en alta voz.
Otra de las promesas incumplidas por el mandatario cubano, fue el anuncio de que había que reformar el sistema imperante cubano por improductivo y que estaba dispuesto a dialogar con el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, para superar el diferendo entre ambos países.
Todas estas expectativas han quedado en el vacío del desencanto y del bochorno nacional, con los maltratos y golpeaduras recientes a mujeres cubanas, como a las blogueras Yoani Sánchez y Claudia Cadelo, a las disidentes pacífica de la raza negra Iris Pérez Aguilera, Donaida Pérez Paseiro, Damaris Moya Portieles e Idania Yánez Contreras, esta última golpeada con varias semanas de gestación.
A este escenario ignominioso, habría que sumar la represión del Día Internacional de los Derechos Humanos contra las Damas de Blanco, un grupo de indefensas mujeres que salen sistemáticamente a las calles en actitud pacífica para reclamar la libertad de sus familiares presos.
Y por si fuera poco, las golpizas y detenciones se han extendido a los blogueros Reynaldo Escobar, Orlando Luis Pardo, al escritor disidente Juan Juan Almeida, hijo del comandante de la revolución recientemente fallecido, Juan Almeida Bosque, a un grupo musical negro y a disidentes diseminados por todo el territorio nacional.
Definitivamente Cuba padece una crisis de agotamiento y de absoluta ineficacia por parte del estado cubano. Todo este desencanto rápido por el mandatario Raúl Castro, rememora en algunos el reinado decadente de aquel mayordomo merovingio, Pipino El Breve, convertido en rey holgazán de los francos en el año 751 por designación divina, que intentó devolver, sin lograrlo, cierta estabilidad al país amenazado por el descontento de sus habitantes.
Aunque Raúl Castro no asumió el poder por dictamen divino, como Pipino El Breve, sino por decisión autoritaria inconsulta, ambos tienen en común que son bajos de estatura y que fueron rechazados por la población.
Pero una vez que las expectativas de Raúl Castro han quedado atrás, vale la pena entender el rechazo emocional de la población cubana con su mandatario:
La primera realidad a entender en Cuba sería la generacional. Estamos hablando de millones de jóvenes ante los cuales, la revolución carece de un mensaje de esperanza y conexión, porque el proyecto del hombre nuevo revolucionario está definitivamente muerto por los abusos y la falta de libertad en el pais.
La segunda realidad a entender en Cuba sería la discriminación racial, recientemente denunciada por académicos estadounidenses y brasileños.
El encarcelamiento del doctor Darsy Ferrer y la larga condena de prisión impuesta al doctor Oscar Elías Biscet, pone en evidencia, que Raúl el breve, es tan racista o más que su hermano Fidel.
La tercera realidad a entender en Cuba serían las generaciones de creyentes religiosos, tanto católicos, como de otras denominaciones cristianas o judías, que han crecido estructurando un objetivo moral muy preciso, pero bien distante del estado materialista imperante.
Y la cuarta realidad a entender en Cuba sería la propia generación del poder, la de Fidel y la Raúl Castro, cuyo encanto inicial por una revolución auténtica de justicia social y de libertad, ha terminado en la miseria más espantosa para el pueblo cubano, por la traición a los postulados democráticos y libertarios de la revolución original, que abanderaron con excelencia moral y compromiso social, hombres como Frank País y José Antonio Echeverría.
Ni esa misma generación desgastada del castrismo, cree en sus supuestos postulados. Simplemente ostenta el poder por herencia de la fuerza y el garrote.
Y ahora con la brutalidad impuesta por Raúl el breve, podríamos estar en presencia del final de una era en total decadencia y bancarrota social, que dio por llamarse la revolución cubana.




Elena Muller Garcia
15. dic, 2009
El titulo de Raul el Breve tambien pudiera ser referencia a los cortos y pocos discursos que ha dado. Parece ser una de las pocas caracteristicas que lo distancian de Fidel. Supongo que los cubanos en la isla sientan algun alivio por no tener que escuchar los largos discursos que pronunciaba Fidel.